Una conciencia tranquila

Se nos ha olvidado nuestra conciencia. Y todo por GANAR. Hoy día, en nuestra sociedad lo único que importa es ganar a toda costa, a quien sea, como sea y sin valorar las consecuencias.

Yo no estoy de acuerdo. Pienso que ganar no siempre es lo mejor. Ganar algo hoy puede suponer perder mucho mañana. Ganar es RELATIVO. Depende de lo que inviertes en tiempo, esfuerzo, dinero y bienestar emocional, y de tus valores y creencias. Ganar no siempre es ganar.

Además ganar no siempre es necesario. En ocasiones nos obcecamos en conseguir objetivos porque nos los autoimponemos o nos vienen impuestos social o laboralmente, aunque no sean lo que deseamos o no nos beneficien a nivel personal. 

Por si fuera poco, en nuestra sociedad está penado rendirse o perder. Fracasar es un estigma. Y nadie quiere sentirte un fracasado. Sin embargo, rendirse a tiempo en ocasiones es la mejor victoria, sobretodo cuando los indicios te avisan de que la victoria es difícil o imposible, y el tiempo y esfuerzo a invertir es mayor del que puedes dedicar. Rendirse es sano si eres es capaz de vivirlo como una decisión sabia frente a una expectativa no alcanzable.

Y en ocasiones perder también es ganar. Cada vez que pierdes en algo o que te equivocas, estás aprendiendo un camino que no te beneficia o que te genera malestar. Cada pérdida y cada error es un aprendizaje y te enseña a enfrentarte a la vida de una manera diferente, con más información, de hecho con una información que no tendrías si no hubieses perdido o errado. Yo no sería quien soy si no hubiera errado, perdido y no me hubiera rendido en muchas ocasiones. Acepto toda mi historia personal, con mis victorias y mis derrotas, porque me han convertido en quien soy y me hace sentir mucha orgullosa de ello. Tú tampoco serías quien eres sin tus victorias y derrotas. Puedes sentirte mejor o peor respecto a cada una de ellas, pero al fin y al cabo gracias a ellas estás aquí y seguro que tienes muchas cosas en tu propia historia personal por las que sentirte orgulloso u orgullosa. Cada vez que tomas una decisión lo haces pensando que es la mejor. Si lo es o no, es algo que sólo puedes valorar con tiempo y perspectiva, y desde luego sin arrepentimiento o acritud, pues en su momento te pareció la mejor decisión.

Entonces, si ganar es relativo, y rendirse y perder también es ganar, ¿qué es “GANAR” en realidad?

Ganar es dormir tranquilo.

Consiste en aprender a ser responsable de los propios actos y sus consecuencias, empezando por cómo nos comunicamos con nosotros mismos y con los demás.

Ganar es ser un comunicador eficaz, decir lo que quieres decir, y aumentar las probabilidades de que suceda lo que te gustaría que suceda. Esto no significa en ningún caso tener siempre la razón ni conseguir todo lo que quieres. Significa esforzarte por ser un buen emisor y receptor, y poder irte a dormir con la conciencia tranquila de que, cada día, tu parte como comunicador está lo mejor hecha posible.

Porque UNA CONCIENCIA TRANQUILA VALE MÁS QUE LA OPINIÓN DE TODO EL MUNDO.

Extraído del libro “¿Es el enemigo? La eficacia de comunicarte” de Sara de Miguel.

¡Feliz semana!

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Las intermitencias de la muerte

Gratamente sorprendida por “Las intermitencias de la muerte” del Premio Nobel de Literatura portugués José Saramago.

Una lectura amena que invita a la reflexión sobre la figura de la Muerte literal y metafórica. El autor nos introduce en un páis indeterminado el primer día de un año indeterminado a partir del cual ninguno de sus pobladores muere. Lo que inicialmente es celebrado (la eternidad) por sus habitantes, pronto se convierte en una suerte de trágicas desdichas, que encuentran su máxima expresión en el aumento de la población que requiere cuidados paliativos, el exceso de gasto sanitario, y el desorden político y social.

En paralelo surge el personaje de la muerte (en minúsculas, para diferenciarla de la Muerte universal), ilustrada como figura femenina con características tan humanas como las dudas, la búsqueda de la realización personal o las emociones románticas.

Un libro imprescindible para los que gustan de la especulación filosófica, psicológica y social, con un tinte irónico y divertido en muchos de sus pasajes.

¡Feliz martes!

