Es mejor quemarse que apagarse

Si hubiese una canción para definir la palabra melancolía sería ésta (Hey Hey, My My).

Una interpretación sencilla y emotiva del gran Neil Young.

Un letra cuanto menos controvertida. Intensa y sentimental.

Una frase con un significado idóneo para la reflexión:

“Es mejor quemarse que apagarse”.

 

Feliz día,

Sara de Miguel

El poder de la palabra

Palabras, origen de acuerdo entre las personas para expresarse y poder unirse con un objetivo común.

Palabras, fuente de caos en las lenguas que se dispusieron desde Babel, la torre que pretendía llevar a los humanos hasta el cielo.

El cielo alcanzado a través de las palabras que no hacen sino arrastrarnos al infierno de la confusión.

Palabras, concebidas para hacernos la vida más fácil.

Palabras. utilizadas con tanto yerro que nos hunden en el pozo de la desesperación.

Palabras que son mentiras premeditadas, mentiras piadosas, medias verdades y verdades a bocajarro.

Palabras que ilusionan.

Palabras que hieren.

Palabras no dichas.

Silencios que se clavan como estacas.

Palabras mal dichas.

Palabras dichas con buenas intenciones.

Palabras malinterpretadas.

Palabras que nos faltan para expresar lo que surge en nuestras cabezas y corazones.

Palabras que nos sobran.

Exceso de palabrería.

Ignorancia e inocencia.

Palabras mal usadas.

Palabras pensadas durante meses que luego no significan nada.

Palabras que surgen de las bocas inquietas, impulsivas, mal pensadas.

Palabras que no dicen nada y lo dicen todo. Libertad de expresión.

Palabras que dicen todo y no dicen nada. Libertad de interpretación.

Confusión en barquitos de papel llenos de garabatos que se deshacen en el agua.

Palabras como verdugos desalmados de causas perdidas.

Todos provistos de armas blancas en forma de palabra como filos de navaja

que hieren con alevosía o con el candor de la simpleza.

Cuánto daño por letras hiladas con forma de cañón  y artillería.

Batallas iniciadas, asesinatos a sangre fría, de emociones y sentimientos

por palabras mal comprendidas o, simplemente, no expresadas.

Quizá sólo una elucubración de una mente atormentada por demasiadas guerras perdidas

entre palabras y palabrería.

El poder de la palabra. El poder más extraordinario para hundir en la tristeza o la mayor alegría.

Y sólo son palabras…

 

Os recomiendo echar un vistazo a “¿Es el enemigo? La eficacia de comunicarte” para conocer y manejar el poder de la palabra.

Reflexión y fotografía de Sara de Miguel.

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