Carta (viral) a mi optimismo

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A veces debo protegerme de mi propio optimismo.

De su entusiasmo,

de su ilusión,

de su amarga sinceridad

y su calidez emocional.

Porque la vida no siempre da lo que mereces,

porque siempre habrá malas personas,

porque el karma no existe

y, por mucho que lo desee,

lo mejor para los que más quiero,

incluso para mí misma,

no siempre llega.

A veces debo protegerme de mi propio optimismo

para no caer en la desilusión,

en el desencanto

y la desesperanza de la vida real.

A veces el optimismo intenso,

mi excesivo optimismo,

es mi propio enemigo…

Fotografía y texto de Sara de Miguel.

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