Hagamos un trato

Hagamos un trato:

vamos a querernos como las flores del campo

al rocío de la madrugada.

Siendo tan diferentes… Tú agua y yo planta.

Siendo tan parecidos,

formados los dos por sustancias eternas y etéreas.

Siendo conscientes de que amarnos

no significa pensar igual en nada.

Siendo apasionados, cada uno a su manera:

yo fijado al suelo buscando la luz del sol,

tú volando libre como nube que fluye en la alborada.

Respetando nuestros tiempos, nuestros cambios,

adorando nuestras esencias dispares

que nos deslumbran mutuamente.

Dedicándonos a aprovechar

los singulares instantes

en los que se rozan nuestros cuerpos.

Dedicándonos tiempo, cariño y esfuerzo.

Hagamos un trato…

Vamos a querernos como nos merecemos:

con amor, ternura y respeto.

¡Feliz día y mucho amor para tod@s!

Te deseo (de Victor Hugo)

“Te deseo primero que ames,
y que amando, también seas amado.
Y que, de no ser así, seas breve en olvidar
y que después de olvidar, no guardes rencores.
Deseo, pues, que no sea así,

pero que sí es,

sepas ser sin desesperar.

Te deseo también que tengas amigos,
y que, incluso malos e inconsecuentes
sean valientes y fieles, y que por lo menos
haya uno en quien confiar sin dudar.

Y porque la vida es así,
te deseo también que tengas enemigos.
Ni muchos ni pocos, en la medida exacta,
para que, algunas veces, te cuestiones
tus propias certezas. Y que entre ellos,
haya por lo menos uno que sea justo,
para que no te sientas demasiado seguro.

Te deseo además que seas útil,
más no insustituible.
Y que en los momentos malos,
cuando no quede más nada,
esa utilidad sea suficiente
para mantenerte en pie.

Igualmente, te deseo que seas tolerante,
no con los que se equivocan poco,
porque eso es fácil, sino con los que
se equivocan mucho e irremediablemente,
y que haciendo buen uso de esa tolerancia,
sirvas de ejemplo a otros.

Te deseo que siendo joven no
madures demasiado de prisa,
y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,
y que siendo viejo no te dediques al desespero.
Porque cada edad tiene su placer
y su dolor y es necesario dejar
que fluyan entre nosotros.

Te deseo de paso que seas triste.
No todo el año, sino apenas un día.
Pero que en ese día descubras
que la risa diaria es buena, que la risa
habitual es sosa y la risa constante es malsana.

Te deseo que descubras,
con urgencia máxima, por encima
y a pesar de todo, que existen,
y que te rodean, seres oprimidos,
tratados con injusticia y personas infelices.

Te deseo que acaricies un gato,
alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero
erguir triunfante su canto matinal,
porque de esta manera,
te sentirás bien por nada.

Deseo también que plantes una semilla,
por más minúscula que sea, y la
acompañes en su crecimiento,
para que descubras de cuántas vidas
está hecho un árbol.

Te deseo, además, que tengas dinero,
porque es necesario ser práctico,
Y que por lo menos una vez
por año pongas algo de ese dinero

enfrente a ti

y digas: “Esto es mío”,

sólo para que quede claro
quién es el dueño de quién.

Te deseo también que ninguno
de tus defectos muera, pero que si
muere alguno, puedas llorar
sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.

Te deseo por fin que, siendo hombre,
tengas una buena mujer, y que siendo
mujer, tengas un buen hombre,
mañana y al día siguiente, y que cuando
estén exhaustos y sonrientes,
hablen sobre amor para recomenzar.

Si todas estas cosas llegaran a pasar,
no tengo más nada que desearte.”

Estas son las inteligentes y audaces palabras del gran escritor, pensador y dramaturgo Victor Hugo. Ellas son mi deseo para vosotr@s.

¡Feliz día!

