
Mientras el reloj de la existencia
agita lenta e inexorablemente sus manecillas
mueves tus piezas por el tablero de la vida
con la vana e inevitable esperanza
de que el jaque mate de la Muerte
se aplace una jugada más…
¡Feliz martes!
Psicología, literatura, poesía y música

Mientras el reloj de la existencia
agita lenta e inexorablemente sus manecillas
mueves tus piezas por el tablero de la vida
con la vana e inevitable esperanza
de que el jaque mate de la Muerte
se aplace una jugada más…
¡Feliz martes!

Gratamente sorprendida por «Las intermitencias de la muerte» del Premio Nobel de Literatura portugués José Saramago.
Una lectura amena que invita a la reflexión sobre la figura de la Muerte literal y metafórica. El autor nos introduce en un páis indeterminado el primer día de un año indeterminado a partir del cual ninguno de sus pobladores muere. Lo que inicialmente es celebrado (la eternidad) por sus habitantes, pronto se convierte en una suerte de trágicas desdichas, que encuentran su máxima expresión en el aumento de la población que requiere cuidados paliativos, el exceso de gasto sanitario, y el desorden político y social.
En paralelo surge el personaje de la muerte (en minúsculas, para diferenciarla de la Muerte universal), ilustrada como figura femenina con características tan humanas como las dudas, la búsqueda de la realización personal o las emociones románticas.
Un libro imprescindible para los que gustan de la especulación filosófica, psicológica y social, con un tinte irónico y divertido en muchos de sus pasajes.
¡Feliz martes!
Sara

«… La lección que me regaló Juan Luis es que somos el tiempo que nos queda. Y somos los responsables de ese tiempo. Mi reflexión personal es que nosotros elegimos qué hacemos con él, a quién y a qué lo dedicamos. La vida no admite demoras. El tiempo que disfrutamos con nuestros seres queridos, haciendo las cosas que nos gustan, no admite aplazamientos. Porque algún día ya no habrá tiempo. Si quiero aprender a tocar la guitarra, a dibujar, a bailar, a cantar, a lo que sea que me guste, tengo que empezar hoy. Si quiero ir al cine, a los bolos o de excursión con mis hijos, es hoy. Si quiero amar, es hoy que debo amar enamorada, loca y apasionadamente. Si quiero ser feliz, es hoy…»
Extraído de «13 Almas»
¡Feliz jueves!

PRINCIPIO PARA SER FELIZ II
No te detengas.
Vive con pasión.
“Creces hacia el cielo como un árbol,
te transformas en mariposa,
brillas como una estrella
y destilas hermosura como una flor.
A cada paso tomas aire,
disfrutas del camino,
sueñas,
y luchas por tus sueños.”
Extraído de «9 Principios y ningún final». ¡Feliz viernes!

