Llamamiento al corazón

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   Me siento una hermosa mariposa.

  Mi pasado no son mis errores, son mis experiencias, mis aprendizajes. Agradezco todos y cada uno de ellos.

   Mi presente es un bonito jardín, lleno de flores que visito y mimo cada día, para que luzcan brillantes bajo el sol.

   Mi futuro es incierto, pero no me preocupa, pues aún no ha llegado. Me dejo llevar por la suave brisa de la naturaleza, y me poso a admirar el paisaje de mi camino, a cada aleteo.

   Sé que mi vida será breve, pero no por ello menos maravillosa. Me hago a mí misma un llamamiento al corazón, y a la cordura. Me cuido, y cuido de quienes me rodean. Y en un acto de fe inquebrantable, creo en las personas y en su bondad.

   Mientras maduraba, dentro de mi crisálida, reflexionaba que soy un ser único y que todo lo que puedo aportar a los demás también lo es. Elijo darles mi comprensión, mi cariño, mi respeto y la calidez de mi seno.

   Ahora vuelo, junto a mi familia y amigos, y me siento completa y dichosa. Elijo. Todas mis elecciones tienen un poco de locura y un poco de sensatez, para que el equilibrio entre responsabilidad y diversión haga de mi existencia un hogar en el que sentirme segura y feliz.

   ¿Quieres acompañarme en este intenso y mágico viaje en la vida?

   Entra en tu crisálida y reflexiona sobre tus aprendizajes. Sal al mundo y vuela alto, disfrutando cada segundo. Sueña, y lucha por tus sueños. Al fin y al cabo, esta es tu vida y sólo tienes una: elije cómo deseas que sea.

   Soy una alma libre. Yo elijo ser una hermosa mariposa.

   Fotografía y texto de Sara de Miguel.

   ¡Feliz miércoles!

Isla ignorada

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«A esta isla que soy, si alguien llega

que se encuentre con algo es mi deseo:

– manantiales de versos encendidos

y cascadas de paz es lo que tengo -.»

Preciosas palabras de la gran poetisa,

maestra y escritora de literatura infantil Gloria Fuertes.

Referencia de mi primeros años como lectora,

referencia en mis primeros juegos,

canciones y palabras.

Fotografía de Tomeu Mir.

¡Feliz martes!

Lo que hacemos cada día VI: aprendizajes

      Para aprender a comunicarnos de una manera eficaz, en las próximas páginas explicaré algunos conceptos básicos, pondré ejemplos cotidianos (con los que seguramente te sentirás identificado o identificada), y propondré ejercicios para que puedas practicar pautas saludables de comunicación.

   Para poder aprender cosas, te ofrezco información sobre el aprendizaje en sí mismo. Aprendemos básicamente mediante tres procesos:

    1. La repetición y la asociación. Cuando repetimos insistentemente una acción acaba formando parte de nuestro repertorio básico de conductas. También sucede con los conocimientos, por ejemplo, cuando somos pequeños y nos hacen repetir “ma”, hasta que decimos “mamá”, y lo asociamos a una persona concreta. Entonces hemos aprendido que dos monosílabos unidos sirven para llamar a nuestra madre. Esto es así en la mayoría de aprendizajes durante los estudios: aprendemos a base de “empollar” o repetir contenidos hasta que nos los sabemos.

    1. Por curiosidad o descubrimiento (lo que lo los psicólogos llamamos insight). A veces aprendemos por pura casualidad, como por ejemplo cuando somos pequeños y te das un golpe y te duele. Nadie ha previsto que te des un golpe, ni era tu intención aprender a asociar golpe y dolor, pero gracias a un suceso casual (que te des el golpe) aprendes algo muy importante a lo largo de la vida (que golpearse duele).

    1. La observación e imitación de los demás. Muchos comportamientos los aprendemos tras verlos en otras personas de nuestro entorno. Por ejemplo, si tu padre decía palabrotas, seguro que en algún momento las repetías. Al igual que si te decía “te quiero”, también lo hacías. Esto es igual de válido con personas incluso ajenas a nosotros, por ejemplo, si en la tele has visto un gesto en un actor o actriz que te ha parecido gracioso, sexy, o guay, y lo has imitado.

   Aunque podemos aprender de estas (y otras muchas) maneras, todos los aprendizajes tienes un componente común, y es el fortalecimiento o debilidad de conexiones neuronales. Cada cosa que aprendemos implica que varias de nuestras conexiones entre células cerebrales se “unen” y crean una HUELLA DE MEMORIA. Estas huellas se hacen más fuertes o más débiles en función de la intensidad de ese aprendizaje (por ejemplo, las veces que lo repetimos) y, sobretodo, del componente emocional que lo envuelve. Si sientes una emoción intensa, la huella de memoria es más potente y tiende a activarse con facilidad. Si, al contrario, lo que estás aprendiendo o lo que te está pasando no te emociona, la huella es más débil y probablemente se active con dificultad.

