“49 Charcos de tinta” de David Esteban

Hoy pongo a vuestra disposición más que un libro un tesoro de la poesía contemporánea.

Se trata de “49 Charcos de tinta” del escritor David Esteban Andreu.

Hacía tiempo que unas palabras, unos versos bien hilados, una retórica tan exquisita no me deleitaba de una manera tan intensa.

Los poemas que conforman la obra son extraordinarios: desde el corazón, agarrando el alma con fuerza y con dulzura, transmitiendo la inquietud y serenidad justas para expresar el equilibrio entre los sucesos cotidianos y las increíbles emociones que los acompañan.

Las temáticas de siempre (el amor, el desamor, la vida) reinventadas en rimas sencillas que arrasan los pensamientos y embelesan.

Una obra maestra digan de los autores clásicos.

Os dejo unos versos para que podáis juzgar por vosotr@s mism@s:

“Si alguna vez…

Si alguna vez hubiéramos sido

lo que nunca fuimos o lo que nunca seremos,

hubiéramos paseado , no lo dudo, mariposas

y nerviosas sonrisas de manos inquietas.

Y habríamos sido tormenta de sentimientos,

y relojes derrotados, tristes, sin saber qué hacer.

Hubiéramos sido un millón de noches en vela,

y también mil tardes apestando a rutina.

Habríamos sido, por más que me pese,

como otros tanto: tardes y veranos,

una, o cuatro fiestas,  una vez al año.

Hoy tú con los niños y mañana yo.

Costumbre y ternura,

tenue mansedumbre,

familia y colchón.

Todo eso seríamos si hubiéramos matado la sombra de la duda.

Si hubiéramos cogido aquel incierto tren.

Si hubiéramos respondido a la pregunta de “¿Y si…?”.

Todo eso habríamos sido tú y yo.

Prefiero soñar con la incertidumbre.”

Espero que os guste.

Un abrazo afectuoso, Sara

Nuestras vacaciones mentales

¡Buenos días de lunes!

Hoy os presento un escrito muy especial. Se trata de un intercambio de impresiones entre la gran coach personal Lola Caulín y una humilde servidora sobre la necesidad del espacio-temporal para uno mismo en el día a día.

Se trata de una colaboración en forma de carta tradicional, de esas que apenas ya se estilan, pero cargadas de la realidad y emotividad necesaria para llegar a lo más profundo del alma.

Os invito a leernos y reflexionar sobre un tema tan sumamente importante y que no está suficiente reconocido y valorado en nuestra sociedad.

Un abrazo afectuoso a todos los lectores y esperamos que os guste.

Sara

Querida Sara:

En este maravilloso viaje llamado vida, estoy aprendiendo a ser “observadora de humanos”. Observo, escucho, visualizo y me doy la oportunidad para intentar conocer a la persona que tengo delante con tan solo unos minutos de conversación.

Me he dado cuenta de algo amiga, que hay muchísimas personas a las que les pregunto: ¿qué haces para salir de la rutina diaria? ¿Que te gusta hacer? Y no saben que contestar, porque no se han planteado que hacer con su tiempo libre.

Hace unos días, escuché a una señora decir que le encantaba leer el periódico por la mañana, después del desayuno, pero que se sentía culpable porque no le dedicaba el tiempo suficiente a su casa. Veía tiempo perdido en algo que le gustaba. Ésto me costó entenderlo porque sinceramente pienso que es una lección de vida buscar tiempo para dedicarlo a lo que mas te gusta… Algo similar a dedicarte amor a ti misma.

También me he encontrado a personas que hacen de su hobby una verdadera obsesión sin dar tregua siquiera a dedicar tiempo a otras cosas o tener otro tipo de conversación: se hacen tan pesadas que lo único que quieres hacer es huir para que no te taladren incesantemente.

Por otro lado, estamos las personas que hemos aprendido a tener ·vacaciones mentales diarias.

Me desconecto de todo cuando escribo, cuando leo, cuando paseo a mi perro, cuando hago pan o bizcochos…

He sido consciente y he comprobado de lo sanador que es poder hacer lo que mas me gusta, lo que amo, sin obligación. Solo por el hecho de que me encanta, y esto me produce emoción y alegría.

¡Qué bonito va a ser cuando el equilibrio entre la obligación y el placer se den la mano para que nuestro bienestar interior sea perfecto!