Amor
es una palabra vacía
comparada
con lo que siento por ti.
¡Feliz jueves!
Fotografía y micropoema de Sara de Miguel
«¿Conoces a alguien que no se queje nunca? ¿Has pasado más de una semana (quien dice una semana dice un día o un par de horas) sin criticar a alguien o alguna de sus acciones? Estoy segura de que no. Vivimos en una sociedad inmersa en la cultura de la crítica y la queja. Nos quejamos de todo y lo criticamos todo. A todas horas, vayas donde vayas, estés con quien estés, escuchas a alguien quejarse o criticar algo. Está aceptado socialmente quejarse y criticar, sin embargo no nos gusta ser el objeto de crítica o queja, ni nos parece bien que se nos quejen o que nos critiquen. Un poco contradictorio, ¿no crees?
Criticar y quejarse está genial, pero en su justa medida y con intención constructiva o de mejora. Y te ofrezco la posibilidad de que valores que recibir críticas y quejas no sólo es necesario, sino que es imprescindible en tu vida. Una pequeña reflexión: si nunca nadie se quejara de nada, ni criticara nada, hay muchos cambios que no se producirían. Las quejas y las críticas entendidas de una manera constructiva son motores de evaluación, de cambio y de aprendizaje a todos los niveles (tanto de evolución histórica, política y cultural, como a nivel personal).
Esto no significa que valga QUEJARSE Y CRITICARLO TODO sin ton ni son. Lo importante es saber qué criticamos, a quién dirigimos la crítica, en qué momento y lugar, y, sobretodo, con qué objetivo. Criticar por criticar, o quejarse por quejarse, puede servir de desahogo, pero poco más. Y es un desahogo que debes saber que genera HUELLAS DE MEMORIA EMOCIONALES NEGATIVAS, así que tampoco es que te favorezca su uso generalizado, a no ser que desees ir activando tus huellas de memoria emocionales negativas todo el tiempo hacia todo el mundo y todo lo que ocurre.»
Criticar o corregir en público genera emociones negativas tanto en la persona que recibe la crítica o la queja, como en las personas que os rodean en ese momento. Sin embargo, tener la paciencia necesaria para aceptar la situación, dejar que la emoción negativa que genera tu crítica o queja disminuya en intensidad, y ser capaz de aplazarla hasta el momento adecuado (en la intimidad), facilita que puedas expresarla mejor y que la persona receptora de la misma la acepte con más sosiego que en público.
Por otra parte se nos han olvidado los mimos, la comunicación en positivo, los refuerzos y la expresión de agradecimiento y de cariño, que son parte fundamental de la relación con los demás, y no sólo en privado, sino también en público.
Cuando somos niños pequeños nuestros padres nos insisten en que demos las gracias cuando recibimos algo (sea material o sea un gesto). Dar las gracias es expresar gratitud, agradecimiento o apreciación por el reconocimiento de un beneficio que se recibe o recibirá, sea del tipo que sea. A medida que crecemos nos acostumbramos a que dar las gracias no es necesario, se da por supuesto. Y no deberíamos dar nada por supuesto.
Seguro que te encanta que te agradezcan las cosas que haces por otras personas, y seguro que a esas personas también les encantaría recibir tu agradecimiento cada vez que hacen algo por ti. No es lo mismo dar por supuesto que tener la certeza. No es lo mismo que te pases días preparando una sorpresa para un ser querido, y suponer que te lo agradece, que que te diga con su propias palabras “Gracias por esto que has hecho por mí”. Tampoco es lo mismo esforzarse en hacer todas las obligaciones diarias lo mejor posible, a que alguna de nuestras personas más cercanas nos digan lo bien que lo hacemos o lo mucho que nos esforzamos.
De eso trata: de aprender a DAR LAS GRACIAS y a HACER MIMITOS COMUNICATIVOS, conductas que los adultos tendemos a dar por supuestas y que no sólo son agradables, sino que son muy necesarias para sentirnos bien con nosotros mismos, así como para que los demás se sientan cómodos a nuestro lado. Y si lo hacemos en público mejor que mejor. A todos nos gusta que nos reconozcan en privado, y más delante de otras personas, que tenemos grandes virtudes, hacemos cosas bien, tenemos atributos físicos, psicológicos y emocionales dignos de elogio. Todo ello genera HUELLAS DE MEMORIA EMOCIONALES POSITIVAS en nosotros mismos y en los demás.
El gran aprendizaje sería que hay que criticar y quejarse cuando sea necesario, pero en el momento adecuado y dirigido a la persona adecuada con las palabras adecuadas, y hay que saber agradecer y cuidar con palabras positivas siempre que se pueda. Disfrutemos de esta manera de la vida y de las personas que nos rodean, y hagamos de nuestras relaciones un mundo mejor.
Extraído de «¿Es el enemigo? La eficacia de comunicarte» de Sara de Miguel.
¡Feliz lunes!

Tal como la tierra,
el agua
y la luz de sol
dan la vida a la flor
tus gestos amables,
tus hazañas diarias
y tus hermosas palabras
hacen latir con fuerza
este pequeño corazón.
Fotografía y poema de Sara de Miguel
¡Feliz martes!

«… Pero las oportunidades perdidas forman parte de la vida igual que las oportunidades aprovechadas, y una historia no puede detenerse en lo que podría haber sido…»
Esta es una de las interesantes reflexiones que nos regala Paul Auster en el libro «Trilogía de Nueva York». Se trata de una trama detectivesca que entrelaza tres historias aparentemente independientes con un enrevesado y sorprendente final.
En la lectura encontramos numerosas referencias al propio oficio de escribir, desde una perspectiva metafísica y posmoderna, que hacen partícipe al lector de un juego de suspense simbólico y con constantes giros inesperados.
No se trata de un libro fácil, dado que los guiños y paralelismos de los personajes y el suceder de los acontecimientos invitan a prestar una atención constante a los detalles.
Destacaría la agudeza intelectual del autor y las deliberaciones sobre la vida, la muerte y los avatares implícitos en el camino que las une desde la idiosincrasia de la biografía personal.
Muy recomendable para los lectores ávidos de enigmas metafilosóficos y de tramas de intriga elaboradas desde la complejidad.

A veces debo protegerme de mi propio optimismo.
De su entusiasmo,
de su ilusión,
de su amarga sinceridad
y su calidez emocional.
Porque la vida no siempre da lo que mereces,
porque siempre habrá malas personas,
porque el karma no existe
y, por mucho que lo desee,
lo mejor para los que más quiero,
incluso para mí misma,
no siempre llega.
A veces debo protegerme de mi propio optimismo
para no caer en la desilusión,
en el desencanto
y la desesperanza de la vida real.
A veces el optimismo intenso,
mi excesivo optimismo,
es mi propio enemigo…
Fotografía y texto de Sara de Miguel.

Dicen que hoy es el día de la madre.
Yo digo que se equivocan:
es el Día de los Hijos.
Sin vosotros nada tendría sentido.
Sois el motor de mi existencia,
el aliento en los momentos de flaqueza,
la mayor alegría de mi vida
y más hermoso refugio.
Dicen que ser madre es un trabajo agotador que no se paga.
Yo digo que se equivocan:
ser madre es el regalo más precioso que se pueda imaginar
y vuestras sonrisas tienen un valor que no se puede calcular.
Así que no hoy no me felicitéis.
Os felicito yo a vosotros, mis hijos,
por ser mi más grande motivo de orgullo
y mi don más preciado.