Rebobinar

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De vez en cuando me gusta rebobinar. Meter la cinta de casete de mi vida en el reproductor y ver como el negro magnético gira en torno a las bobinas. Entonces puedo cerrar los ojos y escuchar la música inocente de mi infancia.

Recuerdos de familia. Jugando en el salón a indios y vaqueros, desmontando los sofás y usando las sábanas para hacer cabañas improvisadas en las que escondernos mientras las risas nos delataban. Pintando las paredes del salón o saltando encima de las camas.

Recuerdos del colegio. El olor a tiza en las aulas, la voz serena de mi maestra, el jaleo del patio entre vítores y deportes. El entusiasmo ante las vacaciones de verano. Los viajes y los libros. Recuerdo el tacto especial de los libros viejos cuando yo aún era niña. Siempre rodeada de páginas y más páginas llenas de historias y aventuras desde que tengo memoria.

Recuerdos de adolescencia. La sensación de saberlo todo y no saber nada. Las emociones intensas e incoherentes. El primer amor. El primer desamor. Las promesas de amistades eternas. El inconformismo social y político. La contienda contra el mundo por mis ideales. La búsqueda de mi yo. Mi propio laberinto. La mirada de mis ojos llenos del fuego en la lucha interna que supone la mocedad.

Recuerdos de juventud. Entre exámenes y trabajo, entre amores y amigos. Entre enfermedad y vida. El mejor recuerdo de mi existencia son dos pequeños bebés sobre mis brazos, con los ojos muy abiertos nada más nacer, como queriendo descubrir la vida.

Recuerdos de tantos años… Muchos me producen una sonrisa exultante, otros me producen tristeza o añoranza. Sentimientos ambivalentes que aprecio: todos y cada uno de ellos. Rebobinar me permite escuchar la música de mi propia vida, llena de aciertos y errores, llena de riesgos y de rutinas, llena de bailes brillantes bajo el sol, y otras danzas difíciles bajo la tormenta.

Rebobinar es un privilegio. Porque me recuerda que soy quien soy gracias a quien he sido y todo lo que he vivido. Rebobinar es maravilloso, porque todas las penas se tornan alegrías al ver crecer a mis pequeños, al vivir un amor pleno y consciente, al compartir mis días con mi familia y amistades, al poder seguir emocionándome ante una historia bien contada en cualquier libro, al disfrutar de escribir palabra tras palabra como si las letras corrieran por mis venas. Rebobinar es bailar mi pasado y mi presente, y gozar de cada movimiento. Sé que mi futuro será seguir rebobinando, aunque se rompa el equipo, aunque la cinta se desgaste, siempre tendré las notas musicales de todos mis momentos latiendo en mi corazón.

Rebobinar es estar en paz conmigo misma. Aquí y ahora.

Como dijo Horacio, Carpe Diem, aprovecha el día.

Como mejoró Mahatma Gandhi Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir para siempre.

¡Feliz miércoles!

Sara

Lo que me gusta de tu cuerpo…

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Soberbio, grande e innovador en su época Julio Cortázar es el poeta y escritor del cambio a mediados del siglo XX. Gran crítico de la política y la sociedad del consumismo, centró su obra en el equilibrio entre la realidad y la magia. Escribió prosa y poesía, destacando especialmente su visión idealizada y hermosa de la mujer.

Escritor imprescindible de cualquier devoto de las letras.

¡Feliz martes!

Sara

El árbol danzante

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Había una vez una simiente que fue regada y cuidada con amor. Creció y creció hasta ser un fuerte y hermoso árbol. Tenía unas ramas altas y gruesas, unas hojas verdes y frondosas, y cada año despuntaba unas flores bonitas y relucientes.

Tiempo después otras simientes fueron sembradas, regadas y cuidadas con amor. Crecían y se convertían en fuertes y hermosos árboles. En conjunto formaban un fértil y precioso campo. Con los años el primer árbol empezó a envejecer. Su madera se agrietó, sus ramas se troncharon y sus hojas fueron muriendo.

Un atardecer paseaban dos amigos por el campo cuando pasaron junto al viejo árbol. Uno de ellos dijo:

– ¡Vaya árbol más feo! Está decrépito. Estropea el paisaje.

El amigo replicó:

– Donde tú ves un árbol feo y decrépito, yo veo un árbol que ha vivido muchos años, que su tronco ha soportado fríos inviernos y bochornosos veranos. Veo un árbol que, a pesar de haber perdido sus hojas y flores, ha aprendido a bailar con el viento una danza de vida que sólo los árboles veteranos llegan a conocer. Donde tú ves un árbol que estropea el paisaje, yo veo un magnífico árbol danzante.

– Los demás árboles son preciosos, dignos de ver. Ese me sigue pareciendo feo.  – Criticó el primero.

