Mi Sheriff

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Había perdido toda esperanza. Una dama como yo jamás sobreviviría en el salvaje oeste. Se acumulaban las penurias, los fracasos y las mentiras. Poco a poco se me endurecía el corazón.

Me acostumbré a verme rodeada de esas pequeñas bolas de ramaje seco, que se mecían de un lado a otro a merced del aire y que acompañaban mi soledad.

En la calle hacía frío, y todos me daban miedo.

Cualquiera podía ser un forajido que me robase el alma.

Y en casa se amontonaban los recuerdos tristes y el desorden en los armarios.

Entonces llegaste tú. Habías llegado hace tiempo, pero supiste esperar a que mi ojos pudieran verte. Esperaste a que tus propios fracasos, penurias y miedos hubiesen cicatrizado.

Eres el Sheriff. Impusiste la ley de la confianza, de la amistad, del amor y de la pasión.

Mi mundo ha cambiado. Luces como el sol de mi mundo, desprendes luz y calor. Ya no hay vientos traicioneros. Ya no hay soledades, ni forajidos. Mis armarios están limpios y vacíos, esperando que nuestras vivencias los llenen de recuerdos nuevos y hermosos.

Yo he cambiado. Me siento fuerte y protegida a tu lado. Me siento segura y confiada. Me siento entusiasta y feliz. Sé que ya no tengo nada que temer, ya puedo vivir tranquila porque tú has llegado y nos amamos como nunca habíamos amado.

Juntos podemos con todo.

Eres el Sheriff que se atrevió a poner orden en mi salvaje oeste.

Eres mi Sheriff y te amo.

Eres…

elvirasastre

Una frase excepcional de una poeta excepcional.

Conoce a Elvira Sastre: sensible, brillante, única.

Todo un referente en la poesía contemporánea española.

¡Que hagas buen fin de semana!

Color de las amapolas

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COLOR DE LAS AMAPOLAS

Y abro la ventana

en esta noche tibia

para que entre bien el frío

y no dejé que se deshiele

la escarcha que cubre el ancla

de mis anhelos baldíos.

Tú, mientras,

me regalas los oídos:

Besos en tu cuello,

olor de flor de cerezo.

Sonrisas en tu boca,

color de las amapolas…”

Llenas de joyas mi cuello,

cargas mis hombros

de sueños vacíos,

con la copa llena

y el alma incierta

te oculto mi pesar

y mis miedos más temidos.

Ya no quiero tus palabras,

que mienten más que hablan:

Caricias en tu cuerpo,

dulce de caramelo.

Ojos en los que volar,

plumas de quetzal…”

Despuntando el alba

acallo los murmullos

de los amores pasados,

de los futuros perdidos.

Te miro y tejo nuevos sueños

a la altura de mi ombligo.

Y, al final, siempre

me dejo llevar por tu labia:

Canto de sirena,

súmmum de belleza…”

Y, al final, siempre

quedo a la deriva en tu río…

(Collage: Aurora Correa. Poema: Sara de Miguel)

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