Lo que hacemos cada día V: tú

     Fíjate en ti mismo. En cómo sientes, cómo piensas, cómo eres y cómo te comportas. Pregúntate ¿soy la misma persona que hace veinte años? ¿que hace diez años? ¿que hace un año? ¿o que hace simplemente quince minutos? La respuesta es no. No rotundo. Vas cambiando tu manera de sentir, de pensar, de ser y de comportarte a cada momento, tras cada experiencia. Es natural. Cambiar es un proceso natural. No veas los cambios como algo negativo, ya que son la posibilidad de ser, pensar, sentir y comportarnos de una manera diferente. Los cambios elegidos y conscientes, tal como expongo a lo largo del libro, se basan en ampliar la gama de formas de sentir, pensar, ser y comportarse, pero sobretodo de elegir tener una actitud positiva y respetuosa hacia el aprendizaje, nosotros mismos y los demás.

   Es importante destacar que la comunicación y las habilidades sociales son comportamientos básicos extremadamente complejos. La comunicación es un proceso continuo y dinámico, cuyo objetivo es la transmisión de información. No obstante, no es una mera transferencia de datos, sino que incluye diversas variables emocionales, sociales y psicológicas que la enriquecen, pero también la dificultan. La influencia también es inversa: según nos comunicamos y los demás se comunican con nosotros, cambian nuestras percepciones emocionales, sociales y psicológicas.

     Volvamos a la importancia de la comunicación. Es tan importante, que la mayoría de problemas que tenemos en nuestras vidas son problemas derivados de una mala práctica de la comunicación. ¿No te suena eso de “es que no te entendí”, “no te explicaste”, “no me entendiste bien”, “quise decir”, “porque tú dijiste esto o aquello”? ¿Cuántas veces has discutido por “malentendidos”? ¿Cuántas personas han dejado de formar parte de tu vida (o has dejado tú de formar parte de la suya) por broncas que luego no resultaron ser para tanto, o no valieron la pena? ¿Cuántas veces has sido “víctima” o “responsable” de unas palabras mal dichas? Al final nos convertimos en nuestro propio enemigo, o convertimos a otras personas en enemigos por simples problemas de comunicación.

   Por supuesto, no olvidemos que los mejores momentos de nuestras vidas también están embellecidos por actos comunicativos, por ejemplo, un abrazo, una mirada especial, una sonrisa, unas carcajadas, un beso, unas palabras de amor, de entusiasmo o de alegría.

   Por ello debemos considerar la comunicación como el pilar básico de quienes somos, qué hacemos y cómo lo hacemos, pues en la comunicación se fundamenta la relación con nosotros mismos y con los demás. He aquí la mejor motivación para comenzar a valorar nuevos aprendizajes comunicativos.

   ¿Crees que la comunicación es el pilar básico de nosotros mismos?

¿Y de nuestra relación con los demás?

¡Feliz lunes y a por la semana!

Sara

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