Tu ausencia

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Él me habla de ti,

de cuando estabas vivo:

me habla de tus bromas,

de tus palabras inventadas,

de tus locuras,

de tus gestos,

y de tu sonrisa torcida.

Me habla de tu ausencia

en sus miradas perdidas,

en sus interminables silencios

en su tristeza amarga,

en las lágrimas que se guarda,

y en la ira que le atenaza,

por tu vida truncada.

Y te siento…

Te siento dentro en cada recuerdo

que ahora también es mío,

en cada vacío que nos rodea

y que no hay palabras

en ningún idioma

que pueda describirlo.

Lamento con un dolor inmenso

no haberte conocido,

porque así como él te ama,

sé certera que te hubiera amado

con la misma intensidad

que la añoranza demoledora

que tu ausencia todo lo embarga…


Poema de Sara de Miguel y fotografía de Tomeu Mir

En memoria de Miquel Mir.

Una reseña de «13 Almas» muy especial

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Hoy he recibido un bonito regalo. Se trata de una reseña muy especial, escrita con cariño y una buena dosis de emoción.

La podéis encontrar en cotorraslectoras.blogspot.com.es, un blog sobre literatura interesante y serio.

Por mi parte agradecer a Nora la fuerza que me transmite con sus palabras y la ilusión que me genera saber que hay personas sensibles a mis experiencias, capaces de sentirlas y compartirlas con tanto entusiasmo. Ciertamente, me has dejado impresionada. ¡GRACIAS!

¡Un saludo y buen fin de semana!

Sara

Estar enfermo

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Estar enfermo no es  lo mismo que enfermar. No es algo momentáneo, como un resfriado, que viene y se va. Es un estado continuo que te cambia y te obliga a enfrentarte en cada momento a una situación desconocida, a la incertidumbre de qué te espera al llegar un nuevo día. Te arrebata la energía física como un vendaval, te aleja de tu trabajo, de tus amistades, a veces incluso de tu familia. Te deja sin aliento, te merma las creencias y las ilusiones. Absorbe tus esperanzas y las transforma en miedo. Y en ese doloroso trance debes imponerte unos objetivos, trazar un plan, seguir adelante y disfrutar de cada pequeño hálito de felicidad que te ofrecen los pequeños placeres de la vida: una sonrisa, un abrazo, un beso, un trozo de bizcocho, una llamada inesperada, un paseo, un atardecer, el olor del salitre del mar, la hierba en los pies, el rasgar unas cuerdas de guitarra, unas páginas llenas de palabras enarboladas, y un montón de cosas más, que cuando estás sano no valen apenas nada, y cuando estás enfermo valen todo un mundo.

Cada día muchas personas afrontan el reto de convivir con su enfermedad. De no dejarse atrapar por el vendaval de la desesperación y la desesperanza. De seguir adelante con los pies en la tierra, la mirada alta y los anhelos de salud como bandera. Para todos ellos mi  más sincero respeto y apoyo, y  mi experiencia hecha poema:

Me siento sola.

Encerrada entre cuatro paredes

esperando una solución que no llega.

Atrapada en un cuerpo demasiado imperfecto

para afrontar la vida que me espera tras la puerta.

Me refugio en los libros,

en la música,

en las palabras que escribo.

Pero nada hace desparecer el dolor

ni las noches en vela

ni los monstruos a los que me enfrento.

Me consuelo en la sonrisa infinita de mis hijos,

en el amor incondicional de mi guerrero de las sombras,

en mi familia y mis amigos.

Me hacen sentirme fuerte,

seguir luchando

y no perder la esperanza.

Nunca voy a perder la esperanza.

Nunca.

Creo

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Todavía creo en la sonrisa inocente de los niños,

todavía creo en la sabiduría de la naturaleza,

todavía creo en el hermoso perfume de las flores,

todavía creo en los juegos infantiles.

Todavía creo en la inconmensurable bondad humana,

todavía creo en la calidez de los abrazos,

todavía creo en el dulce sabor de un beso,

todavía creo en la fuerza de una suave caricia.

Todavía creo en las buenas personas,

todavía creo en un gesto amable,

todavía creo en la sabiduría de los ancianos,

todavía creo en el hogar y en la familia.

Todavía creo en la amistad,

todavía creo en la magia,

todavía creo en en el amor,

todavía creo en la poesía.

Fotografía y texto de Sara de Miguel.

¡Feliz martes!

Precipio

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Y entonces regresa como cada año la fecha señalada en el calendario.

Vuelve cual tormenta, o tormento, a recordarte que ya no está a tu lado.

Te envuelve poco a poco en las neblinas de su ausencia

te rompe de nuevo en mil pedazos y pierdes la cordura.

Una mano apresa tu corazón herido, destroza tu alma

y no hay palabras para describir la angustia que te atenaza.

Caminas cual etéreo fantasma en un mundo que ya no es el tuyo

recordando cada momento, con recuerdos desdibujados por el tiempo.

Deseas más que nada recuperar su esencia, su olor, su tacto.

Y nada, absolutamente nada, puede aliviar tu tristeza

curar la sangría de pesar, ira e incomprensión por su pérdida.

El nudo complejo de tu pecho te sustrae de tus rutinas

te convierte en su presa, te atrapa en sus redes invisibles e infinitas

te retrae a aquel tenebroso día en que cualquier amanecer se convirtió en tinieblas.

Atrapado en un búnker en medio de la nada,

a kilómetros de distancia de todas las personas que te rodean

porque nadie, ni en su más ilimitada misericordia, puede aliviar semejante tortura.