Sara de Miguel

Pide un deseo

Si pudieras pedir un deseo y saber que se va a cumplir,

¿qué pedirías?

¿Pedirías estar más delgad@?

¿Ser más guap@?

¿Quizás tener más cosas o mejores?

¿Pedirías tener otro trabajo?

¿O tener más dinero?

Y si tuvieras un ser querido con una enfermedad grave,

¿qué pedirías?

Seguramente que estuviera mejor,

o tener más tiempo a su lado.

Ya no te preocuparían según que fruslerías

porque lo importante, la vida,

se te estaría escapando entre los dedos de la mano.

Pues mi deseo es que no necesites

una persona a la que ames gravemente enferma

para desear VIVIR

junto a las personas que quieres

y disfrutarlas.

Dedica tu tiempo y tu esfuerzo a lo que de verdad lo merece:

ser feliz y hacer felices a las personas que te rodean.

Haz de ese deseo tu camino

y deja que las buenas acciones

te acompañen en tu día a día…

 

Fotografía y texto de Sara de Miguel.

Biblioterapia para cuidadores: “13 Almas”

 

Desde “Para cuidadores: consultoría psicosocial para cuidadores” han dedicado unas hermosas palabras para mi libro “13 Almas”, haciendo una bonita reseña y una recomendación dentro de su propuesta “Biblioterapia: los libros nos sanan”, título con el que siento una gran identificación por la gran verdad que hay tras ella.

En los momento de miedo, angustia y cansancio que vive el cuidador un buen libro, en el que se sienta reflejado y pueda normalizar y sentir libremente sus propias experiencias, existe una parte de sanación: percibir el apoyo imprescindible y necesario para continuar su ardua tarea.

Os animo a que visitéis su página, un lugar acogedor en el que encontrar consuelo y recursos para todos aquellos cuidadores que dedicamos tiempo y esfuerzo a mimar a los demás con cariño y paciencia.

Podéis acceder desde este enlace “Para cuidadores”.

Un saludo afectuoso, Sara.

Decisiones

Decisiones

“… Cada decisión de nuestro presente, será las consecuencias en nuestro futuro. Cada vez que elegimos actuar intencionadamente de una manera que hace daño a los demás, tarde o temprano, nos hacemos daño a nosotros mismos. Cuanto más herimos a los demás, más nos herimos. Cuanto más hundimos a los demás en miedos, más nos hundimos nosotros. Si creas un infierno para alguien, creas tu propio infierno. Cada uno elige su vida y la de las personas que forman parte de ella.  Que sea un cielo o un infierno, es algo que cada uno elige…”.

Extraído de “13 Almas”.

¡Un abrazo y feliz fin de semana!

Fotografía y texto de Sara de Miguel

Repartir amor

Hubo un tiempo antaño en el que los humanos vivían en comunidades pequeñas. Eran pocos, tenían escasos recursos y su supervivencia dependía básicamente de la COLABORACIÓN.

Hoy en día en las sociedades occidentales somos muchos, tenemos multitud de recursos y, a pesar de las comodidades que ésto nos supone, nos centramos en COMPETIR como medio de supervivencia social: tenemos que ser los primeros y los mejores en los estudios, en las actividades de ocio, en el aspecto físico, en nuestros respectivos roles familiares (el mejor padre/ la mejor madre/ el mejor hijo, etc.), en el trabajo, en las redes sociales, y un largo etcétera.

De hecho una persona adulta pasa más tiempo de media en destacar sus logros y virtudes, y criticar los de otros, en los medios sociales que en contactos reales.

Desgraciadamente los “likes” han pasado a ser más importantes que ver a las personas que nos los “dan”, y la educación se basa en el éxito personal en vez de en el mérito del esfuerzo o la ganancia del equipo o del conjunto.

