El mundo de Albert Espinosa me fascina. Me fascina especialmente su historia personal, su ejemplo de superación y fortaleza, y su estilo literario, realista y bonito.
Si tuviera que elegir uno de sus libros sin duda «Brújulas que buscaban sonrisas perdidas» es mi favorito. Se trata de una historia en la que el personaje se enfrenta a la muerte de sus seres queridos, trágica pero hermosa. El relato discurre entre el pasado y el presente, envuelto en una marabunta de emociones ambivalentes, descritas con pasión y cariño.
El final del libro te sorprenderá por su desenlace, tan imprevisto como emotivo. Sin duda, recomendable para aprender a afrontar la muerte y el duelo y, sobretodo, para disfrutar de una buena lectura.
Esas fueron las declaraciones de amor y promesas de dos amigas en su inocente infancia. Como tantas y tantas declaraciones de amor y promesas que hacen las amistades o las parejas a lo largo de su vida, esperaban poder cumplirlas.
Pasaron los años y las experiencias. Pasó el tiempo y giró el mundo muchas veces. Ellas continuaron siendo amigas. Como hermanas. Había épocas que se escribían, llamaban y veían más, y épocas en las que las circunstancias las mantenía a una prudente distancia. No estaban juntas, pero tampoco demasiado lejos. Se preocupaban la una de la otra. Se respetaban y apoyaban. La sinceridad y el cariño siempre fue su bandera. Tenían hasta su propia banda sonora.
Un día amaneció marcado por el dedo señalador de la desconfianza y el malestar. Ninguna de las dos supo explicar qué había sucedido, pero ya no se sentían hermanas. Quizá fue el paso inexorable del tiempo que nos cambia y cambia nuestras relaciones. Quizá fue el girar del mundo que en ocasiones nos sitúa en lugares muy lejanos de las personas que amamos, aunque vivan a pocos minutos.
En el atardecer que las acercaba a los cuarenta años, una de ellas supo que por fin iba a ser mamá. La misma semana la otra sufrió un accidente con expectativas limitadas de vida. Pensaron la una en la otra: las dos noticias eran demasiado importantes como para no compartirlas. Pero había pasado el tiempo y había girado el mundo, tanto que se sentían mareadas y perdidas. Ninguna hizo nada.
El día que una daba a luz un precioso bebé que tenía todo el tiempo y el mundo en sus manos, la otra moría en un lecho de tristeza y silencio acompañada de su familia, pero sin su hermana de corazón.
La emocionada mamá al día siguiente llamó a su amiga, su hermana, la persona a quien siempre había amado y que añoraba. Nadie contestó su llamada.
Elige bien a qué y a quién dedicas tu tiempo, y con quién compartes tu mundo.
Porque el tiempo sigue su curso. Porque el mundo sigue girando.
El «Elefante desaparece» es una compilación de relatos del excéntrico autor Haruki Murakami.
En su línea de narrativa que combina en un equilibrio perfecto fantasía y realidad nos adentra en las vidas de personas a las que acontecen sucesos extraordinarios. En cada relato encontramos una reflexión necesaria para obtener una moraleja o aprendizaje cuanto menos interesante.
Personalmente me fascina el mundo que crea Murakami en sus escritos, aunque admito que no son aptos para lectores que no deseen una doble (en ocasiones, triple o cuádruple) lectura y un proceso de meditación e introspección.
Me ha impresionado la descripción cotidiana de hechos asombrosos que realiza a lo largo de las historias. Un libro que te seduce desde la primera página hasta la última. Muy recomendable.
Os presento mi nuevo libro «¿Es el enemigo? La eficacia de comunicarte», una experiencia a través del contacto con uno mismo y las personas de tu entorno a través de la comunicación eficaz.
La comunicación es el pilar básico de quiénes somos, qué hacemos y cómo lo hacemos, pues en ella se fundamenta la relación con nosotros mismos y con los demás.
Las siguientes páginas son un contacto con el enemigo, que no es más que una mala comunicación contigo mismo y con las personas que te rodean.
Para aprender a comunicarte de una manera eficaz en este libro encontrarás una explicación de los conceptos más importantes, ejemplos cotidianos y ejercicios para practicar.
Este libro va más allá de la comunicación. También versa sobre las personas, la vida y nuestra actitud hacia ellos. Te voy a contar lo que nunca te han contado. Espero que disfrutes leyéndolo tanto como yo escribiendo cada línea. Coge el libro… Es el enemigo.
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En ocasiones hay que alejarse de todo y mirar al horizonte. Allí se hallan todas la respuestas. En la soledad y el encuentro con uno mismo se puede sentir el presente: en el aire con olor a salitre, en el tacto arisco de las piedras, en el reflejo insurgente del sol.
En el confín de nuestro mundo se puede vislumbrar el futuro, aquel que uno quiere y desea, y percibir el camino que nos acerca a nuestros anhelos. El amor, la salud, el dinero, la familia, las amistades forman parte de lo que ansiamos: sentir que formamos parte del universo, de nuestro universo y del universo de las personas que amamos.
