“13 Almas” internacional

¡Me siento muy feliz!

Mi primer libro publicado, “13 Almas”, el más leído y del que he recibido más mensajes de agradecimiento por las experiencias y reflexiones que comparto en él, está traspasando fronteras.

Gracias al arduo trabajo de tres grandes traductores puedo compartir con vosotros las versiones portuguesa (de la mano de Júlio Machado), inglesa (de la mano de Jesús M. González) e italiana (de la mano de Jessica Catani). La colaboración entre nosotros ha surgido desde la plataforma Babelcube, que no dudo en recomendaros si sois autores indies y os gustaría sentir el gran orgullo de ser seleccionados por profesionales de la traducción para dar alas a vuestras obras y que lleguen cada día más lejos.

Me siento profundamente afortunada y orgullosa por la difusión que tienen las sabias palabras de las personas a las que tuve el privilegio de acompañar en su proceso de enfermedad. Ellos nos enseñan a morir y a vivir mejor, ¡y ahora en varios idiomas!

El agradecimiento me parece poca cosa para manifestar las bonitas emociones que me embargan.

Aquí os dejo los enlaces para que podáis ver estas nuevas obras internacionales, compartirlas y, sobretodo, disfrutarlas.

“13 Almas” versión portuguesa     “13 Souls” versión inglesa          “13 Anime” versión italiana

 

 

 

 

 

 

 

¡Un abrazo lleno de cariño!

Sara de Miguel

Elecciones de vida (de Lola Caulín)

Hoy comparto con vosotros una extraordinaria fábula con su extraordinaria respectiva reflexión sobre las elecciones que hacemos a lo largo de la vida de la mano de mi compañer@ Lola Caulín.

Podéis encontrar la entrada original en su blog (y muchas otras lecturas interesantes) lolacaulincoach.blogspot.com.

“Nadie nos salva más que nosotros mismos. Nadie puede y nadie debe. Nosotros mismos tenemos
que transitar ese camino.” Buda.
 
 
El cuento del centauro
 
“Cuentan que en la antigüedad había un centauro, que es un ser mitológico mitad hombre – mitad caballo. El centauro convivía con los humanos en un pueblo y era muy, muy feliz.
 
Un día, este se decidió que tenia mucha hambre, mucha mas de lo habitual. Se preguntó a si mismo, ¿que debo comer? ¿heno o hamburguesa? ¿hamburguesa o heno?.Claro, mitad hombre- mitad caballo, tenia dos deseos y una sola decisión que tomar. Pasaron los días y como no era capaz de tomar una decisión, se quedo sin comer.
 
Pero también tenia sueño… ¿donde debo dormir? ¿establo o en un hotel? ¿en un hotel o en un establo? pasaron los días y también se quedo sin dormir.
 
Sin comer y sin dormir, el centauro enfermó. Entonces pensó donde debían atenderle, ¿médico o veterinario? ¿veterinario o médico?, pero como tampoco fue capaz de tomar una decisión, el centauro murió.
 
Y allí quedó su cadáver. Los habitantes del pueblo que conocían al centauro de toda la vida, decidieron darle sepultura, ¿pero donde? ¿en el campo o en el cementerio? ¿en el cementerio o en el campo?. Como no pudieron decidir que hacer con él…llamaron a la autora del cuento para que resolviera el problema.
 
La autora del cuento tampoco sabía lo que hacer con este ser mitad hombre – mitad caballo.
y pasaron los días… hasta que decidió que lo mejor era revivir al centauro. Pero todo volvió a empezar una y otra vez, porque el centauro nunca decidió si quería ser mas hombre que caballo  o mas caballo que hombre.”
 
La moraleja de este cuento es que la peor decisión es no decidir. Esta es la única decisión que nos garantiza el fracaso y la miseria de lo que nos sucede.
 
