Barco a ninguna parte

Me pregunto dónde van las palabras de amor que no se dicen.

Si se quedan en las miradas silenciosas de los enamorados,

o se embarcan en un venturoso viaje hacia ninguna parte.

Si se mueren como vetustas galaxias en las sonrisas mal disimuladas,

o surcan el mar embravecido de la incertidumbre.

Si desaparecen como en los trucos de magia

o arriban las orillas de exóticos parajes como tu cuerpo.

Me pregunto dónde van las palabras de amor que no se dicen:

si laten enfurecidas en el corazón hasta disiparse

o mueren en el cementerio del que nacen los versos de los poetas…

 

Fotografía y poema de Sara de Miguel.

¡Feliz día!

Tumbada en la luna

Y me tumbo en la luna

mirando el césped.

¡Qué mala costumbre que tengo,

dicen, de ponerlo todo del revés!

Peor pienso que sea ponerlo

siempre todo del derecho,

donde se ve igual

y no hay diferentes perspectivas.

Y yo aquí bien cómoda,

en mi mullida luna,

miro abajo y veo el jardín de mi casa.

Mis vecinos, los pueblos colindantes,

las ciudades, las extensas tierras

y los inconmensurables mares.

¡Qué pequeñita soy cuando estoy

tumbada en la luna mirando el césped!

Tranquila, quebrantándome en una sosegada soledad

que me da la mano y me acompaña

en mis excursiones nocturnas

a mi rincón oscuro.

Porque la luna es oscura,

sólo que desde la tierra

la vemos rebosante de luz

porque el sol se refleja en ella.

¡Qué curioso cómo cambian las cosas

cuando uno mismo es el que cambia!

Cuando cambias de posición,

de idea, de entorno y de camino.

Son momentos de cambios.

Todos atesoramos momentos

que de una u otra manera

marcaron un antes y un después en nuestras vidas.

Hay momentos tristes y abrumadores,

como cuando pierdes a una persona que quieres,

y hay momentos inundados de felicidad,

como cuando encuentras tu amor

reflejado en las personas que amas.

La extraña función matemática de la concatenación

de todos esos momentos es el aquí y ahora.

Y si echas la vista atrás,

y te tumbas conmigo un ratito, de la mano,

en la luna a mirar el césped,

podrás sentir como todos esos momentos

conforman tus recuerdos.

¡Es una pena no poder guardarlos todos en la memoria!

Porque parece increíble pero los recuerdos se van.

No sabemos dónde, pero se van… Lentos y discretos.

Y si uno no hace un verdadero esfuerzo por mantenerlos vivos

simplemente se esfuman.

Si piensas con detenimiento en algún momento especial de tu vida

te darás cuenta de que ya no es el mismo momento que fue.

No lo ves nítido, ya no percibes su olor,

apenas oyes aquellas palabras que entonces fueron tan importantes,

todo es borroso y desdibujado

porque todas las experiencias que vivido desde que ocurrió

lo han modificado a la vez que tú cambiabas.

Porque todos cambiamos.

Piensa en dónde creías que estarías hoy, en este instante,

hace un mes,

hace un año,

hace diez años,

hace viente años o más.

¿Te imaginas ser quien eres?

¿Estás dónde creías que estarías?

¿Tu vida es la que concebiste en aquellos momentos?

No significa que quienes somos o donde estamos

sea mejor o peor de lo que hubiéramos imaginado,

pero estoy segura de que es diferente.

Somos como una cometa libre a merced del viento.

Nosotros ponemos las alas y la vida el cielo

y lo surcamos en ocasiones a voluntad

y muchas otras simplemente bailamos entre las nubes

e intentamos que no nos queme el sol abrasador

o no perdernos en las brumas tenues de la noche.

Súbete conmigo a la luna,

yo te enseñaré a mirar el césped

desde mi rincón oscuro

y lleno de calidez

para que no olvides

quien fuiste,

quien eres

y quien quieres ser…

Belleza perdida

Me miras pero no me ves.

Siento que pasan los días

y que ya no me admiras.

Hace tiempo que en tu alma

ya no se refleja la mía.

Hemos perdido el don de emocionarnos

con tan solo una mirada.

Recuerdo cuando percibía la pasión

en cada una de tus caricias,

cuando podíamos estar horas besándonos

sin importar el mundo,

como si fuéramos

los únicos enamorados del universo.

