Como luz que da vida

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Como luz que da vida. Así me han alegrado los alumnos de una clase de sexto de primaria a la que me han invitado para hablar sobre mi trabajo como escritora.

No sólo el profesor se había leído “13 Almas”, si no que varios alumnos habían leído “¿Es el enemigo? La eficacia de comunicarte”.

Me han hecho preguntas interesantes, me han planteado posibles temas para seguir escribiendo libros, y me han arrollado a sonrisas y buenas intenciones.

Todos han participado de una u otra manera, en positivo, buscando aprendizajes nuevos, posibilidades para crecer como alumnos y como personas.

Me he sentido gratamente halagada, pero sobretodo me he sentido gratamente enriquecida por sus puntualizaciones e inquietudes.

Como siempre, he aprendido yo más de ellos que ellos de mí. Los niños son maravillosos. Ojalá les escucháramos más. Ojalá les habláramos más.

Mi más sincero agradecimiento al colegio que lo ha hecho posible.

Muchísimas gracias al interés y alta motivación del profesor que se enfrenta con entusiasmo a la ardua tarea de enseñarles muchas cosas importantes.

Muchísimas gracias sobretodo a todos y cada uno de los niños. Sois geniales, no dejéis nunca de haceros y hacer preguntas, ni de buscar respuestas. Así crecemos como seres humanos, cálidos y llenos de magia.

Sois la luz que da vida.

¡Feliz lunes!

Sara

Rebobinar

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De vez en cuando me gusta rebobinar. Meter la cinta de casete de mi vida en el reproductor y ver como el negro magnético gira en torno a las bobinas. Entonces puedo cerrar los ojos y escuchar la música inocente de mi infancia.

Recuerdos de familia. Jugando en el salón a indios y vaqueros, desmontando los sofás y usando las sábanas para hacer cabañas improvisadas en las que escondernos mientras las risas nos delataban. Pintando las paredes del salón o saltando encima de las camas.

Recuerdos del colegio. El olor a tiza en las aulas, la voz serena de mi maestra, el jaleo del patio entre vítores y deportes. El entusiasmo ante las vacaciones de verano. Los viajes y los libros. Recuerdo el tacto especial de los libros viejos cuando yo aún era niña. Siempre rodeada de páginas y más páginas llenas de historias y aventuras desde que tengo memoria.

Recuerdos de adolescencia. La sensación de saberlo todo y no saber nada. Las emociones intensas e incoherentes. El primer amor. El primer desamor. Las promesas de amistades eternas. El inconformismo social y político. La contienda contra el mundo por mis ideales. La búsqueda de mi yo. Mi propio laberinto. La mirada de mis ojos llenos del fuego en la lucha interna que supone la mocedad.

Recuerdos de juventud. Entre exámenes y trabajo, entre amores y amigos. Entre enfermedad y vida. El mejor recuerdo de mi existencia son dos pequeños bebés sobre mis brazos, con los ojos muy abiertos nada más nacer, como queriendo descubrir la vida.

Recuerdos de tantos años… Muchos me producen una sonrisa exultante, otros me producen tristeza o añoranza. Sentimientos ambivalentes que aprecio: todos y cada uno de ellos. Rebobinar me permite escuchar la música de mi propia vida, llena de aciertos y errores, llena de riesgos y de rutinas, llena de bailes brillantes bajo el sol, y otras danzas difíciles bajo la tormenta.

Rebobinar es un privilegio. Porque me recuerda que soy quien soy gracias a quien he sido y todo lo que he vivido. Rebobinar es maravilloso, porque todas las penas se tornan alegrías al ver crecer a mis pequeños, al vivir un amor pleno y consciente, al compartir mis días con mi familia y amistades, al poder seguir emocionándome ante una historia bien contada en cualquier libro, al disfrutar de escribir palabra tras palabra como si las letras corrieran por mis venas. Rebobinar es bailar mi pasado y mi presente, y gozar de cada movimiento. Sé que mi futuro será seguir rebobinando, aunque se rompa el equipo, aunque la cinta se desgaste, siempre tendré las notas musicales de todos mis momentos latiendo en mi corazón.

Rebobinar es estar en paz conmigo misma. Aquí y ahora.

Como dijo Horacio, Carpe Diem, aprovecha el día.

Como mejoró Mahatma Gandhi Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir para siempre.

¡Feliz miércoles!

Sara

Lo que me gusta de tu cuerpo…

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Soberbio, grande e innovador en su época Julio Cortázar es el poeta y escritor del cambio a mediados del siglo XX. Gran crítico de la política y la sociedad del consumismo, centró su obra en el equilibrio entre la realidad y la magia. Escribió prosa y poesía, destacando especialmente su visión idealizada y hermosa de la mujer.

Escritor imprescindible de cualquier devoto de las letras.

¡Feliz martes!

Sara

El árbol danzante

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Había una vez una simiente que fue regada y cuidada con amor. Creció y creció hasta ser un fuerte y hermoso árbol. Tenía unas ramas altas y gruesas, unas hojas verdes y frondosas, y cada año despuntaba unas flores bonitas y relucientes.