 
La vida se compone de decisiones que tomamos desde mismo instante que despertamos cada día.
Nuestro pensamientos nos colocan en una balanza de elecciones de como crear nuestra realidad diaria, nos posicionamos en lo positivo o en lo negativo.
Decidimos café o té, coche o paseo, luz u oscuridad, brillar o pasar desapercibidos, amor o miedo, equilibrio o desorden, sentirnos bien o sentirnos mal, etc…
 
Somos responsables de las decisiones que tomamos, lo incorrecto seria culpabilizar a las circunstancias externas de lo que nosotros hacemos con nuestros pensamientos y elecciones.
No aprobamos exámenes porque probablemente antes no hemos estudiado, no podemos estar saludables si a nuestro cuerpo le damos comida basura, poco descanso y nada de deporte, no podemos pretender que nos amen en una relación de pareja si lo que buscamos es que cubran nuestras carencias, nuestras necesidades y nuestras expectativas.
 
Podemos elegir ver en lo negativo o en algunos momentos desfavorables de nuestro día a día, una inmensa oportunidad para crecer como personas, de auto- realizarnos o podemos seguir anclados en la angustia y la desíria hasta que la vida se nos pase y volvamos la vista atrás y solo recordemos tristeza.
El verdadero aprendizaje está en permitir o no que esta circunstancia nos destruya.
 
Por otro lado, en las relaciones personales también tenemos elecciones, puedes conocer a personas que te potencien y vean en ti tu mejor versión o que te envidien y te hundan, y aun así conservarlos como amistad por el temor a perdernos o  puedes comenzar una relación de pareja con buenos cimientos y valores o construir desde el tejado y que se te caiga todo como un castillo de cartas, puedes ser infiel y coger el atajo o pues ser leal y romper con lo que ya no te llena de pasión.
 
Cada elección que hagas HOY tendrá sus consecuencias a corto o a la largo plazo.
Si crees que lo que estas decidiendo no te lleva al lugar donde quieres estar, o no te hacen sentirte como tu deseas, que no te están permitiendo ser la persona que tu has venido a ser…
Es hora de un cambio, es el momento de elección.
 
Puedes elegir quedarte paralizado y dejar que la vida pase con pena y sin gloria o puedes decidir despertar y empezar a crear cada día la vida que quieres vivir.
 
Una decisión, sea la que sea, siempre será mejor que no decidir nunca.
¡Feliz día!

Te deseo (de Victor Hugo)

“Te deseo primero que ames,
y que amando, también seas amado.
Y que, de no ser así, seas breve en olvidar
y que después de olvidar, no guardes rencores.
Deseo, pues, que no sea así,

pero que sí es,

sepas ser sin desesperar.

Te deseo también que tengas amigos,
y que, incluso malos e inconsecuentes
sean valientes y fieles, y que por lo menos
haya uno en quien confiar sin dudar.

Y porque la vida es así,
te deseo también que tengas enemigos.
Ni muchos ni pocos, en la medida exacta,
para que, algunas veces, te cuestiones
tus propias certezas. Y que entre ellos,
haya por lo menos uno que sea justo,
para que no te sientas demasiado seguro.

Te deseo además que seas útil,
más no insustituible.
Y que en los momentos malos,
cuando no quede más nada,
esa utilidad sea suficiente
para mantenerte en pie.

Igualmente, te deseo que seas tolerante,
no con los que se equivocan poco,
porque eso es fácil, sino con los que
se equivocan mucho e irremediablemente,
y que haciendo buen uso de esa tolerancia,
sirvas de ejemplo a otros.

Te deseo que siendo joven no
madures demasiado de prisa,
y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,
y que siendo viejo no te dediques al desespero.
Porque cada edad tiene su placer
y su dolor y es necesario dejar
que fluyan entre nosotros.

Te deseo de paso que seas triste.
No todo el año, sino apenas un día.
Pero que en ese día descubras
que la risa diaria es buena, que la risa
habitual es sosa y la risa constante es malsana.

Te deseo que descubras,
con urgencia máxima, por encima
y a pesar de todo, que existen,
y que te rodean, seres oprimidos,
tratados con injusticia y personas infelices.

Te deseo que acaricies un gato,
alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero
erguir triunfante su canto matinal,
porque de esta manera,
te sentirás bien por nada.

Deseo también que plantes una semilla,
por más minúscula que sea, y la
acompañes en su crecimiento,
para que descubras de cuántas vidas
está hecho un árbol.

Te deseo, además, que tengas dinero,
porque es necesario ser práctico,
Y que por lo menos una vez
por año pongas algo de ese dinero

enfrente a ti

y digas: “Esto es mío”,

sólo para que quede claro
quién es el dueño de quién.