Ahora ya no tienes tiempo para abrazos de más,

ni para palabras hermosas,

no te quedan fuerzas para escuchar mis historias

ni contarme las tuyas.

Ya no me acunas en tu regazo

cuando tengo miedo o penas.

Ya no busco tu cariño

ni te doy todo el que siento

porque la costumbre

nos ha llevado

a no valorar

todo el amor que nos tenemos.

Me siento como una hermosa flor

sola y solitaria

que florece abatida

porque mi belleza no existe

si tú no la ves.

Belleza perdida por haber perdido

los únicos ojos que la veían…

 

“No dejes que la costumbre acabe con la llama del amor”

Poesía de Sara de Miguel y fotografía de Tomeu Mir.

 

“49 Charcos de tinta” de David Esteban

Hoy pongo a vuestra disposición más que un libro un tesoro de la poesía contemporánea.

Se trata de “49 Charcos de tinta” del escritor David Esteban Andreu.

Hacía tiempo que unas palabras, unos versos bien hilados, una retórica tan exquisita no me deleitaba de una manera tan intensa.

Los poemas que conforman la obra son extraordinarios: desde el corazón, agarrando el alma con fuerza y con dulzura, transmitiendo la inquietud y serenidad justas para expresar el equilibrio entre los sucesos cotidianos y las increíbles emociones que los acompañan.

Las temáticas de siempre (el amor, el desamor, la vida) reinventadas en rimas sencillas que arrasan los pensamientos y embelesan.

Una obra maestra digan de los autores clásicos.

Os dejo unos versos para que podáis juzgar por vosotr@s mism@s:

“Si alguna vez…

Si alguna vez hubiéramos sido

lo que nunca fuimos o lo que nunca seremos,

hubiéramos paseado , no lo dudo, mariposas

y nerviosas sonrisas de manos inquietas.

Y habríamos sido tormenta de sentimientos,

y relojes derrotados, tristes, sin saber qué hacer.

Hubiéramos sido un millón de noches en vela,

y también mil tardes apestando a rutina.

Habríamos sido, por más que me pese,

como otros tanto: tardes y veranos,

una, o cuatro fiestas,  una vez al año.

Hoy tú con los niños y mañana yo.

Costumbre y ternura,

tenue mansedumbre,

familia y colchón.

Todo eso seríamos si hubiéramos matado la sombra de la duda.

Si hubiéramos cogido aquel incierto tren.

Si hubiéramos respondido a la pregunta de “¿Y si…?”.

Todo eso habríamos sido tú y yo.

Prefiero soñar con la incertidumbre.”

Espero que os guste.

Un abrazo afectuoso, Sara

Quisiera no amarte tanto

Quisiera no amarte tanto,

como si fueras la estrella del firmamento

que debo seguir.

Tan intensamente

que cuando no te siento

deliro en sueños

 y sin aliento quedo en un sinvivir.

Quisiera no amarte tanto

para que no me dolieras así.

Quizá manteniendo las distancias me protegeré.

O arderé en el infierno por no serme fiel,

o lloveré como lágrimas en la tormenta,

efímera y fútil,

cenizas en el hielo que nadie puede ver…

 

 

Se busca poeta

“Se busca poeta.

Persona que sienta y haya sentido tantas emociones que pueda escribir de ellas.

Imprescindible experiencia en sentimientos profundos y amplio conocimiento del uso de la palabra.

Que haya sentido intensamente el amor y ello le haya dado sentido a su vida.

Que haya sentido desamor y le haya hundido en un pozo oscuro de desesperación.

Que haya sentido la tristeza más intensa imaginable y por ello las lágrimas hayan brotado de sus ojos descontroladas.

Que haya sentido un miedo terrorífico, mayor que cualquier pesadilla, y se haya refugiado en un rincón oscuro de su mente, huyendo a hurtadillas de la mundana cotidianidad de vez en cuando para poder convivir con él.

Que haya sentido alegría y felicidad hasta desbordarse en sonrisas que sólo los que abrazan la locura pueden comprender.

Que sea capaz de describir, en rima, cualquier cosa. Por ejemplo, el rocío que se adhiere a los pétalos de las flores al amanecer, descifrando los pequeños entresijos de la naturaleza que nos arrebatan el aliento y que ninguna ciencia acierta a esclarecer.

