Dudas

Comparto este extraordinario poema para que todos podamos disfrutar de tan hermosos versos.  Me atrevo a donarle una fotografía de cosecha propia y espero que sea de vuestro gusto esta tentativa de combinación entre imagen y palabras. Es de Ana Centellas a través de Mi jueves de poesía: «Dudas»

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DUDAS

«Se ahogan mis sentimientos

en océanos de dudas.

Lucho por que salgan a flote,

con las fuerzas ya mermadas

por el paso por la vida.

Mis esfuerzos son en vano,

se hunden sin remisión,

las dudas lo ahogan todo

como el que ahoga en un vaso,

sin raciocinio aparente,

las penas en el alcohol.

La fuerza de la marea

ha de traerlos a mí,

soltarlos sobre la orilla,

mecidos con la resaca

como en una mecedora

abandonada en el jardín.

Dispersos sobre la arena

los volveré a reunir.

Preciso de sentimientos

que me hagan la vida bella,

que la hagan soportable,

que despierten ilusiones,

que me permitan vivir.

Pero el mar que los ahoga

es extenso e insondable.

Los espero entre las dudas

que vienen a mi cabeza

luchando por adueñarse de ella,

bajando por las arterias

hasta el mismo corazón.

Y entre el amplio mar de dudas

y las de mi exigua mente,

yo temo volverme loca,

no saber a qué atenerme,

volverme sin querer tan fría

que hasta el verano se hiele

tras todos mis pasos perdidos,

sin camino que les guíe

ni esperanza que les aliente.

Mientras, mis sentimientos

ahogados se van quedando

en el mar azul oscuro,

profundo y de cruel encanto.

Mientras no pueda tenerte

mis dudas siempre debaten

entre si debo, o no, quererte.»

¡Feliz martes!

Sara de Miguel

Traición

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Entre las rocas, varado, me hallo.

Sin esperanza alguna que no sea la de olvidar tus encantos.

¡Pensar que algún día estuve de ti enamorado!

Cuan hermosa es la adoración de quien nos parece todo ternura,

y qué triste la decepción de saber de tus engaños.

¡Recordar que dijiste que me amabas!

Cuánto dolor desgarrado en mi costado

por tus puñaladas viles y egoístas

que no responden más que a tu ambición desmedida.

Dices que era amor cuando tan sólo fui un capricho,

un juguete entre tus manos traidoras y tu alma vacía.

Verte marchar tras haberte dado la mano en los tropiezos del camino,

tras haberte abrazado y cuidado en las peores lides sobrevenidas.

Verte marchar porque has decidido empezar una guerra

en la que dices ser víctima y no eres más que verdugo

sin que mis palabras y mis actos tengan transcendencia alguna.

Me siento triste y desangelado ante tan aciago destino:

el de aceptar que no me amaste,

pues quien ama no daña a la persona amada

por ganar trofeos que al corazón no engañan.

Aquí permanezco, entre el cielo y la arena,

hasta que el tiempo consuma el poco amor que por ti me queda…

Fotografía y poema de Sara de Miguel

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