Hagamos un trato

Hagamos un trato:

vamos a querernos como las flores del campo

al rocío de la madrugada.

Siendo tan diferentes… Tú agua y yo planta.

Siendo tan parecidos,

formados los dos por sustancias eternas y etéreas.

Siendo conscientes de que amarnos

no significa pensar igual en nada.

Siendo apasionados, cada uno a su manera:

yo fijado al suelo buscando la luz del sol,

tú volando libre como nube que fluye en la alborada.

Respetando nuestros tiempos, nuestros cambios,

adorando nuestras esencias dispares

que nos deslumbran mutuamente.

Dedicándonos a aprovechar

los singulares instantes

en los que se rozan nuestros cuerpos.

Dedicándonos tiempo, cariño y esfuerzo.

Hagamos un trato…

Vamos a querernos como nos merecemos:

con amor, ternura y respeto.

¡Feliz día y mucho amor para tod@s!

Sonríes con la mirada

A veces sonríes con la mirada,

con una sonrisa preciosa:

dulce y aniñada,

inocente y feliz.

Es entonces,

durante esos breves segundos

en los que no necesito

ni ver tus labios

para saber que sonríes,

que me siento

realmente afortunada.

Como siempre te digo:

si te vieras con mis ojos

no tendría ningún poema que escribirte,

y es cuando me sonríes con la mirada

cuando más cierto es

que para escribir poesía

no hacen falta palabras…

¡Feliz día!

Poema de Sara de Miguel y fotografía de Tomeu Mir.

A mis palabras les han salido alas…

 

Querid@s compañer@s y lectores, estoy participando en el Certamen de Microrrelatos de Signo Editores y os animo tanto a participar como a votar (lo que podéis hacer una vez al día a tantos relatos como queráis hasta la finalización del mismo).

Comparto con vosotros mi microrrelato titulado “A mis palabras les han salido alas…”  y, si es de vuestro agrado podéis votarlo clicando en el enlace del título.

Os lo dedico a todos vosotros, que alimentáis con vuestro apoyo mi pasión por la escritura.

A mis palabras les han salido alas…

Recuerdo cuando eran tan solo letras inconexas, concebidas por mi alma en un momento dulce y emotivo, cual bebé creciendo en mi vientre, alimentadas con amor y cariño.

Jugaron entre ellas en una tierna infancia en nuestro hogar (la biblioteca) entre poemarios y libros.

Crecieron confusas, quizá perdidas en el mar de la creatividad, esperando alcanzar alguna orilla del universo de la literatura, como los jóvenes que aún no se conocen, no saben quienes son, y buscan su lugar en el mundo.

Y por fin son libres, han crecido: son PALABRAS en mayúsculas, llenas de significado, con emisor y destinatario. Rebosantes de sentimientos, audaces, sutiles, directas y ambiguas. Son todo y no son nada según quien las lea.

Increíble: ¡a mis palabras les han salido alas! Son como mariposas, están vivas y vuelan, hermosas, por las mentes inquietas, ávidas de exaltación del ánimo y de conocimiento.

¡Feliz día!

Sara de Miguel

Nuestro refugio secreto

Oculto entre la hierba

espero impaciente

tu regreso

para resguardarnos

en nuestro refugio secreto:

latiente y batiente,

rebosante de vida,

ignoto y obvio

simultáneamente.

Dame la mano

y adéntrate conmigo

en el pequeño corazón

de la naturaleza

que, lejos de los miedos

y las tristeza,

nos hará sonreír

con las pequeñas cosas

que nadie más observa.

Mientras el mundo

enloquece,

perdamos nuestra cordura

viviendo como gnomos

en el bosque

dentro de una seta…

 

¡Feliz año nuevo desde el mundo de los soñadores!

Fotografía y texto de Sara de Miguel.

Tengo un beso escondido en un bolsillo

Tengo un beso en el bolsillo,

de esos que se guardan con cariño

deseoso de salir airoso

de mi boca hacia tu boca.

Te espero ansioso

en la casa azul de nuestro camino,

aquella que tantas noches

suspirar por ti me ha visto…

No veo el momento

en que te acerques sigilosa

y huela tu suave perfume de rosas,

y te intuya tan cerca

que sienta que el corazón me explota.

Y al tenerte tan próxima

no pueda evitar decirte:

“si me rozas,

aunque sea con el aire que respiras,

no podré retener

este beso tan hermoso

que tengo en el bolsillo

y danzará alborozado hasta tus labios

y se perderá entre tiernos suspiros…”

 

Fotografía y poema de Sara de Miguel.

Escribe un poema conmigo

Somos muchos los amantes de las letras que gustamos de leer y escribir palabras rimadas.

Por ello os invito a tod@s los compañer@s de versos a que escribáis un final para este poema, que no se sabe si acaba bien o acaba mal. Dependerá de lo que los poetas quieran recitar…

“Aquella noche tempestuosa,

bajo la lluvia

y con la luna por testigo,

nos dijimos tantas cosas importantes

que cambiaron nuestras vidas…

Recuerdo el brillo arrebolado de tus labios,

la emoción de mi alma reflejada en tus ojos,

y las palabras que resuenan

y perdurarán para siempre

en nuestra memoria.

Todo ha cambiado,

nunca volverá a ser lo de antes,

ya no más amor de incertidumbre

ni más miedos que acechen nuestros sueños.

Tantos sentimientos encontrados

finalmente han tenido un final

y puedo decir que me siento…”

Cuando sueñas

 

Cuando sueñas

nunca sabes qué va a pasar.

Como si fuera primavera

y las hojas coloradas de los árboles

cayeran sin cesar.

Como si fuera otoño

y un sol radiante

brillara por el ventanal.

Como si realmente

no te fueras de mi lado

y yo no fuera a llorar…

 

Fotografía y poema de Sara de Miguel.

Volar a tu lado

Voy a volar alto

por encima de los campos,

de las flores más hermosas,

de los ríos caudalosos

y las montañas rocosas.

Voy a volar alto

para llegar a tu lado

y abrazarme a tu pecho

que palpita generoso

al son del tambor

del amor más verdadero:

mi amor por ti.

 

Fotografía y poema de Sara de Miguel.

Más allá del horizonte

Me apena mirarle a los ojos

y fingir no saber quien es,

quisiera volver a amarle

pero tengo miedo de sufrir.

Deseo ser suya de nuevo,

pero es mi reino el horizonte

y un cruel futuro me espera

donde acaso mi corazón deba morir.

No me quedan lágrimas para él,

pues no quiero dárselas,

más allá del océano de sus ojos

la esperanza es infinita.

La voz de mi alma

se alza en el cielo y canta

pero un lamento rompe mis alas:

es el poder del amor que grita.

Quisiera ver a través de los senderos del olvido,

cerrar los ojos y no despertar jamás

y entre sueños cautivos rememorar sus caricias,

sueños que lloran inquietos,

sólo sueños, nada más…

Le llevaré siempre conmigo

aunque sea solo entre recuerdos.

Evocaré su nombre en un cálido silencio

y cuando la imagen del espejo me sea desconocida

me encontraré a mí misma en los tristes anhelos

de los abrazos y besos

que quedaron perdidos en el pasado

cuando aún le quería.

 

Fotografía y poema de Sara de Miguel.

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