Horario flexible. Las emociones no tienen horario, los desvelos y los desvaríos no se pueden programar. Preferentemente con insomnio, pues las palabras que dan sentido a las emociones pueden encontrar la inspiración en cualquier momento, a cualquier hora, cualquier día de su vida.

Disponibilidad inmediata. La inmundicia y la belleza más extraordinarias están sucediendo ya. No admiten demoras.

Buena remuneración. Salario que incluye dietas, desplazamientos y extras para encontrar el aliento que induce a las poesía. Porque el mundo se nutre de ella. Las personas necesita la poesía tanto como el aire que respiran, y por ello deberían tener un alto valor asignado. De modo que la gratificación no será únicamente la satisfacción personal de aportar el arte de transformar en palabras, en versos, estrofas y poemas las vicisitudes reales o imaginarias que hacen latir los corazones inquietos de los poetas.”

 

———-  OJALÁ ALGÚN DÍA LOS POETAS

TENGAMOS EL RECONOCIMIENTO

QUE MERECEMOS

Y NUESTRA EXCEPCIONAL TAREA

SE VEA RECOMPENSADA.

OJALÁ ALGÚN DÍA SE BUSQUEN POETAS ———–

Más poesía de la autora en “Komero“.

Fotografía y texto de Sara de Miguel.

¡Feliz día!

Lloveré

Lloveré desde las entrañas

hasta empañar el cristal que oculta mi alma.

Inundaré el pozo de nuestros recuerdos

hasta reducirlo a fría escarcha.

Si te vas no quedará nada:

el vacío inmenso

de tu ausencia en mi universo.

Lloveré si te vas

y no veré nada

más que gotas llovidas

de mi corazón

que ahogarán nuestro futuro

en agua cristalizada…

Fotografía y poema de Sara de Miguel

¡Feliz fin de semana!

Eterno insatisfecho

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“Eres demasiado rubia”

dijiste cuando los rayos de sol veraniego se reflejaban brillantes en mi cabello.

“Eres demasiado morena”

dijiste cuando los copos de nieve se posaban con ternura en mis oscuras pestañas.

“Eres demasiado alta”

dijiste cuando, tumbados en la luna, posaste tu cabeza en mi cálido pecho.

“Eres demasiado baja”

dijiste cuando quise perdonar tu ausencia regalándote un beso.

“Eres demasiado delgada”

dijiste cuando una mala noche llorabas y te abracé para darte consuelo.

“Eres demasiado gorda”

dijiste cuando quise conocerte entrando por los resquicios de tu ombligo.

“Eres demasiado dulce”

dijiste cuando quise acariciar tus viejas y dolorosas heridas.

“Eres demasiado amarga”

dijiste cuando quise apartar tus miedos de mis sempiternas sonrisas.

Quise ser yo y no te pareció suficiente.

Quise ser quien tú querías que fuera y te pareció demasiado.

Ya no quiero ser nada que alimente tu ego.

Quiero distancia, quiero silencio, quiero olvidarte

porque nada cambiará aunque yo cambie.

Nada nos hará felices aunque yo te ame,

a tu lado sólo puedo esperar un futuro imperfecto

porque desbrozas sin piedad cualquier hermosa flor de esperanza

y hielas el manto acogedor del campo con tu falta de requiebro.

Te deseo al menos que tu búsqueda sea liviana y no un réquiem por un sueño.

Hasta nunca…mi eterno insatisfecho.

Extraído de “Komero”.

Fotografía de Tomeu Mir y poema de Sara de Miguel.

Ocaso

Y las palabras hermosas que son son el reflejo de tu afecto

se pierden ominosas en el camino que va de tu corazón a tu boca,

se enredan en tus rizos sin siquiera rozar el aliento que me alimenta

y dejan un vacío, triste y frío, entre nuestros cuerpos enrarecidos.

¡Tantos silencios innecesarios

y tantas palabras agonizantes antes de haber nacido!

Porque aquello que callas

es como los epitafios de las tumbas:

 cuando el amor muere

decirlo ya no tiene ningún sentido…

 

(Compartid todo lo bueno que sentís por las personas que amáis,

nunca se sabe cuando no podréis dejar de hacerlo).

Sara de Miguel

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