Cuando todo acaba

Hay muchas cosas que acaban a lo largo de la vida. En ocasiones se pierden o dejan trabajos, se pierden o dejan amistades por el camino, y se pierden o se dejan relaciones.

Tendemos a vivirlo como un fracaso, a sentir ira, enfado y frustación porque no es lo que querríamos, o sentir una tristeza tan inmensa (por lo que podría haber sido) que nos bloquea y afecta a todos los niveles.

Si fuéramos capaces de cambiar de perspectiva y vivir estas situaciones como un proceso, una parte más de nuestras vivencias con su parte negativa y su parte positiva, nos ayudaríamos y ayudaríamos a los demás a seguir adelante cuando todo se acaba.

Dejarnos sentir las emociones inherentes a la pérdida y vivirlo con la naturalidad que le es intrínseca… Y de esta manera darnos permiso para volver a caminar nuestro sendero en la vida y abrirnos a las nuevas posibilidades que se nos presenten.

Los cambios y las pérdidas forman parte de nuestra existencia. Aceptarlos y centrarnos en lo que puede venir y no lo que se fue nos ayuda a continuar y afrontar las dificultades que suponen.

Cualquiera de nosotros que mire atrás verá con otros ojos lo que en su momento fue un tránsito, quizá traumático, con el que a la larga hemos aprendido a convivir y del que, sobretodo en las separaciones, nos ha brindado la oportunidad de rehacer nuestras existencias incluso con felicidad.

Cuando todo se acaba nos queda lo bonito que nos regaló el pasado y las alegrías que nos deparan el futuro.

¡Feliz día!

Fotografía y texto de Sara de Miguel.

 

El dolor de tu ausencia

No puedo más que llorar como si tibias gotas de lluvia me inundaran

por el dolor de tu ausencia, pesado como una losa, porque jamás te he dejado de amar.

Hoy me duelen más que nunca todas las sonrisas que han brotado de mi boca desde que no estás.

En ocasiones pienso que cuando me siento feliz, aunque sea por un instante

es tan solo una ilusión, nunca una realidad, porque sin ti es imposible la felicidad.

Y me siento culpable por cada risa vivida porque no ha sido a tu vera,

y me siento inmensamente triste porque contigo no he podido compartirlas.

Y siento el vacío más intenso porque a cada segundo que pasa se desdibuja tu recuerdo

y se me resquebraja la voz porque la tuya apenas es una reminiscencia.

Y añoro ser cómplice de tus locuras y que tú fueras el de las mías.

No quiero que desaparezcas, no quiero, no puedo, perder tu recuerdo.

Deseo con tanta fuerza que sigas a mi lado que a pesar de ausencia

me aferro a ella como si en ello se me fuera la vida entera.

Por eso recurro a las palabras:

porque el día que no me quede memoria, o el día que yo ya no esté,

quiero que sigas existiendo aunque sea en forma de versos mal rimados.

Deseo que no desaparezcas nunca pues en mi corazón y en mi alma

no hay amor más verdadero que el que te profeso a ti y a tu recuerdo.

Lloveré

Lloveré desde las entrañas

hasta empañar el cristal que oculta mi alma.

Inundaré el pozo de nuestros recuerdos

hasta reducirlo a fría escarcha.

Si te vas no quedará nada:

el vacío inmenso

de tu ausencia en mi universo.

Lloveré si te vas

y no veré nada

más que gotas llovidas

de mi corazón

que ahogarán nuestro futuro

en agua cristalizada…

Fotografía y poema de Sara de Miguel

¡Feliz fin de semana!

Desolación

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Tu ausencia

es la desolación de mi alma.

Es el vacío de mi mundo

y la tristeza de la llama que se extingue

en la vigilia de tu partida…

 

En memoria de una persona muy especial.

Tu familia te añora y te lleva siempre en el corazón…

Tu ausencia

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Él me habla de ti,

de cuando estabas vivo:

me habla de tus bromas,

de tus palabras inventadas,

de tus locuras,

de tus gestos,

y de tu sonrisa torcida.

Me habla de tu ausencia

en sus miradas perdidas,

en sus interminables silencios

en su tristeza amarga,

en las lágrimas que se guarda,

y en la ira que le atenaza,

por tu vida truncada.

Y te siento…

Te siento dentro en cada recuerdo

que ahora también es mío,

en cada vacío que nos rodea

y que no hay palabras

en ningún idioma

que pueda describirlo.

Lamento con un dolor inmenso

no haberte conocido,

porque así como él te ama,

sé certera que te hubiera amado

con la misma intensidad

que la añoranza demoledora

que tu ausencia todo lo embarga…


Poema de Sara de Miguel y fotografía de Tomeu Mir

En memoria de Miquel Mir.

Precipio

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Y entonces regresa como cada año la fecha señalada en el calendario.

Vuelve cual tormenta, o tormento, a recordarte que ya no está a tu lado.

Te envuelve poco a poco en las neblinas de su ausencia

te rompe de nuevo en mil pedazos y pierdes la cordura.

Una mano apresa tu corazón herido, destroza tu alma

y no hay palabras para describir la angustia que te atenaza.

Caminas cual etéreo fantasma en un mundo que ya no es el tuyo

recordando cada momento, con recuerdos desdibujados por el tiempo.

Deseas más que nada recuperar su esencia, su olor, su tacto.

Y nada, absolutamente nada, puede aliviar tu tristeza

curar la sangría de pesar, ira e incomprensión por su pérdida.

El nudo complejo de tu pecho te sustrae de tus rutinas

te convierte en su presa, te atrapa en sus redes invisibles e infinitas

te retrae a aquel tenebroso día en que cualquier amanecer se convirtió en tinieblas.

Atrapado en un búnker en medio de la nada,

a kilómetros de distancia de todas las personas que te rodean

porque nadie, ni en su más ilimitada misericordia, puede aliviar semejante tortura.

Y entonces llega el ocaso, y con él se desvanecen los números que te afligen

pero nunca volverá a ser el mismo, ni aunque quisieras.

Y cada día te asomarás al precipicio para mirar a los ojos con auténtico quebranto

a la muerte que se llevo a tu persona amada.

 

Dedicado a todas las personas que han perdido a una persona importante, irremplazable e inolvidable.

Fotografía y texto de Sara de Miguel.

 

La chispa adecuada

 

“… No sé distinguir entre besos y raìces,
no sé distinguir lo complicado de lo simple.
Y ahora estás en mi lista de promesas a olvidar,
todo arde si le aplicas la chispa adecuada…”

Una canción extraordinaria de Héroes del Silencio, liderados por Enrique Bunbury, que actualmente sigue su carrera en solitario.

Para mí es una canción especial por dos motivos muy diferentes. El primero porque me recuerda una adolescencia marcada por las letras y los acordes provocadores e incitantes de este grupo. El segundo porque me despierta el dolor y el vacío de la pérdida de un ser querido para una persona importante para mí. Es una canción que despierta emociones ambivalentes complicados, entre la excitación y la tristeza. Es bonito sentir, aunque a veces no tengamos claro que sentimos ni exactamente por qué. Es bonito percibir que tu cuerpo, mente y alma se activan ante el mero hecho de escuchar música.

¡Disfrutadla y feliz miércoles!

Sara

Latidos

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Hasta los árboles lloran

lágrimas de hojas negras

ante la desolación,

más inmensa que cualquier océano,

por los latidos que se apagan

antes de haber nacido.

Fotografía y texto de Sara de Miguel.

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