Te deseo también que ninguno
de tus defectos muera, pero que si
muere alguno, puedas llorar
sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.

Te deseo por fin que, siendo hombre,
tengas una buena mujer, y que siendo
mujer, tengas un buen hombre,
mañana y al día siguiente, y que cuando
estén exhaustos y sonrientes,
hablen sobre amor para recomenzar.

Si todas estas cosas llegaran a pasar,
no tengo más nada que desearte.”

Estas son las inteligentes y audaces palabras del gran escritor, pensador y dramaturgo Victor Hugo. Ellas son mi deseo para vosotr@s.

¡Feliz día!

Sara de Miguel

Pide un deseo

Si pudieras pedir un deseo y saber que se va a cumplir,

¿qué pedirías?

¿Pedirías estar más delgad@?

¿Ser más guap@?

¿Quizás tener más cosas o mejores?

¿Pedirías tener otro trabajo?

¿O tener más dinero?

Y si tuvieras un ser querido con una enfermedad grave,

¿qué pedirías?

Seguramente que estuviera mejor,

o tener más tiempo a su lado.

Ya no te preocuparían según que fruslerías

porque lo importante, la vida,

se te estaría escapando entre los dedos de la mano.

Pues mi deseo es que no necesites

una persona a la que ames gravemente enferma

para desear VIVIR

junto a las personas que quieres

y disfrutarlas.

Dedica tu tiempo y tu esfuerzo a lo que de verdad lo merece:

ser feliz y hacer felices a las personas que te rodean.

Haz de ese deseo tu camino

y deja que las buenas acciones

te acompañen en tu día a día…

 

Fotografía y texto de Sara de Miguel.

Biblioterapia para cuidadores: “13 Almas”

 

Desde “Para cuidadores: consultoría psicosocial para cuidadores” han dedicado unas hermosas palabras para mi libro “13 Almas”, haciendo una bonita reseña y una recomendación dentro de su propuesta “Biblioterapia: los libros nos sanan”, título con el que siento una gran identificación por la gran verdad que hay tras ella.

En los momento de miedo, angustia y cansancio que vive el cuidador un buen libro, en el que se sienta reflejado y pueda normalizar y sentir libremente sus propias experiencias, existe una parte de sanación: percibir el apoyo imprescindible y necesario para continuar su ardua tarea.

Os animo a que visitéis su página, un lugar acogedor en el que encontrar consuelo y recursos para todos aquellos cuidadores que dedicamos tiempo y esfuerzo a mimar a los demás con cariño y paciencia.

Podéis acceder desde este enlace “Para cuidadores”.

Un saludo afectuoso, Sara.

Cuando todo acaba

Hay muchas cosas que acaban a lo largo de la vida. En ocasiones se pierden o dejan trabajos, se pierden o dejan amistades por el camino, y se pierden o se dejan relaciones.

Tendemos a vivirlo como un fracaso, a sentir ira, enfado y frustación porque no es lo que querríamos, o sentir una tristeza tan inmensa (por lo que podría haber sido) que nos bloquea y afecta a todos los niveles.

Si fuéramos capaces de cambiar de perspectiva y vivir estas situaciones como un proceso, una parte más de nuestras vivencias con su parte negativa y su parte positiva, nos ayudaríamos y ayudaríamos a los demás a seguir adelante cuando todo se acaba.

Dejarnos sentir las emociones inherentes a la pérdida y vivirlo con la naturalidad que le es intrínseca… Y de esta manera darnos permiso para volver a caminar nuestro sendero en la vida y abrirnos a las nuevas posibilidades que se nos presenten.

Los cambios y las pérdidas forman parte de nuestra existencia. Aceptarlos y centrarnos en lo que puede venir y no lo que se fue nos ayuda a continuar y afrontar las dificultades que suponen.

Cualquiera de nosotros que mire atrás verá con otros ojos lo que en su momento fue un tránsito, quizá traumático, con el que a la larga hemos aprendido a convivir y del que, sobretodo en las separaciones, nos ha brindado la oportunidad de rehacer nuestras existencias incluso con felicidad.

Cuando todo se acaba nos queda lo bonito que nos regaló el pasado y las alegrías que nos deparan el futuro.

¡Feliz día!

