El camino de las sombras

En el camino de las sombras

debo admitir

que no me imagino

mi vida sin ti

y sé

que no podría ser mejor

de lo que ya es

contigo en ella.

Imagen y poesía de Sara de Miguel.

¡Feliz semana!

Las huellas de memoria

Huellas de memoria

Me ha llegado un magnífico artículo escrito por Eva Borrás, veterinaria de vocación y corazón, en el que enlaza magistralmente los conceptos de emoción, memoria y aprendizaje desarrollados en “¿Es el enemigo? La eficacia de comunicarte” aplicándolos a la etología canina.

Es breve, conciso y nos aporta una conceptualización pragmática sin perder de vista la importancia de los sentimientos en nuestras relaciones: tanto con otras personas como con nuestras mascotas.

Os lo comparto mediante el siguiente enlace al blog de su página web para que podáis disfrutarlo tanto como yo.

¡Feliz semana!

Sara de Miguel

No te deseo un año maravilloso…

No te deseo un año maravilloso…

“No te deseo un año maravilloso donde todo sea bueno.

Ese es un pensamiento mágico, infantil, utópico.

Te deseo que te animes a mirarte, y que te ames como eres.

Que tengas el suficiente amor propio para pelear muchas batallas, y la humildad para saber que hay batallas imposibles de ganar por las que no vale la pena luchar.

Te deseo que puedas aceptar que hay realidades que son inmodificables, y que hay otras, que si te mueves del lugar de la queja, puedes cambiar.

Que no te permitas los “no puedo” y que reconozcas los “no quiero”.

Te deseo que escuches tu verdad, y que la digas, con plena conciencia de que es sólo tu verdad, no la del otro. Que te expongas a lo que temes, porque es la única manera de vencer el miedo.

Que aprendas a tolerar las “manchas negras” del otro, porque tú también tienes las tuyas, y eso anula la posibilidad de reclamo.

Que no te condenes por equivocarte; no eres todopoderoso.

Que crezcas, hasta donde y cuando quieras.

No te deseo que el año nuevo te traiga felicidad. Te deseo que logres ser feliz, sea cual sea la realidad que te toque vivir”.

Texto de Marta Medici. Fotografía de Sara de Miguel.

Todos quieren un cambio…

Todos quieren un cambio pero nadie quiere cambiar…

Y al final sólo nos queda lo que los demás decidan dar.

¿No sería más sencillo y mucho mejor aceptar

que si quiero un cambio

soy yo quien debe cambiar?

Caminando mi camino

mis cambios decido

con conciencia y cariño

decido que camino camino.

Fotografía y reflexión de Sara de Miguel.

Un candado al alma

Sara de Miguel – Candado

Atado a ti inexorablemente

desde el efímero instante en el que universo se alineó

para que cayera rendido a tu inefable belleza.

No imagino mayor buenaventura

que disfrutar de tu hermosura,

ni peor tormento que el inexorable paso del tiempo

que de ti me aleja.

No andaba buscando nada

y fuiste mi serendipia.

No deseaba nada

y, sin embargo, una triste melancolía

de mí se adueña cuando no estás a mi lado,

regalándome en cada una de tus sonrisas

una serena epifanía.

Y se esconde tras el horizonte el sol,

y con él tu luz.

Y se esconde tras las nubes la luna,

y tu voz meliflua me describe con elocuencia

el infinito arrebol que provoca tu mera presencia

incluso en la propia naturaleza…

Diosa del ocaso, dulce, apasionada, valiente.

Mujer de nadie, dueña del deseo de todos.

No te vayas, que necesito un poema,

cual metafórico candado,

para atar tu alma y mi alma

y no volver a sentir soledad

ni al anochecer ni al alba.

Poema y fotografía de Sara de Miguel

“13 Almas” en francés

¡Buenos días compañeros y compañeras de las letras!

En estos momentos convulsos y difíciles me animo a compartir con vosotros la novedad editorial de este año: “13 Almas” ha sido traducido al francés y ya está disponible en la mayoría de plataformas literarias (por ejemplo, Amazon). Me gustaría destacar que el privilegio de las traducciones de mis obras (ya en inglés, portugués, italiano y francés) viene proporcionado por la plataforma Babelcube, que me parece un lugar magnífico para facilitar el encuentro entre autores y traductores. En este caso, la traducción al francés, se la debo a Virginie Kernaonet, una traductora novel que ha dedicado mucho tiempo y esfuerzo a hacer llegar a ese idioma las vivencias de una Sara embebida y enfrentada por el mundo de la enfermedad y la muerte.

No puedo más que sentir una enorme felicidad por saber que mis experiencias y aprendizajes sobre la vida y la muerte traspasan las fronteras para poder ayudar a quien lo necesite a enfrentarse a los fantasmas del miedo y del dolor.

Con muchos cariño os deseo un feliz agosto,

Sara

Mi amor por ti no me cabe en las palabras

Estaba siendo una noche perfecta.

La música acompañaba nuestras risas

y a algún amago de unir nuestros pies en vanos intentos de baile.

Y te pregunté qué era lo mejor que habías vivido a mi lado.

Un silencio de los que hacen más ruido que una tormenta se apoderó del momento.

“Son tantos que no puedo escoger uno”…

No sé si fue la duda, o el cansancio

pero se apagó la tenue luz, la dulce melodía y las ganas de soñar.