Sé que el proceso que ha llevado a la humanidad a este deplorable estado, (resumiendo al máximo) ha sido el ansia de poder que ha marcado nuestra historia a lo largo de los siglos. Sin embargo no tengo tan claro cual sería el proceso para retomar los valores éticos y morales necesarios para recuperar la empatía, el respeto y la comprensión a nivel global. Creo que no hay una única estrategia y que depende del acto de conciencia de cada uno con sus propias conductas.

Por mi parte, ofrezco amor al mundo. Amor en forma de reflexión y apoyo psicológico, en forma de literatura, en forma de poesía, en forma de música, en forma de imágenes y de palabras.

Es un grano de arena diminuto en el mar del mundo. Pero es mi grano de arena y quiero que viaje con el oleaje a todo aquel que desee leerlo y sentirlo con el corazón. Animo a cualquiera que se sienta identificado con este mensaje a que aporte su granito de arena y lo difunda.

Repartamos palabras de amor incluso en el ocaso decadente del otoño más austero.

Repartamos amor.

 

Imagen y texto de Sara de Miguel.

El dolor de tu ausencia

No puedo más que llorar como si tibias gotas de lluvia me inundaran

por el dolor de tu ausencia, pesado como una losa, porque jamás te he dejado de amar.

Hoy me duelen más que nunca todas las sonrisas que han brotado de mi boca desde que no estás.

En ocasiones pienso que cuando me siento feliz, aunque sea por un instante

es tan solo una ilusión, nunca una realidad, porque sin ti es imposible la felicidad.

Y me siento culpable por cada risa vivida porque no ha sido a tu vera,

y me siento inmensamente triste porque contigo no he podido compartirlas.

Y siento el vacío más intenso porque a cada segundo que pasa se desdibuja tu recuerdo

y se me resquebraja la voz porque la tuya apenas es una reminiscencia.

Y añoro ser cómplice de tus locuras y que tú fueras el de las mías.

No quiero que desaparezcas, no quiero, no puedo, perder tu recuerdo.

Deseo con tanta fuerza que sigas a mi lado que a pesar de ausencia

me aferro a ella como si en ello se me fuera la vida entera.

Por eso recurro a las palabras:

porque el día que no me quede memoria, o el día que yo ya no esté,

quiero que sigas existiendo aunque sea en forma de versos mal rimados.

Deseo que no desaparezcas nunca pues en mi corazón y en mi alma

no hay amor más verdadero que el que te profeso a ti y a tu recuerdo.

Declaración de principios

Soy una persona independiente y fuerte. Como una planta que sobrevive en invierno y florece en primavera.

Me gusta cuidarme y cuidar de las personas que quiero. Cuido el jardín de mi vida, cuido a las personas que quiero regando con ternura y pasión cada relación de la que formo parte.

Podemos tener una relación juntos, pero no quiero que sea como cualquier relación.

Es indiferente si la relación es de amor, amistad, de trabajo o simplemente casual o temporal. Pero es nuestra relación y me gustaría que hubiera una diferencia.

Ésta diferencia está en que para formar parte de mi vida debes respetar que tengo unos principios que me definen y que son importantes para que nuestra relación sea sana y satisfactoria:

  • No busco en ti que llenes ningún vacío. Mi vida está llena de personas y situaciones geniales. Soy una persona sana física y emocionalmente. No tienes que sustituir a nadie, ni curarme de nada. No necesito que llenes mi tiempo. Tengo responsabilidades, inquietudes, amistades y aficiones suficientes como para que no me basten las horas para hacer todo lo que me gustaría. Sin embargo, si se dan las circunstancias, deseo compartir mis responsabilidades y las tuyas, mis inquietudes y las tuyas, mis amistades y las tuyas, mis aficiones y las tuyas en el punto que a ambos nos satisfaga.

  • No busco en ti que soluciones mis problemas. He tenido muchos, y salido airosa de ellos. Unas veces me ha ido bien, y las otras he aprendido de mis errores. Sin embargo, si se dan las circunstancias, deseo compartir mis problemas contigo, y que compartas los tuyos conmigo, ser un equipo que mejora las circunstancias, y que se apoya en los errores, aprendiendo juntos esto tan difícil que es vivir.

