Lloveré

Lloveré desde las entrañas

hasta empañar el cristal que oculta mi alma.

Inundaré el pozo de nuestros recuerdos

hasta reducirlo a fría escarcha.

Si te vas no quedará nada:

el vacío inmenso

de tu ausencia en mi universo.

Lloveré si te vas

y no veré nada

más que gotas llovidas

de mi corazón

que ahogarán nuestro futuro

en agua cristalizada…

Fotografía y poema de Sara de Miguel

¡Feliz fin de semana!

Por verte sonreír

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Antaño quedó el día que llegaste a mí

hastiado de recuerdos tristes.

Nuestras hazañas nos enlazaron por caminos exóticos

y ahora transitamos juntos en la aventura de la vida.

Hemos dejado atrás nuestros miedos

y nuestras penurias

para volver a ser felices.

He comprendido que puedo ser

una majestuosa y efímera mariposa,

o una tosca y sempiterna tortuga

siempre que mi tiempo sea contigo.

He cambiado mis utopías

porque es mejor cumplir nuestros sueños.

Puedo renunciar a cualquier obsequio

porque tú eres mi futuro.

La vida es maravillosa a tu lado

y tu sonrisa es mi mejor regalo.

 

Fotografía y poema de Sara de Miguel.

¡Feliz jueves!

Carta (viral) a mi optimismo

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A veces debo protegerme de mi propio optimismo.

De su entusiasmo,

de su ilusión,

de su amarga sinceridad

y su calidez emocional.

Porque la vida no siempre da lo que mereces,

porque siempre habrá malas personas,

porque el karma no existe

y, por mucho que lo desee,

lo mejor para los que más quiero,

incluso para mí misma,

no siempre llega.

A veces debo protegerme de mi propio optimismo

para no caer en la desilusión,

en el desencanto

y la desesperanza de la vida real.

A veces el optimismo intenso,

mi excesivo optimismo,

es mi propio enemigo…

Fotografía y texto de Sara de Miguel.

¿Todas las mentiras merecen un perdón?

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Te he mentido.

Me has mentido.

Lo siento.

Lo sientes.

No mereces mentiras ni engaños.

No merezco mentiras ni engaños.

Sin embargo, una mentira no siempre es un adiós.

En ocasiones una mentira es un error.

Siento haber errado. Siento haberte decepcionado.

Sientes haber errado. Sientes haberme decepcionado.

Soy más que un error. Soy mucho más.

Eres más que un error. Eres mucho más.

Juntos somos más fuertes que cualquier error.

Me haces feliz.

Te hago  feliz.

Y mi mayor deseo es hacerte feliz.

Y tu mayor deseo es hacerme feliz.

A pesar de todos los errores que he cometido.

A pesar de todos los errores que hayas cometido.

Merecemos un futuro.

Juntos somos mejores de lo que nunca hemos sido.

Tú me haces mejor persona.

Yo te hago mejor persona.

Tú me haces sonreír y me llenas el corazón de emociones bonitas.

Te hago sonreír y te lleno el corazón de emociones bonitas.

Te quiero. Déjame quererte.

Me quieres. Te dejo quererme.

Perdóname por favor.

Te perdono. No es un favor. Es el fiel reflejo del amor sincero.

Ese amor que siempre has demostrado.

Un error no cambia quién eres ni quienes somos juntos.

Un error no cambia nuestro camino hacia el infinito.

El futuro es nuestro.

El futuro es nuestro…

¡Feliz martes!

Sara

Miedo a perderte

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Anoche sentí un frío viento golpeando las ventanas.

Me despertó de un mal sueño en el que te perdía.

Sentí el gélido estremecimiento del desasosiego

dentro del pecho, agitando mi corazón,

encerrándolo en una caja de miedo.

La incertidumbre cerró una sombra de duda

sobre mi alma y mi cuerpo

y el pánico hizo temblar los pilares de nuestra relación.

Por un instante los bellos recuerdos de nuestro pasado

se rompieron en mil pedazos.

Tristes lágrimas rodaron por mis mejillas,

y un puño cerrado golpeó mi sien

como si fuera cierta aquella pesadilla.

Y justo cuando el horror me envolvía

con una áspera manta de desdicha

cogiste mi mano y sentí tu fuerza.

Abrí los ojos y allí estabas junto a mí.

Sonreí como una niña.

Todo era mentira.

Una mal engaño de mi mente

creando visiones de mis peores temores.

Recostada entre tus brazos,

reconfortada en tu regazo entendí que

el miedo no existe si no le temes:

 que la comprensión,

la dulzura, el cariño,

la sinceridad, el apoyo,

la diversión, la confianza

la pasión y el amor

que tú me brindas

descarta cualquier duda.

