Aquí y ahora

“… La lección que me regaló Juan Luis es que somos el tiempo que nos queda. Y somos los responsables de ese tiempo. Mi reflexión personal es que nosotros elegimos qué hacemos con él, a quién y a qué lo dedicamos. La vida no admite demoras. El tiempo que disfrutamos con nuestros seres queridos, haciendo las cosas que nos gustan, no admite aplazamientos. Porque algún día ya no habrá tiempo. Si quiero aprender a tocar la guitarra, a dibujar, a bailar, a cantar, a lo que sea que me guste, tengo que empezar hoy. Si quiero ir al cine, a los bolos o de excursión con mis hijos, es hoy. Si quiero amar, es hoy que debo amar enamorada, loca y apasionadamente. Si quiero ser feliz, es hoy…”

Extraído de “13 Almas”

¡Feliz jueves!

El tiempo y la vida

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Cada segundo es un regalo

que debe abrirse con ilusión

pues el paso del tiempo,

imperturbable,

impertérrito,

sempiterno,

y efímero,

es vida…

Tú vida.

No la desperdicies en nimiedades.

Disfrútala. Sonríe. Ama.

Vive tu tiempo.

Fotografía y poema de Sara de Miguel

El tiempo y el mundo

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– ¡Eres una hermana para mí! ¡Te quiero! 

– ¡Tú para mí también! ¡Estaremos siempre juntas!

Esas fueron las declaraciones de amor y promesas de dos amigas en su inocente infancia. Como tantas y tantas declaraciones de amor y promesas que hacen las amistades o las parejas  a lo largo de su vida, esperaban poder cumplirlas.

Pasaron los años y las experiencias. Pasó el tiempo y giró el mundo muchas veces. Ellas continuaron siendo amigas. Como hermanas. Había épocas que se escribían, llamaban y veían más, y épocas en las que las circunstancias las mantenía a una prudente distancia. No estaban juntas, pero tampoco demasiado lejos. Se preocupaban la una de la otra. Se respetaban y apoyaban. La sinceridad y el cariño siempre fue su bandera. Tenían hasta su propia banda sonora.

Un día amaneció marcado por el dedo señalador de la desconfianza y el malestar. Ninguna de las dos supo explicar qué había sucedido, pero ya no se sentían hermanas. Quizá fue el paso inexorable del tiempo que nos cambia y cambia nuestras relaciones. Quizá fue el girar del mundo que en ocasiones nos sitúa en lugares muy lejanos de las personas que amamos, aunque vivan a pocos minutos.

En el atardecer que las acercaba a los cuarenta años, una de ellas supo que por fin iba a ser mamá. La misma semana la otra sufrió un accidente con expectativas limitadas de vida. Pensaron la una en la otra: las dos noticias eran demasiado importantes como para no compartirlas. Pero había pasado el tiempo y había girado el mundo, tanto que se sentían mareadas y perdidas. Ninguna hizo nada.

El día que una daba a luz un precioso bebé que tenía todo el tiempo y el mundo en sus manos, la otra moría en un lecho de tristeza y silencio acompañada de su familia, pero sin su hermana de corazón.

La emocionada mamá al día siguiente llamó a su amiga, su hermana, la persona a quien siempre había amado y que añoraba. Nadie contestó su llamada.

Elige bien a qué y a quién dedicas tu tiempo, y con quién compartes tu mundo. 

Porque el tiempo sigue su curso. Porque el mundo sigue girando.

 

¡Feliz semana!

Sara

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