Tiempo después otras simientes fueron sembradas, regadas y cuidadas con amor. Crecían y se convertían en fuertes y hermosos árboles. En conjunto formaban un fértil y precioso campo. Con los años el primer árbol empezó a envejecer. Su madera se agrietó, sus ramas se troncharon y sus hojas fueron muriendo.

Un atardecer paseaban dos amigos por el campo cuando pasaron junto al viejo árbol. Uno de ellos dijo:

– ¡Vaya árbol más feo! Está decrépito. Estropea el paisaje.

El amigo replicó:

– Donde tú ves un árbol feo y decrépito, yo veo un árbol que ha vivido muchos años, que su tronco ha soportado fríos inviernos y bochornosos veranos. Veo un árbol que, a pesar de haber perdido sus hojas y flores, ha aprendido a bailar con el viento una danza de vida que sólo los árboles veteranos llegan a conocer. Donde tú ves un árbol que estropea el paisaje, yo veo un magnífico árbol danzante.

– Los demás árboles son preciosos, dignos de ver. Ese me sigue pareciendo feo.  – Criticó el primero.

El amigo, mucho más sabio, sonrió hacia el árbol. Se tomó unos minutos para observarlo con cariño. Llegado el momento adecuado contestó:

– Cada uno de nosotros ve hermosura en cosas diferentes. Es fácil ver la belleza en la juventud  y la lozanía. Más difícil es valorar la belleza a medida que pasa la vida. No elegimos cómo nos afecta el paso del tiempo. Ni tampoco como nos ven los demás. Quizá algún día seas una anciano feo y decrépito. Quizá algún día los demás te vean así. Yo, simplemente, intentaré ser un magnífico anciano danzante.

¡Feliz semana!

Fotografía y texto de Sara de Miguel

Brújulas que buscaban sonrisas perdidas

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El mundo de Albert Espinosa me fascina. Me fascina especialmente su historia personal, su ejemplo de superación y fortaleza, y su estilo literario, realista y bonito.

Si tuviera que elegir uno de sus libros sin duda “Brújulas que buscaban sonrisas perdidas” es mi favorito. Se trata de una historia en la que el personaje se enfrenta a la muerte de sus seres queridos, trágica pero hermosa. El relato discurre entre el pasado y el presente, envuelto en una marabunta de emociones ambivalentes, descritas con pasión y cariño.

El  final del libro te sorprenderá por su desenlace, tan imprevisto como emotivo. Sin duda, recomendable para aprender a afrontar la muerte y el duelo y, sobretodo, para disfrutar de una buena lectura.

¡Feliz fin de semana!

Sara

Sorteo Feria del Libro

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Cualquier ocasión es buena para celebrar que existen los libros, como forma de transmisión de información, como fuente de sabiduría y, sobretodo, como muestra de imaginación y ocio intelectual y emocional.

Aprovechando la Feria del Libro os invito a participar en el sorteo de uno de mis libros (a tu elección) dedicado, firmado y con envío a tu domicilio.

¿Qué puedes hacer para participar? Muy sencillo, adquiriendo cualquiera de los libros, indistintamente en formato tradicional o ebook, y dejando una opinión o reseña en Amazon. La fecha límite para participar es el domingo 5 de junio a las 00h (hora española). El lunes día 6 de junio procederemos al sorteo entre todos los participantes y nos pondremos en contacto con el ganador o ganadora para que pueda recibir su premio.

Son tres los libros que puedes adquirir y reseñar en Amazon:

¡MUCHAS GRACIAS Y MUCHA SUERTE!

¡FELIZ SEMANA!

SARA

¿Es el enemigo? La eficacia de comunicarte

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Os presento mi nuevo libro “¿Es el enemigo? La eficacia de comunicarte”, una experiencia a través del contacto con uno mismo y las personas de tu entorno a través de la comunicación eficaz.

La comunicación es el pilar básico de quiénes somos, qué hacemos y cómo lo hacemos, pues en ella se fundamenta la relación con nosotros mismos y con los demás.

Las siguientes páginas son un contacto con el enemigo, que no es más que una mala comunicación contigo mismo y con las personas que te rodean.

Para aprender a comunicarte de una manera eficaz en este libro encontrarás una explicación de los conceptos más importantes, ejemplos cotidianos y ejercicios para practicar.

Este libro va más allá de la comunicación. También versa sobre las personas, la vida y nuestra actitud hacia ellos. Te voy a contar lo que nunca te han contado. Espero que disfrutes leyéndolo tanto como yo escribiendo cada línea. Coge el libro… Es el enemigo.

Podéis encontrarlo en Amazon.es en formato ebook  en el enlace ¿Es el enemigo? y en formato tradicional en el enlace ¿Es el enemigo?

Disponible también en Amazon.com para los lectores internacionales en ebook en el enlace ¿Es el enemigo? y en formato tradicional en el enlace ¿Es el enemigo?