Me dormí a ti abrazada,

segura y tranquila

de nosotros,

de lo nuestro,

del pasado y del futuro.

deleitándome en nuestro afortunado presente.

¡Feliz martes!

Fotografía y texto de Sara de Miguel.

Mano con mano

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Mano con mano

pasen días o pasen años.

Cultivando el jardín del amor

con cariño y alegría.

Florecer con amigos y familia

es el mejor de los regalos.

No dudes en dedicarle tu presente

a quien desees tener presente en tu futuro.

 

Rebobinar

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De vez en cuando me gusta rebobinar. Meter la cinta de casete de mi vida en el reproductor y ver como el negro magnético gira en torno a las bobinas. Entonces puedo cerrar los ojos y escuchar la música inocente de mi infancia.

Recuerdos de familia. Jugando en el salón a indios y vaqueros, desmontando los sofás y usando las sábanas para hacer cabañas improvisadas en las que escondernos mientras las risas nos delataban. Pintando las paredes del salón o saltando encima de las camas.

Recuerdos del colegio. El olor a tiza en las aulas, la voz serena de mi maestra, el jaleo del patio entre vítores y deportes. El entusiasmo ante las vacaciones de verano. Los viajes y los libros. Recuerdo el tacto especial de los libros viejos cuando yo aún era niña. Siempre rodeada de páginas y más páginas llenas de historias y aventuras desde que tengo memoria.

Recuerdos de adolescencia. La sensación de saberlo todo y no saber nada. Las emociones intensas e incoherentes. El primer amor. El primer desamor. Las promesas de amistades eternas. El inconformismo social y político. La contienda contra el mundo por mis ideales. La búsqueda de mi yo. Mi propio laberinto. La mirada de mis ojos llenos del fuego en la lucha interna que supone la mocedad.

Recuerdos de juventud. Entre exámenes y trabajo, entre amores y amigos. Entre enfermedad y vida. El mejor recuerdo de mi existencia son dos pequeños bebés sobre mis brazos, con los ojos muy abiertos nada más nacer, como queriendo descubrir la vida.

Recuerdos de tantos años… Muchos me producen una sonrisa exultante, otros me producen tristeza o añoranza. Sentimientos ambivalentes que aprecio: todos y cada uno de ellos. Rebobinar me permite escuchar la música de mi propia vida, llena de aciertos y errores, llena de riesgos y de rutinas, llena de bailes brillantes bajo el sol, y otras danzas difíciles bajo la tormenta.

Rebobinar es un privilegio. Porque me recuerda que soy quien soy gracias a quien he sido y todo lo que he vivido. Rebobinar es maravilloso, porque todas las penas se tornan alegrías al ver crecer a mis pequeños, al vivir un amor pleno y consciente, al compartir mis días con mi familia y amistades, al poder seguir emocionándome ante una historia bien contada en cualquier libro, al disfrutar de escribir palabra tras palabra como si las letras corrieran por mis venas. Rebobinar es bailar mi pasado y mi presente, y gozar de cada movimiento. Sé que mi futuro será seguir rebobinando, aunque se rompa el equipo, aunque la cinta se desgaste, siempre tendré las notas musicales de todos mis momentos latiendo en mi corazón.

Rebobinar es estar en paz conmigo misma. Aquí y ahora.

Como dijo Horacio, Carpe Diem, aprovecha el día.

Como mejoró Mahatma Gandhi Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir para siempre.

¡Feliz miércoles!

Sara

Tu propio abismo

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   En ocasiones hay que alejarse de todo y mirar al horizonte. Allí se hallan todas la respuestas. En la soledad y el encuentro con uno mismo se puede sentir el presente: en el aire con olor a salitre, en el tacto arisco de las piedras, en el reflejo insurgente del sol.

   En el confín de nuestro mundo se puede vislumbrar el futuro, aquel que uno quiere y desea, y percibir el camino que nos acerca a nuestros anhelos. El amor, la salud, el dinero, la familia, las amistades forman parte de lo que ansiamos: sentir que formamos parte del universo, de nuestro universo y del universo de las personas que amamos.

   Mirar atrás y aceptar nuestro pasado, mirarlo con cariño, y tratarnos con el respeto que merecemos. Al fin y al cabo, somos quienes somos gracias a lo vivido.

   La vida no es más que asomarse a nuestro propio abismo, al acantilado de nuestros miedos y nuestras pasiones. A nuestro pasado, presente y futuro. Y seguir caminando entre óbices, rocas escarpadas y mar embravecido. Siempre con una dulce sonrisa y con el destello de la luz en la mirada.

¡Feliz miércoles!

Texto y fotografía de Sara de Miguel

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