Y entonces llega el ocaso, y con él se desvanecen los números que te afligen

pero nunca volverá a ser el mismo, ni aunque quisieras.

Y cada día te asomarás al precipicio para mirar a los ojos con auténtico quebranto

a la muerte que se llevo a tu persona amada.

 

Dedicado a todas las personas que han perdido a una persona importante, irremplazable e inolvidable.

Fotografía y texto de Sara de Miguel.

 

Prometo

mano

Prometo no faltarte nunca.

No desfallecer.

No dejar de luchar por tus sueños.

Prometo quererte,

amarte,

como nadie lo hará jamás.

Prometo enseñarte

y perdonarte

al errar.

Prometo serlo todo

prometo no ser nada

Prometo ser

tu apoyo siempre

y un regazo

sempiterno

en tu camino

al andar.

«Personas hogar»

IMG_5609.JPG«Personas hogar» son aquellas que nos cobijan como un árbol.

Nos dan luz cuando nos perdemos en la oscuridad de la tristeza.

Nos dan aire cuando la angustia de la vida nos abruma.

Son nuestro apoyo cuando necesitamos consuelo.

Nos hacen sonreír  cuando afloran las lágrimas.

Se muestran fuertes para ayudarnos a superar nuestros miedos.

Nos cobijan cuando se presentan adversidades.

Nos acompañan en el camino y echan raíces junto a nosotros

para que nunca estemos solos.

Fotografía y texto de Sara de Miguel.

Dedicado a todas mis «personas hogar».

Mano con mano

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Mano con mano

pasen días o pasen años.

Cultivando el jardín del amor

con cariño y alegría.

Florecer con amigos y familia

es el mejor de los regalos.

No dudes en dedicarle tu presente

a quien desees tener presente en tu futuro.

 

Rebobinar

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De vez en cuando me gusta rebobinar. Meter la cinta de casete de mi vida en el reproductor y ver como el negro magnético gira en torno a las bobinas. Entonces puedo cerrar los ojos y escuchar la música inocente de mi infancia.

Recuerdos de familia. Jugando en el salón a indios y vaqueros, desmontando los sofás y usando las sábanas para hacer cabañas improvisadas en las que escondernos mientras las risas nos delataban. Pintando las paredes del salón o saltando encima de las camas.

Recuerdos del colegio. El olor a tiza en las aulas, la voz serena de mi maestra, el jaleo del patio entre vítores y deportes. El entusiasmo ante las vacaciones de verano. Los viajes y los libros. Recuerdo el tacto especial de los libros viejos cuando yo aún era niña. Siempre rodeada de páginas y más páginas llenas de historias y aventuras desde que tengo memoria.

Recuerdos de adolescencia. La sensación de saberlo todo y no saber nada. Las emociones intensas e incoherentes. El primer amor. El primer desamor. Las promesas de amistades eternas. El inconformismo social y político. La contienda contra el mundo por mis ideales. La búsqueda de mi yo. Mi propio laberinto. La mirada de mis ojos llenos del fuego en la lucha interna que supone la mocedad.

Recuerdos de juventud. Entre exámenes y trabajo, entre amores y amigos. Entre enfermedad y vida. El mejor recuerdo de mi existencia son dos pequeños bebés sobre mis brazos, con los ojos muy abiertos nada más nacer, como queriendo descubrir la vida.

Recuerdos de tantos años… Muchos me producen una sonrisa exultante, otros me producen tristeza o añoranza. Sentimientos ambivalentes que aprecio: todos y cada uno de ellos. Rebobinar me permite escuchar la música de mi propia vida, llena de aciertos y errores, llena de riesgos y de rutinas, llena de bailes brillantes bajo el sol, y otras danzas difíciles bajo la tormenta.

Rebobinar es un privilegio. Porque me recuerda que soy quien soy gracias a quien he sido y todo lo que he vivido. Rebobinar es maravilloso, porque todas las penas se tornan alegrías al ver crecer a mis pequeños, al vivir un amor pleno y consciente, al compartir mis días con mi familia y amistades, al poder seguir emocionándome ante una historia bien contada en cualquier libro, al disfrutar de escribir palabra tras palabra como si las letras corrieran por mis venas. Rebobinar es bailar mi pasado y mi presente, y gozar de cada movimiento. Sé que mi futuro será seguir rebobinando, aunque se rompa el equipo, aunque la cinta se desgaste, siempre tendré las notas musicales de todos mis momentos latiendo en mi corazón.

Rebobinar es estar en paz conmigo misma. Aquí y ahora.

Como dijo Horacio, Carpe Diem, aprovecha el día.

Como mejoró Mahatma Gandhi Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir para siempre.

¡Feliz miércoles!

Sara

El nombre del viento

nombredelviento

«El nombre del viento» es una novela de fantasía que narra la historia de un protagonista que se mueve entre su pasado, emocionante y lleno de drama, y el presente, sórdido y antagónico.

Sus personajes están muy logrados, y la trama se desarrolla con soltura y magnificiencia. Destaca el mundo de la música, el teatro y la magia que crea el autor, Patrick Rothfuss, que te envuelve y te traslada directamente a vivir y sentir aventura tras aventura.

Al más puro estilo de J.R.R. Tolkien, crea un espacio y un tiempo único y maravilloso. El final del libro, sin las estridencias propias de este tipo de literatura, sencillamente te deja con ganas de más.

Recomendable para los amantes de las grandes hazañas y de las lecturas que te hechizan con mágicas palabras.

¡Feliz jueves!

Sara

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