¡Espero que os guste y que lo disfrutéis!

Sara

 

Portada de ¿Es el enemigo?

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Un libro de comunicación debe tener una portada que comunique mucho y muy bien.

El libro está terminado. El proceso de revisión también. En un par de días estará publicado.

Esta es la foto de portada que hemos seleccionado tras meses de búsqueda de ideas y muchas horas de arduo trabajo por parte de los modelos y del fotógrafo Tomeu Mir.

No me puedo sentir más orgullosa y satisfecha del resultado.

¿Qué os parece?

¡Feliz lunes y que hagáis buena semana!

Microscopio V: la entonación y el volumen

Otro componente esencial en la comunicación son, lo que hemos llamado antes, elementos paraverbales, los que acompañan al mensaje. Nos vamos a centrar en los dos más importantes: el VOLUMEN y la ENTONACIÓN. Si hay algo seguro es que no es lo mismo hablar en susurros que pegar gritos. Tampoco es lo mismo utilizar una entonación monótona, hablando todo el tiempo con el mismo ritmo y cadencia, que hablar cambiando la entonación según el mensaje que estamos transmitiendo. Seguro que has tenido un profesor o una profesora que te aburría soberanamente en sus clases porque daba el tema hablando con el mismo volumen y entonación toda la clase. Al igual que seguro que conoces a alguna persona que constantemente grita o cambia el ritmo de la conversación, haciendo difícil mantener la atención y te hace sentir que estás en una especie de actuación de teatro o de circo.

Hablar en susurros puede provocar dificultades de entendimiento. Hablar a gritos genera rechazo y percepción de agresión. Al igual que los cambios de entonación pueden cambiar por completo el significado de una palabra o un mensaje. Por ejemplo, cuando preguntas a alguien “¿Qué tal va todo?” Y te contesta “Bien”, según el volumen y la entonación que utiliza, puedes saber perfectamente si es un “Bien” de entusiasmo, de tristeza, de enfado o de indiferencia. La palabra es la misma, pero su interpretación no. Esto es muy relevante sobretodo en nuestro idioma y nuestra cultura, que tiene más de sesenta mil palabras polisémicas (con diferentes significados según el contexto), giros, ironías y sarcasmos. ¿Cuántas veces te han malinterpretado o has malinterpretado a alguien porque dice con volumen medio, entonación formal y gesto serio lo que se supone que es una broma? A no ser que estemos seguros de que nuestro receptor va a comprender el mensaje, deberíamos utilizar el vocabulario, entonación y volumen que mejor vaya a expresar lo que realmente queremos expresar.

No hay un volumen y entonación perfectos. Sólo hay un volumen y entonación adecuados a cada conversación. Por eso también te propongo repetir los ejercicios de los apartados anteriores (mirarte en el espejo y grabarte la voz mientras te cuentas cosas relacionadas con diferentes emociones) prestando especial atención a tu propia entonación y volumen. Prueba a “decirte” el mismo mensaje cambiando el volumen, la entonación, el ritmo y la cadencia. ¿Percibes cómo cambia su significado en función de los cambios? Como este ejercicio es difícil llevarlo a cabo cuando hablas con otras personas (porque si te estás escuchando a ti mismo, desde luego no estás escuchando a la otra persona), procura repetirlo a menudo para poder modular tu voz según lo que desees expresar.

Aunque parezca complicado, la voz y sus componentes también se puede “aprender”. Te pondré un ejemplo, cuando empecé a trabajar de operadora en la central de coordinación del servicio de atención médica de urgencias de mi comunidad autónoma, me informaron de que todas las llamadas se graban por motivos de seguridad y calidad. Periódicamente el coordinador revisaba llamadas con cada operador para mejorar la atención. La primera vez que me invitó a escuchar una llamada, cuando apenas llevaba unos segundos le dije que esa llamada no era mía. Insistió y buscamos el código de usuario y de tiempo, y confirmamos que, efectivamente, era una de mis llamadas. No sólo no había reconocido mi voz, sino que además sufrí un fuerte rechazo porque aquella “voz” tenía un volumen alto, parecía que estaba gritando, con una entonación muy aguda, y muchos cambios de ritmo. Me pareció desagradable. Y desde luego, lo último que yo quería cuando cogía una llamada de emergencias era parecer desagradable. Así que manos a la obra, busqué la ayuda de una logopeda que en muy poco tiempo me ayudó a “escucharme” y a modular mi volumen, entonación, cadencia y ritmo según el mensaje que quisiera transmitir. Desde entonces sé adecuar mi voz según las circunstancias. También debo admitir que no siempre es necesario ir a un especialista para mejorar la propia voz. Con practicar regularmente en casa es más que suficiente en la mayoría de los casos. Te animo a que pruebes a ver qué pasa si vas haciendo todos los ejercicios que te propongo con constancia y regularidad.

¿Te atreves a probar diferentes entonaciones? ¿Y a cambiar el volumen en tus interacciones sociales? ¿Notas diferencias en función de ello?

¡Feliz martes!

Sara

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