Sin querer

Me tropiezo contigo casi sin querer,

o debo admitir que quizá

siempre es queriendo.

Tropiezo con tus pies,

o te robo una mirada

como si fuera un ladrón furtivo

que no es digno de tu magia.

Me descuelgo por tus tirabuzones,

me enredo en el cielo esmeralda

de tu preciosa mirada,

o mi corazón palpita

y me laten hasta las entrañas

por unas pocas palabras

brotadas de tu boca tierna y delicada.

Y si emerge de tus labios una franca sonrisa

mi corazón brinca y se alboroza

como las flores recién nacidas

cuando el rocío del crepúsculo las abraza.

 

El dolor de tu ausencia

No puedo más que llorar como si tibias gotas de lluvia me inundaran

por el dolor de tu ausencia, pesado como una losa, porque jamás te he dejado de amar.

Hoy me duelen más que nunca todas las sonrisas que han brotado de mi boca desde que no estás.

En ocasiones pienso que cuando me siento feliz, aunque sea por un instante

es tan solo una ilusión, nunca una realidad, porque sin ti es imposible la felicidad.

Y me siento culpable por cada risa vivida porque no ha sido a tu vera,

y me siento inmensamente triste porque contigo no he podido compartirlas.

Y siento el vacío más intenso porque a cada segundo que pasa se desdibuja tu recuerdo

y se me resquebraja la voz porque la tuya apenas es una reminiscencia.

Y añoro ser cómplice de tus locuras y que tú fueras el de las mías.

No quiero que desaparezcas, no quiero, no puedo, perder tu recuerdo.

Deseo con tanta fuerza que sigas a mi lado que a pesar de ausencia

me aferro a ella como si en ello se me fuera la vida entera.

Por eso recurro a las palabras:

porque el día que no me quede memoria, o el día que yo ya no esté,

quiero que sigas existiendo aunque sea en forma de versos mal rimados.

Deseo que no desaparezcas nunca pues en mi corazón y en mi alma

no hay amor más verdadero que el que te profeso a ti y a tu recuerdo.

Belleza perdida

Me miras pero no me ves.

Siento que pasan los días

y que ya no me admiras.

Hace tiempo que en tu alma

ya no se refleja la mía.

Hemos perdido el don de emocionarnos

con tan solo una mirada.

Recuerdo cuando percibía la pasión

en cada una de tus caricias,

cuando podíamos estar horas besándonos

sin importar el mundo,

como si fuéramos

los únicos enamorados del universo.

Ahora ya no tienes tiempo para abrazos de más,

ni para palabras hermosas,

no te quedan fuerzas para escuchar mis historias

ni contarme las tuyas.

Ya no me acunas en tu regazo

cuando tengo miedo o penas.

Ya no busco tu cariño

ni te doy todo el que siento

porque la costumbre

nos ha llevado

a no valorar

todo el amor que nos tenemos.

Me siento como una hermosa flor

sola y solitaria

que florece abatida

porque mi belleza no existe

si tú no la ves.

Belleza perdida por haber perdido

los únicos ojos que la veían…

 

“No dejes que la costumbre acabe con la llama del amor”

Poesía de Sara de Miguel y fotografía de Tomeu Mir.

 

Gracias a la música

 

Vivo la vida

con sus muros y sus dificultades

como si fuera una bella melodía.

Bailo a su son,

me deslizo entre sus notas,

vuelo libre como un pájaro

gracias a la música.

Me entrego a ella

sin zozobra,

vivo mecida en su regazo

y me devuelve, apasionada,

una sonrisa en canción convertida.

El más hermoso arte

que me hace vibrar el corazón

y convierte mi alma

en una hermosa sinfonía.

 

Fotografía y poema de Sara de Miguel.

Lloveré

Lloveré desde las entrañas

hasta empañar el cristal que oculta mi alma.

Inundaré el pozo de nuestros recuerdos

hasta reducirlo a fría escarcha.

Si te vas no quedará nada:

el vacío inmenso

de tu ausencia en mi universo.

Lloveré si te vas

y no veré nada

más que gotas llovidas

de mi corazón

que ahogarán nuestro futuro

en agua cristalizada…

Fotografía y poema de Sara de Miguel

¡Feliz fin de semana!

Florecer

Tal como la tierra,

el agua

y la luz de sol

dan la vida a la flor

tus gestos amables,

tus hazañas diarias

y tus hermosas palabras

hacen latir con fuerza

este pequeño corazón.

 

Fotografía y poema de Sara de Miguel

¡Feliz martes!

Esta noche

“… Lo imposible es posible esta noche,

cree en mí

como yo creo en ti

esta noche…”

Una canción que me transporta a lo más profundo y hermoso del amor: la confianza.

La esencia de Smashing Pumpkins en su peculiares acordes, voz y letras.

El mensaje es claro… Cree en mí como yo creo en ti.

Amar no es más que dar el poder al otro de correspondernos y crear del mutuo amor la felicidad.

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