Hasta pronto amiga, abrazos, Lola.

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Querida Lola,

Tus palabras me agitan y conmueven a partes iguales. Hoy en día hay que nadar a contracorriente para que las personas se quieran y se cuiden como merecen y, o no se sientan mal por ello, o no se obsesionen con una mera afición como si fuera el objetivo de sus vidas.

Lo cierto es que nuestro estado de ánimo depende de lo que hacemos cada día. Si sólo hacemos actividades obligatorias, por muy necesarias que sean, nuestro estado de ánimo está bajo mínimos. Es un factor de vulnerabilidad para sufrir tristeza, cansancio emocional e incluso depresión. Además, puede hacernos entrar en un círculo vicioso en el que cuantas menos cosas agradables hacemos, menos ganas tenemos de hacer nada porque nos sentimos agotados/agotadas y bajos/bajas de ánimo. Al final es fácil acabar siendo una especie de fantasma que pasa los días cumpliendo con todo menos con uno mismo.

Todos necesitamos un tiempo, aunque sea pequeño, para nosotros mismos. Tú necesitas tiempo para ti. Te ayuda a coger fuerzas y perspectiva en tus obligaciones diarias y, sobretodo, te hace disfrutar de la vida, que al fin y al cabo debería ser una de nuestras prioridades.

No dejes tus obligaciones, no dejes de cuidar de tus personas cercanas y queridas, no dejes de cuidar tu casa (que es tu refugio y tu templo), pero tampoco dejes de cuidarte a ti. Cuanto mejor estés tú de estado de ánimo, mejor podrás cumplir con tus obligaciones y cuidar de las personas que quieres.

A todas las personas les propondría hacer este ejercicio para facilitar la activación conductual: haz una lista de actividades que consideras placenteras. Una lista larga. Cuantas más actividades, mejor. Y no sólo incluyas las que te agradan ahora, incluye también las que te han gustado en otras épocas, además de actividades que no has realizado nunca pero que crees que te podrían gustar. Pueden ser actividades muy sencillas y accesibles, por ejemplo, darte un baño con sales, velitas y música, o actividades mucho más complejas, por ejemplo, viajar a un lugar deseado.

Empieza por organizar cualquiera de las más pausibles. Organizar significa buscar el momento, lugar, personas implicadas (si precisa de compañía, claro), presupuesto, etc. Y hazla, haz la actividad que te gusta, bien organizada, y disfrútala.

Finalmente, acostúmbrate a buscar tiempo para ti, para hacer las actividades que consideras agradables o satisfactorias, y verás cómo cambia tu estado de ánimo. Incluso haciendo más actividades a lo largo del día, la semana o el mes, te sentirás con más energía para poder afrontar tu día a día.

Estás aquí, estás vivo, y tu misión, entre otras muchas, es ser feliz. Elige, pues tú decides quién eres y qué haces con el regalo tan precioso que es vivir.

Gracias Lola por darme la oportunidad de hacer esta valiosa reflexión y compartirla.”

Premios 20Blogs

Os invito a visitar la página de la XII Edición 2018 de los Premios 20Blogs, convocado por laBlogoteca, concurso al que me presento en varias categorías.

Me resulta especialmente interesante este tipo de eventos ya que nos permite conocer el trabajo de compañeros blogueros en diferentes categorías y nos ayuda a expandir nuestro mundo a través de la web.

Podéis encontrar mi candidatura en “Sara de Miguel – Premio 20Blogs”.

Un saludo y feliz semana,

Sara

El poder de la palabra

Palabras, origen de acuerdo entre las personas para expresarse y poder unirse con un objetivo común.

Palabras, fuente de caos en las lenguas que se dispusieron desde Babel, la torre que pretendía llevar a los humanos hasta el cielo.

El cielo alcanzado a través de las palabras que no hacen sino arrastrarnos al infierno de la confusión.

Palabras, concebidas para hacernos la vida más fácil.

Palabras. utilizadas con tanto yerro que nos hunden en el pozo de la desesperación.

Palabras que son mentiras premeditadas, mentiras piadosas, medias verdades y verdades a bocajarro.

Palabras que ilusionan.

Palabras que hieren.

Palabras no dichas.

Silencios que se clavan como estacas.

Palabras mal dichas.

Palabras dichas con buenas intenciones.

Palabras malinterpretadas.

