La chispa adecuada

 

“… No sé distinguir entre besos y raìces,
no sé distinguir lo complicado de lo simple.
Y ahora estás en mi lista de promesas a olvidar,
todo arde si le aplicas la chispa adecuada…”

Una canción extraordinaria de Héroes del Silencio, liderados por Enrique Bunbury, que actualmente sigue su carrera en solitario.

Para mí es una canción especial por dos motivos muy diferentes. El primero porque me recuerda una adolescencia marcada por las letras y los acordes provocadores e incitantes de este grupo. El segundo porque me despierta el dolor y el vacío de la pérdida de un ser querido para una persona importante para mí. Es una canción que despierta emociones ambivalentes complicados, entre la excitación y la tristeza. Es bonito sentir, aunque a veces no tengamos claro que sentimos ni exactamente por qué. Es bonito percibir que tu cuerpo, mente y alma se activan ante el mero hecho de escuchar música.

¡Disfrutadla y feliz miércoles!

Sara

Agujero negro supermasivo

 

Oh nena, no sabes lo que es sufrir como yo.

Oh nena, no puedo oír tus gemidos.

Me tienes atrapado bajo tus falsas pretensiones,

¿cuánto tengo que esperar hasta que me digas la verdad?

Oh, tú hiciste arder mi alma,

Oh, tú hiciste arder mi alma.

Glaciares derritiéndose al morir la noche,

y estrellas absorbidas en lo supermasivo.

Pensé que era un tonto por nadie,

nena, soy un tonto por ti.

Eres la reina de lo superficial

¿cuánto tengo que esperar hasta que me digas la verdad?

Oh, tú hiciste arder mi alma,

Oh, tú hiciste arder mi alma.

Glaciares derritiéndose al morir la noche,

y estrellas absorbidas en lo supermasivo…

Tú eres un agujero negro supermasivo.

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Fuerza y desgarro musical en las letras y los acordes de Muse.

Una canción de amor y desamor

que te arranca las entrañas

y se las lleva

al más profundo, solitario y perdido universo.

¡Buen miércoles y disfrutad de buena música!

Poema 20

neruda

 

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 

Escribir, por ejemplo: ” La noche está estrellada, 
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”. 

El viento de la noche gira en el cielo y canta. 

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Yo la quise, y a veces ella también me quiso. 

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. 
La besé tantas veces bajo el cielo infinito. 

Ella me quiso, a veces yo también la quería. 
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. 

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. 

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. 
Y el verso cae al alma como pasto el rocío. 

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. 
La noche está estrellada y ella no está conmigo. 

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. 
Mi alma no se contenta con haberla perdido. 

Como para acercarla mi mirada la busca. 
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. 

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. 
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. 

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. 
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. 

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. 
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. 

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. 
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. 

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, 
mi alma no se contenta con haberla perdido. 

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, 
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo. 

Un clásico de Pablo Neruda, su Poema 20 en “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”. Poesía que llega al alma de tan bonitas palabras, si alguna vez tuvo que haber una despedida hermosa, fue de la pluma de tamaño artista.

¡Qué tengas un buen martes!

Color de las amapolas

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COLOR DE LAS AMAPOLAS

Y abro la ventana

en esta noche tibia

para que entre bien el frío

y no dejé que se deshiele

la escarcha que cubre el ancla

de mis anhelos baldíos.

Tú, mientras,

me regalas los oídos:

Besos en tu cuello,

olor de flor de cerezo.

Sonrisas en tu boca,

color de las amapolas…”

Llenas de joyas mi cuello,

cargas mis hombros

de sueños vacíos,

con la copa llena

y el alma incierta

te oculto mi pesar

y mis miedos más temidos.

Ya no quiero tus palabras,

que mienten más que hablan:

Caricias en tu cuerpo,

dulce de caramelo.

Ojos en los que volar,

plumas de quetzal…”

Despuntando el alba

acallo los murmullos

de los amores pasados,

de los futuros perdidos.

Te miro y tejo nuevos sueños

a la altura de mi ombligo.

Y, al final, siempre

me dejo llevar por tu labia:

Canto de sirena,

súmmum de belleza…”

Y, al final, siempre

quedo a la deriva en tu río…

(Collage: Aurora Correa. Poema: Sara de Miguel)

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