El amigo, mucho más sabio, sonrió hacia el árbol. Se tomó unos minutos para observarlo con cariño. Llegado el momento adecuado contestó:

– Cada uno de nosotros ve hermosura en cosas diferentes. Es fácil ver la belleza en la juventud  y la lozanía. Más difícil es valorar la belleza a medida que pasa la vida. No elegimos cómo nos afecta el paso del tiempo. Ni tampoco como nos ven los demás. Quizá algún día seas una anciano feo y decrépito. Quizá algún día los demás te vean así. Yo, simplemente, intentaré ser un magnífico anciano danzante.

¡Feliz semana!

Fotografía y texto de Sara de Miguel

El tiempo y el mundo

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– ¡Eres una hermana para mí! ¡Te quiero! 

– ¡Tú para mí también! ¡Estaremos siempre juntas!

Esas fueron las declaraciones de amor y promesas de dos amigas en su inocente infancia. Como tantas y tantas declaraciones de amor y promesas que hacen las amistades o las parejas  a lo largo de su vida, esperaban poder cumplirlas.

Pasaron los años y las experiencias. Pasó el tiempo y giró el mundo muchas veces. Ellas continuaron siendo amigas. Como hermanas. Había épocas que se escribían, llamaban y veían más, y épocas en las que las circunstancias las mantenía a una prudente distancia. No estaban juntas, pero tampoco demasiado lejos. Se preocupaban la una de la otra. Se respetaban y apoyaban. La sinceridad y el cariño siempre fue su bandera. Tenían hasta su propia banda sonora.

Un día amaneció marcado por el dedo señalador de la desconfianza y el malestar. Ninguna de las dos supo explicar qué había sucedido, pero ya no se sentían hermanas. Quizá fue el paso inexorable del tiempo que nos cambia y cambia nuestras relaciones. Quizá fue el girar del mundo que en ocasiones nos sitúa en lugares muy lejanos de las personas que amamos, aunque vivan a pocos minutos.

En el atardecer que las acercaba a los cuarenta años, una de ellas supo que por fin iba a ser mamá. La misma semana la otra sufrió un accidente con expectativas limitadas de vida. Pensaron la una en la otra: las dos noticias eran demasiado importantes como para no compartirlas. Pero había pasado el tiempo y había girado el mundo, tanto que se sentían mareadas y perdidas. Ninguna hizo nada.

El día que una daba a luz un precioso bebé que tenía todo el tiempo y el mundo en sus manos, la otra moría en un lecho de tristeza y silencio acompañada de su familia, pero sin su hermana de corazón.

La emocionada mamá al día siguiente llamó a su amiga, su hermana, la persona a quien siempre había amado y que añoraba. Nadie contestó su llamada.

Elige bien a qué y a quién dedicas tu tiempo, y con quién compartes tu mundo. 

Porque el tiempo sigue su curso. Porque el mundo sigue girando.

 

¡Feliz semana!

Sara

Walk this way

«Camina así, habla así.
Camina así, habla así.
Camina así, habla así.
Camina así, habla así.
Ah, tan solo bésame…»

No puedo evitarlo: Aerosmith me enloquecen. Me enloquece su música, sus letras, su desparpajo y su intensidad sobre el escenario. Tuve la oportunidad de disfrutar de su directo hace unos años, y a pesar de que mis expectativas eran limitadas porque esperaba un concierto light plagado de las canciones más populares y poperas, me sorprendieron con una energía y un dinamismo propio de unos músicos con rock del bueno corriendo por sus venas. Simplemente espectacular.

Con Aerosmith hay que cantar y bailar hasta quedar exhausto. Es lo que se merecen. Aquí os dejo una colaboración con Run-DMC que me parece divertida y vital.

¡Feliz fin de semana!

Sara

Sorteo Feria del Libro

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Cualquier ocasión es buena para celebrar que existen los libros, como forma de transmisión de información, como fuente de sabiduría y, sobretodo, como muestra de imaginación y ocio intelectual y emocional.

Aprovechando la Feria del Libro os invito a participar en el sorteo de uno de mis libros (a tu elección) dedicado, firmado y con envío a tu domicilio.

¿Qué puedes hacer para participar? Muy sencillo, adquiriendo cualquiera de los libros, indistintamente en formato tradicional o ebook, y dejando una opinión o reseña en Amazon. La fecha límite para participar es el domingo 5 de junio a las 00h (hora española). El lunes día 6 de junio procederemos al sorteo entre todos los participantes y nos pondremos en contacto con el ganador o ganadora para que pueda recibir su premio.

Son tres los libros que puedes adquirir y reseñar en Amazon:

¡MUCHAS GRACIAS Y MUCHA SUERTE!

¡FELIZ SEMANA!

SARA

Celebra

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Celebra.

Simplemente

celebra cada día,

cada minuto,

cada instante

que estás vivo

y respiras.

Aprovecha para gritar,

correr,

saltar,

bailar,

cantar,

escribir,

leer,

abrazar,

besar,

sentir,

emocionarte,

amar

y vivir.

Celebra la vida.

Esta es la tuya.

Vívela

sin excusas,

 y sin miedos.

Celebra tu vida

cada momento.