Fotografía y texto de Sara de Miguel.

 

Decisiones

Decisiones

“… Cada decisión de nuestro presente, será las consecuencias en nuestro futuro. Cada vez que elegimos actuar intencionadamente de una manera que hace daño a los demás, tarde o temprano, nos hacemos daño a nosotros mismos. Cuanto más herimos a los demás, más nos herimos. Cuanto más hundimos a los demás en miedos, más nos hundimos nosotros. Si creas un infierno para alguien, creas tu propio infierno. Cada uno elige su vida y la de las personas que forman parte de ella.  Que sea un cielo o un infierno, es algo que cada uno elige…”.

Extraído de “13 Almas”.

¡Un abrazo y feliz fin de semana!

Fotografía y texto de Sara de Miguel

Repartir amor

Hubo un tiempo antaño en el que los humanos vivían en comunidades pequeñas. Eran pocos, tenían escasos recursos y su supervivencia dependía básicamente de la COLABORACIÓN.

Hoy en día en las sociedades occidentales somos muchos, tenemos multitud de recursos y, a pesar de las comodidades que ésto nos supone, nos centramos en COMPETIR como medio de supervivencia social: tenemos que ser los primeros y los mejores en los estudios, en las actividades de ocio, en el aspecto físico, en nuestros respectivos roles familiares (el mejor padre/ la mejor madre/ el mejor hijo, etc.), en el trabajo, en las redes sociales, y un largo etcétera.

De hecho una persona adulta pasa más tiempo de media en destacar sus logros y virtudes, y criticar los de otros, en los medios sociales que en contactos reales.

Desgraciadamente los “likes” han pasado a ser más importantes que ver a las personas que nos los “dan”, y la educación se basa en el éxito personal en vez de en el mérito del esfuerzo o la ganancia del equipo o del conjunto.

Sé que el proceso que ha llevado a la humanidad a este deplorable estado, (resumiendo al máximo) ha sido el ansia de poder que ha marcado nuestra historia a lo largo de los siglos. Sin embargo no tengo tan claro cual sería el proceso para retomar los valores éticos y morales necesarios para recuperar la empatía, el respeto y la comprensión a nivel global. Creo que no hay una única estrategia y que depende del acto de conciencia de cada uno con sus propias conductas.

Por mi parte, ofrezco amor al mundo. Amor en forma de reflexión y apoyo psicológico, en forma de literatura, en forma de poesía, en forma de música, en forma de imágenes y de palabras.

Es un grano de arena diminuto en el mar del mundo. Pero es mi grano de arena y quiero que viaje con el oleaje a todo aquel que desee leerlo y sentirlo con el corazón. Animo a cualquiera que se sienta identificado con este mensaje a que aporte su granito de arena y lo difunda.

Repartamos palabras de amor incluso en el ocaso decadente del otoño más austero.

Repartamos amor.

 

Imagen y texto de Sara de Miguel.

“…desenfundaron sus armas y me apuntaron…”

“Desconocidos” es una novela basada en hechos reales que presento al Premio Literario Amazon 2018.

Estimado lector aquí te dejo una pequeña muestra:

<<A partir de ese momento todo sucedió como si de una extraña pesadilla se tratara: la mujer avisó a su compañero, que inmediatamente sacó un teléfono para comunicarse con alguien avisando de lo que entendí como una Alarma de Nivel Cuatro. Varios Guardias Civiles que estaban en la parte trasera de los puestos de seguridad vinieron prestos y desenfundaron sus armas y me apuntaron.

No entendía qué estaba sucediendo. Levanté las manos en un acto reflejo como en las películas. Estaba estupefacta. Totalmente anonadada. Temblaba de tal manera que parecía que tuviera convulsiones y no sabía ni qué hacer ni qué decir. Uno de los Guardia Civiles me estaba hablando, pero lo oía como si hubiera una barrera entre nosotros: lejano y confuso.>>

Si quieres saber más sobre la aventura que viví en un viaje lleno de sucesos imprevisibles y personajes extraños que me marcaron como persona te animo a leer mi obra literaria “Desconocidos” y a dejarme tu opinión, crítica y/ valoración.

Sobretodo deseo que disfrutes de la lectura tanto como yo de la escritura.

Un saludo con cariño, Sara.

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