   Por ejemplo, aprender las tablas de multiplicar es un conocimiento que no genera gran emoción, por lo que cuesta generar una huella de memoria y tenemos que repetirlas una y otra vez para aprenderlas. Sin embargo, seguro que recuerdas con facilidad los rasgos de la persona amada, su olor e incluso la ropa que llevaba un día concreto (y sin haberte si quiera propuesto memorizar nada de todo eso) porque te generó una emoción intensa.

   Ahora que ya sabes como funciona el aprendizaje y lo importante que es la comunicación, te propongo empezar a que hagas cosas. Como en cualquier proceso de cambio, lo primero que debes hacer es observarte. La premisa base es que no se puede cambiar nada que no se conoce, por lo que debes fijarte en ti mismo, en qué términos te comunicas contigo mismo, y con los demás. Y también fijarte en cómo los demás se comunican contigo, y entre ellos. Hazlo cada día, porque de esa manera OBSERVAR se convertirá en un hábito. Irás creando huellas de memoria y poco a poco adquirirás dotes observadoras que son imprescindibles para ser un buen comunicador. No olvides que SOMOS LO QUE HACEMOS.

¡FELIZ LUNES!

SARA

Corazón de algodón

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Corazón de algodón,

suave y tierno,

puro e inocente,

mi hermoso corazón.

Algodón de azúcar ,

dulce y goloso,

divertido,

lleno de color.

Jardín de amor,

amable y sincero,

cariñoso y comprensivo,

mi bello corazón.

Yo te lo regalo,

no mereces menos

que alegría en tu sonrisa,

que felicidad y adoración.

Yo te lo regalo todo:

mi jardín de amor,

mi algodón de azúcar,

mi corazón de algodón.

Fotografía y poema de Sara de Miguel.

Lo que hacemos cada día V: tú

     Fíjate en ti mismo. En cómo sientes, cómo piensas, cómo eres y cómo te comportas. Pregúntate ¿soy la misma persona que hace veinte años? ¿que hace diez años? ¿que hace un año? ¿o que hace simplemente quince minutos? La respuesta es no. No rotundo. Vas cambiando tu manera de sentir, de pensar, de ser y de comportarte a cada momento, tras cada experiencia. Es natural. Cambiar es un proceso natural. No veas los cambios como algo negativo, ya que son la posibilidad de ser, pensar, sentir y comportarnos de una manera diferente. Los cambios elegidos y conscientes, tal como expongo a lo largo del libro, se basan en ampliar la gama de formas de sentir, pensar, ser y comportarse, pero sobretodo de elegir tener una actitud positiva y respetuosa hacia el aprendizaje, nosotros mismos y los demás.

   Es importante destacar que la comunicación y las habilidades sociales son comportamientos básicos extremadamente complejos. La comunicación es un proceso continuo y dinámico, cuyo objetivo es la transmisión de información. No obstante, no es una mera transferencia de datos, sino que incluye diversas variables emocionales, sociales y psicológicas que la enriquecen, pero también la dificultan. La influencia también es inversa: según nos comunicamos y los demás se comunican con nosotros, cambian nuestras percepciones emocionales, sociales y psicológicas.

     Volvamos a la importancia de la comunicación. Es tan importante, que la mayoría de problemas que tenemos en nuestras vidas son problemas derivados de una mala práctica de la comunicación. ¿No te suena eso de “es que no te entendí”, “no te explicaste”, “no me entendiste bien”, “quise decir”, “porque tú dijiste esto o aquello”? ¿Cuántas veces has discutido por “malentendidos”? ¿Cuántas personas han dejado de formar parte de tu vida (o has dejado tú de formar parte de la suya) por broncas que luego no resultaron ser para tanto, o no valieron la pena? ¿Cuántas veces has sido “víctima” o “responsable” de unas palabras mal dichas? Al final nos convertimos en nuestro propio enemigo, o convertimos a otras personas en enemigos por simples problemas de comunicación.

   Por supuesto, no olvidemos que los mejores momentos de nuestras vidas también están embellecidos por actos comunicativos, por ejemplo, un abrazo, una mirada especial, una sonrisa, unas carcajadas, un beso, unas palabras de amor, de entusiasmo o de alegría.

   Por ello debemos considerar la comunicación como el pilar básico de quienes somos, qué hacemos y cómo lo hacemos, pues en la comunicación se fundamenta la relación con nosotros mismos y con los demás. He aquí la mejor motivación para comenzar a valorar nuevos aprendizajes comunicativos.

   ¿Crees que la comunicación es el pilar básico de nosotros mismos?

¿Y de nuestra relación con los demás?

¡Feliz lunes y a por la semana!

Sara

13 ALMAS

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      Hay muchos libros que leer, sin embargo poco te van a emocionar y calar tan profundo. Creemos que sabemos todo de la vida, pero no sabemos nada. Y de la muerte mucho menos. Este acercamiento al proceso de enfermedad y de morir, de historias reales de personas como tú o como yo, te ayudará a encontrar el verdadero sentido de la vida. Aprender de quienes ya no tienen nada que perder y mucho que enseñar, es una experiencia indescriptible.