¿Es el enemigo? La eficacia de comunicarte

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Os presento mi nuevo libro «¿Es el enemigo? La eficacia de comunicarte», una experiencia a través del contacto con uno mismo y las personas de tu entorno a través de la comunicación eficaz.

La comunicación es el pilar básico de quiénes somos, qué hacemos y cómo lo hacemos, pues en ella se fundamenta la relación con nosotros mismos y con los demás.

Las siguientes páginas son un contacto con el enemigo, que no es más que una mala comunicación contigo mismo y con las personas que te rodean.

Para aprender a comunicarte de una manera eficaz en este libro encontrarás una explicación de los conceptos más importantes, ejemplos cotidianos y ejercicios para practicar.

Este libro va más allá de la comunicación. También versa sobre las personas, la vida y nuestra actitud hacia ellos. Te voy a contar lo que nunca te han contado. Espero que disfrutes leyéndolo tanto como yo escribiendo cada línea. Coge el libro… Es el enemigo.

Podéis encontrarlo en Amazon.es en formato ebook  en el enlace ¿Es el enemigo? y en formato tradicional en el enlace ¿Es el enemigo?

Disponible también en Amazon.com para los lectores internacionales en ebook en el enlace ¿Es el enemigo? y en formato tradicional en el enlace ¿Es el enemigo?

¡Espero que os guste y que lo disfrutéis!

Sara

 

Portada de ¿Es el enemigo?

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Un libro de comunicación debe tener una portada que comunique mucho y muy bien.

El libro está terminado. El proceso de revisión también. En un par de días estará publicado.

Esta es la foto de portada que hemos seleccionado tras meses de búsqueda de ideas y muchas horas de arduo trabajo por parte de los modelos y del fotógrafo Tomeu Mir.

No me puedo sentir más orgullosa y satisfecha del resultado.

¿Qué os parece?

¡Feliz lunes y que hagáis buena semana!

Llámame Vintage

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   Llámame Vintage, no porque ahora esté de moda ser retro, sino por ser de buena cosecha. De las cosechas antiguas en las que la calidad era importante.

   Llámame Vintage porque tengo mis años, ni más ni menos, y no me molesto en disimularlos bajo cinco kilos de maquillaje, ni tres inyecciones de botox, ni ropa con nombres que te cuestan varios cientos de euros cada letra. Llámame Vintage porque tengo mi edad y no quiero tener otra, ni parecerlo.

   Llámame Vintage porque me gusta como se hacían algunas cosas antaño. Como quedar con las personas para verte, y no mandarte treinta mensajes para deciros nada. Como reír a carcajadas por una anécdota de algo que nos sucedió, y no de las últimas actuaciones vergonzosas de la farándula televisiva sin cultura ni conocimiento.

   Llámame Vintage porque me gusta la buena música, la que tiene algo que decir y la que está bien trabajada. El «pachumba», los «perreos» y todos esos sonidos que pretenden justificar el libertinaje sexual, los dejo para los «modernos».

   Llámame Vintage porque me encanta leer libros. Perderme en ellos. Viajar a los confines de otras mentes escritas en palabras. Sobretodo me encantan esos libros de los que no habrá película, aunque me entusiasme el cine.

   Llámame Vintage porque me encantan las fotografías. Las que salen bien, las que salen mal y las que salen torcidas o a medias. Reflejan un momento, un lugar, unas personas, una situación… algo especial que merecía ser retratado. Donde estén las fotos del carrete de cuando tenía cinco años, por favor retiren todos los selfies con morritos y poca ropa.

   Llámame Vintage porque me gusta bucear en la historia de las personas que conozco, y ser parte de ella. Compartir y sentir. Emocionarnos. Vivir cada día con una sonrisa, o con una lágrima, pero haciéndonos compañía. No me basta un emoticono tardío y estándar.

   Llámame Vintage porque valoro las cosas y las personas únicas, que no pretenden ser el reflejo de una sociedad enferma de consumismo, que son capaces de tener clase y educación sin necesidad de pisotear a nadie. Prefiero echar una mano, que mirarme el ombligo.

   Llámame Vintage porque me gusta reciclarme a mi misma, hacerme crítica constructiva y reconocerme como ser humano imperfecto que soy. Ir cambiando y a la vez manteniendo mi esencia. Mantener unos valores, respetar a los demás. Y ser feliz conmigo, sin obligarme a seguir ningún canon establecido.

   Llámame Vintage porque me encanta la pasión, el sexo, una buena bebida y buena compañía sin caer en la superficialidad, la ordinariez, el exceso, o lo soez.

   Llámame Vintage porque hace tiempo que no me siento de este tiempo. Llámame vieja o antigua si quieres, pero a mí me sobran cosas y me faltan personas. Me sobran mensajes y me faltan personas. Me sobran selfies y me faltan personas. Me sobran fiestas y me faltan personas.

   Quizá al mundo le faltan más personas y a mí me sobra Vintage.

   Llámame Vintage, aunque ni siquiera el diccionario me reconozca.

¡Feliz miércoles!

Fotografía y texto de Sara de Miguel

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