Emergencias: anécdotas curiosas

Curioseando por Amazon me he encontrado con un libro que me ha llamado inmediatamente la atención.

Como veis tiene una portada espectacular, que transmite un cúmulo de sensaciones tan variopintas como las historias que nos aguardan en sus páginas.

Es un libro breve pero intenso. Recoge las experiencias de una trabajadora del SAMU-061 en su labor diaria, y como bien señala la misma autora, se trata de situaciones absurdas muy, muy divertidas.

La introducción es muy acertada para contextualizar y que el lector se adentre en el misterioso mundo de las emergencias médicas. Las historietas en sí son desternillantes.

Lo cierto es que como lectura amena (el libro se lee en un momento) cumple su cometido: es entretenido y te saca auténticas carcajadas.

Personalmente considero que tiene especial reconocimiento el respeto que Mery Bell muestra por su profesión y sus compañeros de los servicios de emergencias a lo largo del escrito.

Muy recomendable para amenizar y reír a gusto. Humor sanitario a raudales.

Si os apetece una lectura diferente lo podéis encontrar en “Emergencias: anécdotas curiosas”.

 

Un título de chiste I: reflexión

   Hola, mi nombre es Sara. Soy psicóloga. Ahora pensarás que por ser psicóloga tengo derecho a darte el peñazo con un montón de páginas llenas de tópicos sobre la psicología, y sobre la felicidad, y lo que tienes y debes hacer para ser feliz, seas quien seas, y sea cual sea tu situación. Pero no, este no es ese típico libro. Si lo estás leyendo quizá esperas precisamente eso: un montón de consejos profesionales o pseudoprofesionales para alcanzar una (te lo digo desde ya) inalcanzable e inexistente felicidad permanente. Por eso tiene un título de chiste, parafraseando al gran humorista español Gila, que no es más que una ironía sobre los propios libros de autoayuda que acaparan los escaparates de librerías y grandes almacenes, vendiéndonos la idea de que todos podemos (y debemos) ser perfectos y felices.

   Hoy día en nuestra sociedad nos inculcan una educación en la que para “ser alguien” debemos comportarnos de una manera preestablecida, dentro de unas normas estrictas. Debemos ser estudiantes modelo, sacar buenas notas en todo y destacar en una o varias facetas de nuestra vida. Además, nuestro físico debe ser cañón, debemos ir vestidos a la última moda y ser el alma de todo acto social. Y por supuesto, ser parejas ideales (e idealizadas), padres y madres, hijos, hijas, hermanos, hermanas, abuelos, abuelas, nietos y nietas extraordinarios, amigos y amigas fieles, y trabajadores incansables.

   Se supone que todo eso que “debemos” ser nos acerca a la felicidad. Ese YO 2.0 perfecto. Pues espero no decepcionarte en la primera página, pero… ¡Sorpresa! Todo eso lo único que consigue son personas abrumadas por obligaciones y expectativas que les llevan al cansacio físico y emocional, y al aborrecimiento de sí mismos y de los demás.

   Este libro es un contacto con el enemigo, llamémosle y hablemos con él. Que no es más que nosotros mismos y nuestros estereotipos sociales.

   Aquí os dejo el enlace al vídeo de Miguel Gila que inspira el título del libro, para amenizar con un poco de humor las reflexiones importantes de la vida:

 

¡Que hagas un buen día!

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