Sara

Aquí y ahora

“… La lección que me regaló Juan Luis es que somos el tiempo que nos queda. Y somos los responsables de ese tiempo. Mi reflexión personal es que nosotros elegimos qué hacemos con él, a quién y a qué lo dedicamos. La vida no admite demoras. El tiempo que disfrutamos con nuestros seres queridos, haciendo las cosas que nos gustan, no admite aplazamientos. Porque algún día ya no habrá tiempo. Si quiero aprender a tocar la guitarra, a dibujar, a bailar, a cantar, a lo que sea que me guste, tengo que empezar hoy. Si quiero ir al cine, a los bolos o de excursión con mis hijos, es hoy. Si quiero amar, es hoy que debo amar enamorada, loca y apasionadamente. Si quiero ser feliz, es hoy…”

Extraído de “13 Almas”

¡Feliz jueves!

No te detengas. Vive con pasión.

PRINCIPIO PARA SER FELIZ II

No te detengas.

Vive con pasión.

Creces hacia el cielo como un árbol,

te transformas en mariposa,

brillas como una estrella

y destilas hermosura como una flor.

A cada paso tomas aire,

disfrutas del camino,

sueñas,

y luchas por tus sueños.”

Extraído de “9 Principios y ningún final”. ¡Feliz viernes!

La trilogía de Nueva York

“… Pero las oportunidades perdidas forman parte de la vida igual que las oportunidades aprovechadas, y una historia no puede detenerse en lo que podría haber sido…”

Esta es una de las interesantes reflexiones que nos regala Paul Auster en el libro “Trilogía de Nueva York”. Se trata de una trama detectivesca que entrelaza tres historias aparentemente independientes con un enrevesado y sorprendente final.

En la lectura encontramos numerosas referencias al propio oficio de escribir, desde una perspectiva metafísica y posmoderna, que hacen partícipe al lector de un juego de suspense simbólico y con constantes giros inesperados.

No se trata de un libro fácil, dado que los guiños y paralelismos de los personajes y el suceder de los acontecimientos invitan a prestar una atención constante a los detalles.

Destacaría la agudeza intelectual del autor y las deliberaciones sobre la vida, la muerte y los avatares implícitos en el camino que las une desde la idiosincrasia de la biografía personal.

Muy recomendable para los lectores ávidos de enigmas metafilosóficos y de tramas de intriga elaboradas desde la complejidad.

13 Almas entre los libros más vendidos

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Y mientras asisto emocionada al éxito de la publicación de KOMERO, mi primer libro de versos y poemas, mi libro autobiográfico “13 ALMAS” se mantiene entre los libros más vendidos de Amazon.

No puedo decir más que GRACIAS  a tod@s quienes dedicáis vuestro tiempo, dinero y esfuerzo a que la misión de transmitir mi aprendizaje como psicóloga de cuidados paliativos llegue cada vez más lejos.

¡Feliz lunes!

Sara

Equilibrio

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Había una vez una anciana que vivía en las afueras de un pequeño pueblo, a los pies de una montaña. Vivía con su marido, un hombre muy mayor que cuidaba de ella, y recibían con frecuencia la visita de su gran familia, que ya contaba con siete hijos, sus parejas y sus más de veinte nietos, que vivían todos en el mismo pueblo.

Toda su familia la adoraba, porque a pesar de padecer muchas enfermedades, siempre sonreía y era amable y cariñosa con todo el mundo.

Por las tardes la anciana se sentaba en un banco de madera, bajo la sombra de un cerezo, y observaba la animada actividad de su familia más abajo, en sus casas del pueblo. A pesar de encontrarse cada vez más débil, y a pesar de las peticiones de sus seres queridos de que descansara en vez de esforzarse por ir hasta aquel ajado banco, se aferraba a esa costumbre.

Una tarde de otoño, con un tibio sol y hojas doradas que cubrían el suelo, el nieto más pequeño de la anciana, que apenas contaba con doce años, se acercó hasta el banco y se sentó junto a su abuela. La anciana le sonrió con amor y le cogió la mano. El joven se abrazó fuertemente a su abuela y le dijo:

“Abuela, aunque siempre estás muy enferma y mamá me ha dicho que no te tengo que molestar, quiero decirte que te quiero mucho porque eres la mejor abuela del mundo.”

La anciana sonrió con los ojos anegados en lágrimas de alegría. Entonces el pequeño le preguntó:

“¿Por qué siempre sonríes aunque estás tan enferma?”