   Déjate adentrar en los sentimientos, creencias y experiencias más importantes que puedas conocer. Aprende a afrontar cada momento de tu vida sabiendo todo lo que tienes que saber.

   Resulta curioso que cada vez que alguien me pregunta a qué me dedico, y contesto que soy psicóloga de cuidados paliativos, automáticamente se cambia de tema. Casi nadie me pregunta por mi trabajo, casi nadie quiere oír hablar de enfermedad, ni mucho menos de muerte, cuando lo único seguro en nuestra vida es que moriremos. Mi nombre es Sara, y mi mayor aprendizaje estos años ha sido que si escucháramos más a las personas que se acercan a la muerte, les ayudaríamos a morir mejor. Y sobretodo, que si escucháramos más a las personas que se acercan a la muerte, aprenderíamos a vivir mejor.

   No te pierdas «13 Almas», el libro que cambiará tu vida y el de las personas que amas. Encuéntralo a un precio alucinante en formato ebook y tradicional en Amazon.es y en Amazon.com.

   ¡Feliz semana!

   Sara

Lo que hacemos cada día IV: experiencia

   Lo habitual es que cada uno de nosotros aprendamos a comunicarnos de una manera informal, esto es, en base a nuestras EXPERIENCIAS. En función de como se comunicaban nuestros padres y otros familiares (o personas con las que nos criamos), nuestros maestros, compañeros de estudios, de trabajo, amistades, etc. vamos aprendiendo conductas concretas de comunicación, y las vamos incorporando a nuestro repertorio básico de conductas. Por poner un ejemplo, una persona que se ha criado en un hogar en el que se grita mucho, suele utilizar los gritos como medio de comunicación habitual. Ello no significa que sea el mejor medio para comunicarse, pero es el que más conoce y que, probablemente, en su entorno, tiene más probabilidades de éxito, y por ello lo reproduce.

   Por suerte, las habilidades de comunicación no son innatas: cuando nacemos la matrona no nos coge y dice “este bebé será un gran comunicador” o “este bebé será un desastre comunicándose”, no es una capacidad que sólo poseen unas determinadas personas. La comunicación es un conjunto de conductas específicas que se aprenden, y por lo tanto, se pueden aprender, desaprender, modificar y mejorar.

   En este punto, siempre que he dado un curso, seminario o sesión profesional, ha habido alguien que ha discrepado con la típica frase (o similar) “Es que yo soy muy tímido, y no voy a cambiar”. Sé que es una gran excusa, pero lo siento por los que os aferráis al hábito de ser tímidos (quien dice tímido, dice torpe, o cualquier otro rasgo de personalidad), porque no os sirve. Somos lo que hacemos. Y lo que hacemos repetidamente son hábitos de conducta. Si yo realizo repetidamente y de manera no consciente ni consecuente una conducta comunicativa (por ejemplo, gritar), considero que esa conducta me define (soy una gritona), sin ni siquiera darme cuenta. Sin embargo, si yo voluntariamente decido realizar otras conductas alternativas de manera constante y consciente (hablar en un volumen normalizado), acabarán por consolidarse en mi colección de hábitos y seré de esa “otra” manera. Eso no significa que sea un proceso fácil, ni mucho menos, pero es un proceso posible y real. Si te esfuerzas en repetir un comportamiento las veces suficientes, finalmente será un HÁBITO y formará parte de quien eres y de lo que haces. Y que conste que esto sirve tanto en comunicación, como en cualquier otro aspecto de nuestras vidas.

Pintando calles

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Voy pintando calles de colores, 
no quiero que mis pies caminen siempre sobre el gris. 
Cada día me levanto y pienso 
qué quiero ver, vivir, sentir 

Hoy para mis niños las pinto verdes, 
como el campo: 
frescas, llenas de flores, 
llenas de vida. 

Mañana para mis amigos y familia serán amarillas 
como el sol que nos ilumina. 
Brillantes, 
cargadas de luz y de más vida 

Y otros días tú las pintarás azules 
como el cielo que nos cubre. 
Y yo, contigo, 
caminaré sobre sus nubes. 

Y alguna vez las pintaré blancas, 
con puntitos negros, 
para que mi curvas y mis pecas 
te acompañen en tus caminos 

Y muchas noches seré yo quien las pinte azules, 
para perderme en tu ojos, 
en tus labios 
y en tus besos 

Porque los aventureros no queremos la rutina. 
Porque queremos pintar un día nuevo, 
diferente, emocionante, extraño. 
Siempre por la vida apasionado.

Fotografía de Tomeu Mir y poema de Sara de Miguel

Tocar el instrumento

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En el centro de un tiempo,

de un espacio incierto,

el punteo en loop de la guitarra,

el ritmo de la batería,

te envuelven

y te trasladan

a un mundo

lleno de magia.

Tocar el instrumento

es tocar un

pedacito de mi alma.

Es hacer brillar

las estrellas de mis ojos.

Es iluminar

la mejor de mis sonrisas.

Entre amigos

unas birras,

vuestra música

y la ilusión eterna

de guardar en una nota

la felicidad de un instante

para toda una vida.

 (Música de ORA y poema de Sara de Miguel)

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