  • No busco en ti amor incondicional. El amor está siempre condicionado a las personas que lo comparten. No necesito grandes demostraciones, ni situaciones dramáticas. Sin embargo, si me amas, deseo que piensen en mí cada día como un motivo para sonreír, y me lo hagas saber. Deseo que confíes en mí, y me lo hagas saber. Deseo que si surgen dudas o necesitas hablar, me lo hagas saber. Deseo que te sientas feliz por compartir la vida conmigo, y me lo hagas saber. Te aseguro que si te amo, yo te haré saber que eres un motivo para sonreír, que confío en ti, que te deseo, y que me siento feliz por compartir tu vida conmigo.

  • No espero que te quedes para siempre. La vida cambia. Las circunstancias cambian. Las personas cambian y las relaciones cambian. Comprenderé la evolución de tu vida, de tus necesidades, de tus inquietudes y de tus sueños. Estaré ahí para ayudarte siempre a lograr tus objetivos, apoyarte en tus decisiones y favorecer que crezcas como persona. Si en algún momento decides continuar tu camino sin mí a tu lado, lo respetaré y guardaré nuestros recuerdos en el mejor cofre, que es mi corazón latiente. Siempre que lo desees mi puerta estará abierta con una sonrisa. Deseo que si en algún momento mi vida cambia, o yo cambio, o cambian mis sueños e inquietudes, también lo respetes. Si sigo un camino en el que nuestra relación se distancia, deseo que lo respetes y guardes mis recuerdos con cariño, y si puede ser, que dejes aunque sea una ventana a la que asomarme para saber de ti porque siempre serás importante para mí, pase el tiempo que pase.

  • Finalmente, no busco en ti la felicidad. La felicidad es un traje a medida que sólo puede confeccionar uno mismo. Yo soy consciente de ello y me cuido emocionalmente para ser feliz, independientemente de que formes parte de mi vida. Sin embargo, si se dan las circunstancias, deseo compartir esa felicidad contigo, formar parte de tus motivos para ser feliz, y que formes parte de mis motivos para ser feliz.

Las relaciones deberían ser así. Claras, sinceras y realistas. Llevadas con sabiduría y afecto. Como la naturaleza: todo fluye en armonía.

Si estás dispuesto/a a respetar y compartir mis principios… ¡Bienvenido/a a mi vida!

Fotografía y texto de Sara de Miguel.

Antisocial

Me miras y me dices que odias a los gatos.

No lo creo.

Pienso que simplemente te sientes demasiado identificado con ellos.

Dicen de ti que eres antisocial, que no te gusta la gente.

También lo dicen de los gatos y sólo es que desconfían de quien no conocen.

Dicen que eres arisco y que expresas con demasiada sinceridad tus puntos de vista.

Los gatos se muestran intratables si no perciben buenas sensaciones,

y lo demuestran sin consideración porque no les preocupa lo que piensan los demás.

Los gatos son independientes, buscan tener su espacio y valoran su libertad.

Tú necesitas salir al mundo, compartir tus inquietudes y disfrutar de tener las puertas abiertas.

Los gatos siempre vuelven al hogar. Necesitan el amor de su familia. Cariño y aceptación.

Tú vuelves siempre deseando mecerte en el seno de nuestra adoración por ti.

Los gatos agradecen y retornar con su suave ronroneo el afecto que reciben.

Tú me arropas, me acaricias y me susurras al oído que soy tu vida.

Quizá odias a los gatos.

Quizá eres un gato que se siente incomprendido en un mundo de humanos.

Quizá eres el humano-gato más adorable del mundo.

Gracias por existir y ser así.

 

Texto de Sara de Miguel.

Dibujo cedido por jb70g.

¡Feliz día!

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