Entonces la anciana le cogió las dos manos entre las suyas, le miró fijamente con ternura y le explicó:

“Te voy a contar un secreto. Es un secreto muy antiguo, pero creo que debes saberlo. Hay una Energía natural limitada en el mundo, de la que deriva un equilibrio de vida y muerte que mantiene estable esa energía. Hace cientos de millones de años hubo una época en la que los Dioses dieron a los humanos la capacidad de mantener el equilibrio de Energía, y podían elegir quienes podían vivir y quienes debían morir. Cuando un hombre o una mujer eran dignos de admiración por sus actos morales, se perpetuaba su existencia. A su vez, cuando un hombre o una mujer realizaba actos corruptos, enfermaban y morían. Las decisiones eran fáciles, ya que únicamente se consideraban poco éticos los comportamientos que intencionadamente dañaban a otras personas en beneficio propio.

Con el tiempo la definición de ética y moral se fue complicando. Las causas de los castigos de muerte generaban conflictos entre los humanos que debían decidir, y entre los propios Dioses a los que recurrían para asesorarse. Incluso hubo personas que se percataron de que si se comportaban en los límites de la moralidad, eran castigadas con enfermedades que no eran mortales, y aprovechaban esta circunstancia. Se comenzó a confundir la libertad de elegir los propios valores morales, con el libertinaje de hacer cualquier cosa que diera lugar a embarullo ético.

Entonces los Dioses decidieron quitar a los humanos el poder de mantener el equilibrio entre la vida y la muerte, el equilibrio de la naturaleza. Al no encontrar ningún criterio claro para poder ejercer su responsabilidad de mantener la Energía, decidieron que la enfermedad y la muerte serían aleatorias.

Desde entonces, así ha sido. La enfermedad y la muerte son aleatorias. No hay una causa, ni una responsabilidad, ni una justificación para ninguna de las dos. Las personas enferman y mueren aleatoriamente, sean buenas o malas. La única diferencia entre ambas reside en la paz de su conciencia al morir.

Por suerte, aún quedamos algunos descendientes de los primigenios humanos que podemos decidir sobre el equilibrio de la Energía. Pero somos muy pocos, y podemos afectar únicamente a las personas más cercanas.

Yo soy una de ellas. No puedo decidir quien vive o quien muere, pero puedo asumir las enfermedades las personas que quiero y que se portan bien. Para mi inmensa suerte, toda mi familia sois personas maravillosas, que os cuidáis unos a otros, y que os preocupa más el bienestar de vuestros seres amados que vuestro propio bienestar. Así que hasta que la muerte me llegue, hace mucho, mucho tiempo que decidí asumir todas vuestras enfermedades. Por eso siempre sonrío, porque sé que cada síntoma, cada dolor, cada pesar, cada cansancio o malestar físico, no es más que un síntoma, un dolor, un pesar, un cansancio y un malestar que no tenéis uno de vosotros. Sonrío porque soy feliz con vuestra felicidad.”

El joven, con una sonrisa llena de asombro y admiración, volvió a abrazar a su abuela, y repitió:

“Eres la mejor abuela del mundo.”

Extraído de “9 Principios y ningún final”

¡Feliz jueves!

Sara

Confesiones de un bastardo

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La ópera prima de Maximilian Sinn te atrapa y hurga en tu pecho hasta hacerlo suyo en fuertes y hermosas palabras.

Un poemario con carácter contemporáneo basado en sentimientos clásicos y bastamente humanos.

Sus metáforas militares se entremezclan con alegorías a los astros en un conjunto equilibrado que te ataca y te acaricia vulnerando toda defensa emocional.

En “Confesiones de un bastardo” el autor, el hombre, el poeta, te cuenta su historia, y te deja con ganas de más.

Una lectura obligada para los amantes de la poesía.

¡Feliz viernes!

Sara de Miguel

Ahora ya no estás…

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… No sé cuándo empecé a perderme, pero me perdí. Hasta entonces vivimos una felicidad que rozaba la perfección. Creo que es cuando empezaste a trabajar de maestra: ganabas más dinero que yo, y eso me hacía sentir humillado. Y empecé a trabajar más horas en la empresa, sólo por orgullo, porque me han educado así. El hombre tiene que mantener a la familia. Y yo trabajaba más y más horas, y ganaba más y más dinero. Me sentía poderoso. Y me pedías que no trabajara tanto, que no nos hacía falta, y te ibas distanciando, y yo pensé que era envidia porque tu marido sin estudios ganaba más que tú. Y en esa, a veces sutil, a veces demoledora, distancia, yo salía más con los amigos, recibía palmaditas en la espalda mientras pagaba las copas, y miraba otras mujeres. Y de vez en cuando alguna me miraba a mí, y, bueno, la carne es débil. Y cada vez te notaba más fría, más exigente, más enfadada.