Y mientras transcribo ese instante que se quedó vacío

mi cabeza se llena de unos dos billones de recuerdos me aturullan

y me recuerdan que no somos las palabras con las que expresamos nuestros recuerdos

somos los recuerdos en sí, las historias compartidas,

aquellas aventuras que iniciamos hace años

entrando como dos ingenuos en la madriguera del conejo.

Siguiendo el traqueteo estúpido de un reloj que marcaba lo que teníamos que hacer

pero que no supimos entender: al final decidimos ir improvisando y,

sin querer, sin siquiera imaginarlo,

hicimos magia,de esa que no tiene truco, que brilla por la hermosa realidad que esconde:

una mirada robada tras un escenario,

un apasionado beso a escondidas en la espesura del bosque,

canciones reinventadas en rutas en coche hacia cualquier lugar.

Magia bailando, magia riendo, magia durmiendo

incluso uno hacia cada lado pero sin que nos falte un “que descanses”.

Magia en la rutina, magia en las sorpresas y en las locuras.

Y al final ya no creo en nada de lo obvio.

Sería bonito (y sería lo obvio) que tú me lo dijeras, porque lo mejor para ti de nosotros no se lo puedo preguntar a otros…

Pero sí sé que para mi lo mejor de nosotros eres tú y eso es tan grande que no me cabe en las palabras…

Mi amor por ti no me cabe en las palabras.

Quizá al final no seamos tan diferentes, quizá ni siquiera deberíamos hablar.

Ya no necesitamos palabras teniendo magia…

De alguna manera hemos apartado de nosotros

todas las sombras de tristeza que alguna vez tuvimos.

Ahora todo brilla bajo el sol del verano, que hacer crecer las rosas blancas de nuestro jardín.

Puede que al final valgan más nuestros silencios compartidos,

nuestras tiernas caricias, y cómplices miradas y,

como bien dices, aunque me gusten y las busque, aunque las añore, y persistan en mis sueños,

nos sobren las palabras…

 

¡Feliz domingo!

Texto y fotografía de Sara de Miguel.

“Los seis ciegos y el elefante”

Todos tenemos nuestra verdad, pero es sólo la nuestra. Podemos creer con certeza en sabre la verdad “absoluta” sobre algo y estar completamente equivocados, o simplemente que nos falte información.

El cuento popular de “Los seis sabios y el elefante” refleja las dificultades de las personas para conocer la totalidad de la realidad. Se trata de una parábola que ha tenido gran influencia en diversas tradiciones (religiosas o no) y que nos sirve como punto de partida para la reflexión personal sobre la relatividad de la realidad según el punto de vista de que la mira y la necesidad de ponernos en el lugar del otro para comprender las diferentes perspectivas de la misma situación.

Espero que guste. Un abrazo con cariño, Sara.

En la Antigüedad, vivían seis hombres ciegos que pasaban las horas compitiendo entre ellos para ver quién era el más sabio. Exponían sus saberes y luego decidían entre todos quién era el más convincente.

Un día, discutiendo acerca de la forma exacta de un elefante, no conseguían ponerse de acuerdo. Como ninguno de ellos había tocado nunca uno, decidieron salir al día siguiente a la busca de un ejemplar, y así salir de dudas.

Puestos en fila, con las manos en los hombros de quien les precedía, emprendieron la marcha enfilando la senda que se adentraba en la selva. Pronto se dieron cuenta que estaban al lado de un gran elefante. Llenos de alegría, los seis sabios ciegos se felicitaron por su suerte. Finalmente podrían resolver el dilema.
El más decidido, se abalanzó sobre el elefante con gran ilusión por tocarlo. Sin embargo, las prisas hicieron tropezar y caer de bruces  contra  el costado del animal. “El elefante  –exclamó– es como una pared de barro secada al sol”.
El segundo avanzó con más precaución. Con las manos extendidas fue a dar con los colmillos. “¡Sin duda la forma de este animal es como la de una lanza!”
Entonces avanzó el tercer ciego justo cuando el elefante se giró hacía él. El ciego agarró la trompa y la resiguió de arriba a abajo, notando su forma y movimiento. “Escuchad, este elefante es como una larga serpiente”.
Era el turno del cuarto sabio, que se acercó por detrás y recibió un suave golpe con la cola del animal, que se movía para asustar a los insectos. El sabio agarró la cola y la resiguió con las manos. No tuvo dudas, “Es igual a una vieja cuerda” exclamo.
El quinto de los sabios se encontró con la oreja y dijo: “Ninguno de vosotros ha acertado en su forma. El elefante es más bien como un gran abanico plano”.
El sexto sabio que era el más viejo, se encaminó hacia el animal con lentitud, encorvado, apoyándose en un bastón. De tan doblado que estaba por la edad, pasó por debajo de la barriga del elefante y tropezó con una de sus gruesas patas. “¡Escuchad! Lo estoy tocando ahora mismo y os aseguro que el elefante tiene la misma forma que el tronco de una gran palmera”.

Satisfecha así su curiosidad, volvieron a darse las manos y tomaron otra vez la senda que les conducía a su casa. Sentados de nuevo bajo la palmera que les ofrecía sombra retomaron la discusión sobre la verdadera forma del elefante. Todos habían experimentado por ellos mismos cuál era la forma verdadera y creían que los demás estaban equivocados”.

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