Palabras que nos faltan para expresar lo que surge en nuestras cabezas y corazones.

Palabras que nos sobran.

Exceso de palabrería.

Ignorancia e inocencia.

Palabras mal usadas.

Palabras pensadas durante meses que luego no significan nada.

Palabras que surgen de las bocas inquietas, impulsivas, mal pensadas.

Palabras que no dicen nada y lo dicen todo. Libertad de expresión.

Palabras que dicen todo y no dicen nada. Libertad de interpretación.

Confusión en barquitos de papel llenos de garabatos que se deshacen en el agua.

Palabras como verdugos desalmados de causas perdidas.

Todos provistos de armas blancas en forma de palabra como filos de navaja

que hieren con alevosía o con el candor de la simpleza.

Cuánto daño por letras hiladas con forma de cañón  y artillería.

Batallas iniciadas, asesinatos a sangre fría, de emociones y sentimientos

por palabras mal comprendidas o, simplemente, no expresadas.

Quizá sólo una elucubración de una mente atormentada por demasiadas guerras perdidas

entre palabras y palabrería.

El poder de la palabra. El poder más extraordinario para hundir en la tristeza o la mayor alegría.

Y sólo son palabras…

 

Os recomiendo echar un vistazo a “¿Es el enemigo? La eficacia de comunicarte” para conocer y manejar el poder de la palabra.

Reflexión y fotografía de Sara de Miguel.

Quisiera no amarte tanto

Quisiera no amarte tanto,

como si fueras la estrella del firmamento

que debo seguir.

Tan intensamente

que cuando no te siento

deliro en sueños

 y sin aliento quedo en un sinvivir.

Quisiera no amarte tanto

para que no me dolieras así.

Quizá manteniendo las distancias me protegeré.

O arderé en el infierno por no serme fiel,

o lloveré como lágrimas en la tormenta,

efímera y fútil,

cenizas en el hielo que nadie puede ver…

 

 

Emergencias: anécdotas curiosas

Curioseando por Amazon me he encontrado con un libro que me ha llamado inmediatamente la atención.

Como veis tiene una portada espectacular, que transmite un cúmulo de sensaciones tan variopintas como las historias que nos aguardan en sus páginas.

Es un libro breve pero intenso. Recoge las experiencias de una trabajadora del SAMU-061 en su labor diaria, y como bien señala la misma autora, se trata de situaciones absurdas muy, muy divertidas.

La introducción es muy acertada para contextualizar y que el lector se adentre en el misterioso mundo de las emergencias médicas. Las historietas en sí son desternillantes.

Lo cierto es que como lectura amena (el libro se lee en un momento) cumple su cometido: es entretenido y te saca auténticas carcajadas.

Personalmente considero que tiene especial reconocimiento el respeto que Mery Bell muestra por su profesión y sus compañeros de los servicios de emergencias a lo largo del escrito.

Muy recomendable para amenizar y reír a gusto. Humor sanitario a raudales.

Si os apetece una lectura diferente lo podéis encontrar en “Emergencias: anécdotas curiosas”.

 

Una Cita Con Sara De Miguel

Una cita con Sara de Miguel en el Noticiero de Alvarez Galloso

El Noticiero de Alvarez Galloso

En nuestro viaje por los blogs en WordPress, tenemos otra invitada Sara De Miguel. Sara de Miguel es una autora y bloguera surgiendo en el Siglo XXI. Por esohemos extendido la invitacion para una entrevista. He aqui el encuentro historico.
1. Quien es Sara de Miguel y como fue su comienzo en el ambito profesional?
Soy una persona inquieta que reflexiona sobre todo lo que acontece a mi alrededor. le busca palabras y las transmite al mundo, porque creo que los aprendizajes de uno puedo ser de mucha ayuda para los demás.
En el ámbito profesional comencé trabajando en un centro de coordinación de urgencias médicas mientras estudiaba la carrera de psicología. Una vez licenciada trabajé como psicóloga en salud mental con enfermos diagnosticados de trastorno mental grave. A su vez fui profesora universitaria en la carrera de psicología. Unos años más tarde dejé estos puestos de trabajo para coordinar…

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“13 Almas” GRATIS

Aquí os dejo un regalo con amor.

El libro que cambiará tu vida y la vida de las personas que amas GRATIS hasta el próximo martes día 19 de febrero. Accede al regalo literario “13 Almas”.