Y luego vino el cáncer, y yo ni me lo creí. Pensaba que sería algo pasajero, que a ti no podía pasarte nada. Eras joven, eras dura como el diamante. Tú eras la eterna luchadora que trabajabas, te encargabas de la casa, de los niños y de mí, y de todo el mundo que te necesitara. Siempre tenías energías para todo y para todos. Ni siquiera fui capaz de estar a tu lado cuando llorabas, porque no sabía ni qué decir.

Ahora ya no estás.

A veces tengo que repetírmelo muchas veces para creerme que de verdad no estás.

Y ahora, cuando ya no estás y ya no puedo cambiar nada, me doy cuenta de lo imbécil que he sido. Eras la mujer más maravillosa e increíble del mundo. Cuando me pedías que no trabajara tanto, tenías razón, no necesitábamos tanto dinero. Ahora tengo una cuenta llena de dinero que no puedo compartir contigo. Me sorprendo cada día pensando en qué te regalaría, dónde te llevaría… todas esas cosas que no te regalé, todos esos lugares a los que no te llevé. Y sobretodo, que ahora ya dan igual esos regalos y esos lugares, lo importante es todo ese tiempo que desperdicié de estar a tu lado. Ese tiempo a tu lado era el mejor regalo de mi vida. Ahora ya no estás, ya no puedo recuperarlo.

Ahora entiendo tu distancia, tu frialdad, tus enfados. Mis ausencias, mis historias con otras, mi indiferencia. Cuántas noches de sexo frío con mujeres que no eran ni la mitad de bellas, ni de apasionadas que tú, habré tenido. Y jamás ninguna me ha dado tu cariño ni tu complicidad. Jamás ninguna mujer me ha mirado como tú lo hacías. Dios mío, Dios mío, lo que daría por volver a sentir tu mirada de enamorada. Lo que daría por oír tu risa. Lo que daría por volver a sentir tu pequeños pies fríos en la cama. En vez de decirte que te quitaras, me arrastraría a besar cada uno de tus deditos, los pondría entre mis manos y te daría todo el calor que no te he dado. Te tendría que haber amado hasta en los defectos, porque tus defectos no fueron más que consecuencia de los míos.

Ahora sé que mientras estabas enferma, no tenía que decirte nada, sólo tenía que haber estado ahí contigo, para ti. Llorar contigo si hacía falta. Ahora lo sé, porque no hay nada que me puedan decir que me alivie este dolor de haberte perdido. Ahora sí que lloro, tanto que a veces no recuerdo cuando he empezado. Y lo peor es saber que no te perdí cuando moriste, te perdí mucho antes, por amarme a mí más que a ti. Por ser egoísta. Por no entender que amar es, sencillamente, dar amor.

Ahora vivo obsesionado pensando en la vida que te di, llena de vacíos, de engaños, de orgullo. Cuántas veces cambiaría las cosas, cuántas veces te pediría perdón infinito. Ahora vivo obsesionado pensando en cómo hubiera sido nuestra vida si te hubiese cuidado, respetado y valorado como tú lo hacías conmigo. Cuántas cosas bonitas te diría que no dije. Hubieras muerto igual, pero llena de otros recuerdos más hermosos, casi tan hermosos como tú. Llena de la felicidad que sólo da sentirse amada. Llena de un yo que yo no he sido. Ahora estoy muerto en vida, obsesionado, pensando que tuve tantas oportunidades de hacerte feliz, tuve tantas oportunidades de hacernos felices, y no lo hice…

Ahora ya no estás. Ahora ya no estás. Ahora ya no estás…”

Extraído de mi libro “13 Almas”, triste y hermosa carta de despedida tras el fallecimiento de una bella persona. Palabras emocionadas y emocionantes, para una reflexión nada baladí.

¡Feliz martes!

Sara

Una reseña de “13 Almas” muy especial

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Hoy he recibido un bonito regalo. Se trata de una reseña muy especial, escrita con cariño y una buena dosis de emoción.

La podéis encontrar en cotorraslectoras.blogspot.com.es, un blog sobre literatura interesante y serio.

Por mi parte agradecer a Nora la fuerza que me transmite con sus palabras y la ilusión que me genera saber que hay personas sensibles a mis experiencias, capaces de sentirlas y compartirlas con tanto entusiasmo. Ciertamente, me has dejado impresionada. ¡GRACIAS!

¡Un saludo y buen fin de semana!

Sara