Mirar atrás y aceptar nuestro pasado, mirarlo con cariño, y tratarnos con el respeto que merecemos. Al fin y al cabo, somos quienes somos gracias a lo vivido.
La vida no es más que asomarse a nuestro propio abismo, al acantilado de nuestros miedos y nuestras pasiones. A nuestro pasado, presente y futuro. Y seguir caminando entre óbices, rocas escarpadas y mar embravecido. Siempre con una dulce sonrisa y con el destello de la luz en la mirada.
Dos jóvenes sin nada que ofrecer,
dicen sus votos y extienden sus alas.
Se establecen con solo lo necesario
viviendo de amor.
A ella no le importa lo que esta de moda,
solo le gusta la manera en la que él sonríe.
No se necesita más que mármol y tejas
viviendo de amor.
Viviendo de amor,
comprando el tiempo
sin alguien con quien compartir, nada vale un centavo.
Como una rima al estilo antiguo
viviendo de amor.
Suena simple,
es lo que piensas,
pero el amor te puede hacer atravesar el fuego sin parpadear.
No se necesita mucho cuando tienes lo suficiente
viviendo de amor
Dos personas adultas sin nada.
Los hijos se han ido pero siguen cantando
uno al lado del otro en el columpio de la terraza
viviendo de amor.
Él ya no puede ver,
ella apenas puede barrer el piso,
pero cogidos de la mano caminan hacia la puerta
viviendo de amor
Viviendo de amor,
comprando el tiempo
Sin alguien con quien compartir, nada vale un centavo.
Como una rima al estilo antiguo
viviendo de amor.
Suena simple,
es lo que piensas.
Pero el amor te puede hacer atravesar el fuego sin parpadear.
No se necesita mucho cuando tienes lo suficiente
viviendo de amor
Viviendo de amor,
comprando el tiempo
sin alguien con quien compartir, nada vale un centavo.
Como una rima al estilo antiguo
viviendo de amor
Suena simple,
es lo que piensas.
Pero el amor te puede hacer atravesar el fuego sin parpadear.
No se necesita mucho cuando tienes lo suficiente
viviendo de amor
No, no se necesita mucho cuando tienes lo suficiente
viviendo de amor…
Es jueves. Hay atasco. Llueve. Veo el reflejo desenfocado del mundo a través del cristal.Todo es mentira. O en su defecto, lo parece. La vida, una ilusión. El amor es el preludio de la desesperación, la alegría el de la tristeza. La ira me embarga porque nada es real. Me siento como un ser etéreo, efímero, perdido en un mar de crédulos permanentes.
Me deprimen las gotas incesantes golpeando mi encierro metálico. Miro alrededor. absurdo: todos acelerando y frenando en una vida sin sentido. Ahora vamos hacia delante. Más tarde hacia atrás. pero casi siempre desorientados. Cándidos a la deriva de la incesante corriente emocional que nos embarga.
Por fin he llegado. Mi destino. Mi hogar. Abro la puerta y aquí estáis. Mi rayo de luz. Mi esperanza. De repente todo es verdad. O no. Pero da igual, una sonrisa vuestra, y puedo creer en la magia de nuestra existencia. La lluvia me parece hermosa, el tiempo a contracorriente ya no importa. Os devuelvo la sonrisa. Siento vuestra luz, me ilumina. Sonrío y todo es verdad.
La comunicación es el rasgo que nos define frente a nosotros mismos y a las otras personas. Parte de nuestra autoestima se crea bebiendo de la fuente de las valoraciones que nosotros nos “comunicamos” a nosotros mismos, y de las que nos comunican los demás. Utilizamos palabras como “simpático” para definir a aquella persona que habitualmente se comunica de forma alegre o divertida, “borde” a aquella que lo hace de manera esquiva o desagradable, “cariñosa” a quien demuestra en su comunicación cercanía y amabilidad.
La amistad se basa en la comunicación. La relación con tus familiares se basa en la comunicación. Tu trabajo y tu relación con tus compañeros se basa en la comunicación. Tu relación de pareja se basa en la comunicación. Si tienes hijos, vuestra relación, y sus futuras relaciones, se basan en la comunicación. El amor, la ciencia, la vida y todo lo que puedas imaginar, se basa en la comunicación.
Por todo ello, el rasgo humano más característico que tenemos es la comunicación. Y, la pregunta del millón es ¿quién nos enseña a comunicarnos? ¿Te enseñaron en el colegio? ¿Te lo explicó algún familiar? ¿Te hicieron un curso específico en el trabajo? Estoy prácticamente segura de que nunca nadie se ha sentado a explicarte qué es la comunicación, cuales son sus rasgos, cómo funciona ni como mejorarla. Y todo eso teniendo en cuenta que es el comportamiento que más vas a realizar a lo largo de tu vida y del que va a depender, desde tu propia autoimagen, hasta la relación con todas y cada una de las personas con las que te encuentres a lo largo de tu vida.
¿Cómo crees que aprendes a comunicarte? ¿Cuales son los pilares del aprendizaje en comunicación?