Descarga, lee, comparte, regala y disfruta de mis experiencias y aprendizajes.

Si te apetece deja tu opinión en Amazon, en mi página web, mi perfil de Facebook o en tu propio Blog o página web.

¡Estaré encantada de conocer tus impresiones y muy agradecida por tu apoyo!

“Resulta curioso que cada vez que alguien me pregunta a qué me dedico, y contesto que soy psicóloga de cuidados paliativos, automáticamente se cambia de tema. Casi nadie me pregunta por mi trabajo, casi nadie quiere oír hablar de enfermedad, ni mucho menos de muerte, cuando lo único seguro en nuestra vida es que moriremos. Mi nombre es Sara, y mi mayor aprendizaje estos años ha sido que si escucháramos más a las personas que se acercan a la muerte, les ayudaríamos a morir mejor. Y sobretodo, que si escucháramos más a las personas que se acercan a la muerte, aprenderíamos a vivir mejor.”

¡Feliz día!

 

Soy un engaño

Soy un engaño. O eso creen muchas personas. Porque a pesar de las contrariedades de la vida soy feliz. Me siento feliz la mayor parte del tiempo. Sonrío, porque siempre me centro en los motivos que tengo para sonreír. Porque los motivos para sentirme mal (enfadada, asustada o triste) los vivo con naturalidad y no como un drama.

“No es humano que no te enfades, que no grites, que no expreses con intensidad lo malo que sientes” me dicen. Y yo comprendo a lo que se refieren: nos han educado para que lo “malo” que sentimos sea expresado con virulencia y que llegue a los rincones de todas las personas que nos rodean para que se sientan parte del problema.

Quizá tienen razón y soy un engaño por no querer (por elegir no querer) aportar más negativo a este mundo ya de por sí difícil, hosco y huraño. Sin embargo hace años que me hice consciente de que yo no elijo como viven los demás, ni soy responsable de sus conductas. Pero sí elijo que hago yo y sí soy responsable de mis conductas. Y elijo paz y tranquilidad.

Elijo vivir mis emociones negativas con moderación y sin exagerar ni dramatizarlas. Elijo buscar soluciones a los problemas. Elijo hablar y no gritar. Elijo quererme y alejarme de las personas hirientes o tóxicas. No es un acto de egoísmo, sino de amor propio y amor por la vida. Que al fin y al cabo es una, y ésta es la mía.

Aunque no lo parezca yo también me enfado y me siento triste, o tengo miedos. Los siento, los acepto y dejo que fluyan como una embestida de agua. Pero no los dejo salir cual catarata demoledora hacia los demás. Porque la mayoría de emociones negativas que nos generan otras personas son por las expectativas que nosotros mismos nos creamos: creemos que lo que nosotros pensamos, sentimos y vivimos es obvio, y esperamos que los demás piensen, sientan y vivan igual. Al encontrarnos en conflicto entre lo que hacen otras personas y lo que hacemos nosotros, sentimos frustración, ira o tristeza. Si simplemente asumimos esa emoción como parte de las diferencias que nos son inherentes como personas que piensan, sienten y viven diferente, la emoción se atenúa y crece la empatía y la comprensión como forma de vida.

Seguramente para los demás soy un engaño. Para mí soy la esencia de la vida emocional estable y sana. Elijo expresar con fuerza las emociones positivas, la felicidad, la alegría, el amor, incluso de las pequeñas cosas, y dejar una estela de calidez a mi alrededor. Tengo los recursos para ello. Quizá soy un engaño porque otras personas no tienen esos recursos, o el autoconocimiento y paciencia necesarios para ponerlos en práctica.

Soy un engaño. Eso piensan muchas personas de mí. Y muchas veces me siento observada por miradas ojipláticas. Sobretodo por las personas las que he dejado atrás en el camino por no querer que su negativismo me arrastre a la crítica, el malpensar y la queja como forma de vida.

Yo en estos casos simplemente me siento una incomprendida por elegir vivir tranquila, lejos del mundanal caos de dramas que se generan casi siempre innecesariamente . Prefiero vivir en mi mundo, en el que mi conciencia se sume en un tierno remanso de serenidad.

Así que voy a elegir siendo ese engaño tan maravilloso que es ser feliz.

¡Feliz fin de semana!

Fotografía y texto de Sara de Miguel.

 

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