Lo que hacemos cada día II: naturalidad

   La comunicación es el comportamiento humano más importante porque lo realizamos constantemente, por ejemplo, al levantarnos nos comunicamos con las personas que convivimos, en el trabajo con nuestros compañeros, habitualmente hablamos con la familia y los amigos, saludamos a los conocidos, y conversamos hasta con desconocidos, como por ejemplo el cajero o la cajera del supermercado.

   Vemos la televisión, o escuchamos música, que nos ofrecen información. Hablamos por teléfono, ponemos y recibimos mensajes, escribimos emails, o chateamos, vivimos inmersos en las redes sociales, y durante todo el día “hablamos” con nosotros mismos mentalmente (sobretodo cuando tratamos de recordar algo u organizar actividades, por ejemplo, ¿quién no ha hecho la lista de la compra mentalmente alguna vez?). Por si fuera poco, nuestro propio cerebro se comunica con nosotros cuando dormimos, mediante los sueños y las ensoñaciones, que no son más que elaboraciones inconexas de imágenes y sonidos que se activan sin nuestro control voluntario.

   Hablar sobre lo que nos acontece, o nuestras preocupaciones, es tan natural para las personas como el respirar. El hecho de hablar sobre nosotros o lo que nos sucede de alguna manera muestra quienes somos y como somos. Al mismo tiempo, también nos permite conocer conocer y poder comprender a los demás y elaborar explicaciones de nuestros comportamientos y los de los otros.

¿Es la comunicación nuestra conducta más natural? ¿Eres como te comunicas? ¿Te ayuda como se comunican los demás a comprenderles?

¡Feliz lunes y ánimo con la semana!

Sara

Un título de chiste III: conocernos

Espero que todos los destinatarios de mi trabajo a lo largo de los años hayan aprendido algo útil en su relación conmigo. Lo que sí te puedo asegurar es que yo he aprendido muchísimo de todos y cada uno de ellos.

Lo primero, y más importante, que aprendí es que somos todos tan diferentes, y nuestras experiencias son tan dispares, que cualquier aprendizaje debe empezar por tener una base sólida de conocimientos sobre uno mismo y los demás de la que carecemos en la mayoría de casos.

Y de ahí el título, “¿Es el enemigo?… Que se ponga”, porque en este libro te voy a contar, desde el conocimiento científico y mi propia experiencia, la base sólida para conocerte, conocer a los demás, comprender y aceptar tu YO (a secas, sin puntos-ceros) y comprender y aceptar a los OTROS. Por supuesto, no va a faltar el asesoramiento profesional, las reflexiones psicológicas necesarias, ni las pautas para que tengas la posibilidad de crear una expectativa del YO que deseas ser, y como conseguirlo, pero desde una perspectiva ajustada a la realidad. Y es que ni somos, ni nunca seremos, ni deberíamos aspirar a ser, perfectos.

Este libro es un entrenamiento para la vida. Como todo buen entrenamiento necesita materiales e instrucciones. Para que funcione, toma nota de lo imprescindible (y lo escribo muy en serio):

    • Materiales: un espejo (sí, un espejo, aunque parezca extraño va a ser un buen aliado), una grabadora o un móvil que permita grabar voz, una agenda y un cuaderno para tomar notas, o hacer ejercicios concretos. Por supuesto, hazte con un par de bolígrafos (con uno no te bastará jejejeje).

    • Instrucciones: lee despacio, asimila los conceptos, toma notas de lo que consideres importante o que te genera dudas, haz los ejercicios y, sobretodo, prepara un par (o siete) sacos de paciencia. Paciencia para asimilar la información, paciencia para ponerla en tela en juicio y extraer tus propias conclusiones, paciencia para poner en práctica los ejercicios que te propongo, y paciencia conmigo. Intentaré hacer la lectura lo más amena posible, pero no prometo que siempre lo consiga.

Este libro versa sobre los aprendizajes básicos de las personas y de la vida, y, sobretodo, nuestra actitud hacia ellos. Te voy a contar lo que nunca te han contado. Espero que lo disfrutes tanto leyéndolo como yo escribiendo cada línea.

¡Te deseo que hagas una gran semana!

Sara

Un título de chiste II: aprender

   Este libro es un contacto con el enemigo, llamémosle y hablemos con él. Que no es más que nosotros mismos y nuestros estereotipos sociales. Te explico por qué. Porque para enseñarnos matemáticas, sociales, naturales, lengua, etc. tenemos los centros educativos (o eso se supone).

   Para enseñarnos todo lo demás, tenemos a la familia, y al bombardeo social y de los medios como la televisión e internet (o eso se supone). Esto incluye la ética, la moral y las normas de comportamiento.

   Para cuando nos pasa algo concreto (por ejemplo, queremos aprender yoga, o tratar una depresión, o aprender a jugar al tenis) buscamos un especialista que nos ayude (o eso se supone, ambas cosas, que lo buscamos, y que nos ayuda).

  Pero todos estos aprendizajes parten de que todos tenemos las mismas bases de pensamiento y comportamiento. Son estándar. Sin embargo, yo (en mi más limitada modestia), que he trabajado de profesora en la universidad, como psicóloga en salud mental, en urgencias y en paliativos, y he sido docente de cursos para alumnos tan variados como personas discapacitadas, grandes ejecutivos, o colectivos de padres y madres de niños conflictivos, os aseguro que no hay nada estándar.

   Espero que todos los destinatarios de mi trabajo hayan aprendido algo útil en su relación conmigo. Lo que sí te puedo asegurar es que yo he aprendido muchísimo de todos y cada uno de ellos.

  Poco a poco vamos a conocernos a nosotros mismos y  a los demás… ¡Vamos a aprender!

Un título de chiste I: reflexión

   Hola, mi nombre es Sara. Soy psicóloga. Ahora pensarás que por ser psicóloga tengo derecho a darte el peñazo con un montón de páginas llenas de tópicos sobre la psicología, y sobre la felicidad, y lo que tienes y debes hacer para ser feliz, seas quien seas, y sea cual sea tu situación. Pero no, este no es ese típico libro. Si lo estás leyendo quizá esperas precisamente eso: un montón de consejos profesionales o pseudoprofesionales para alcanzar una (te lo digo desde ya) inalcanzable e inexistente felicidad permanente. Por eso tiene un título de chiste, parafraseando al gran humorista español Gila, que no es más que una ironía sobre los propios libros de autoayuda que acaparan los escaparates de librerías y grandes almacenes, vendiéndonos la idea de que todos podemos (y debemos) ser perfectos y felices.

   Hoy día en nuestra sociedad nos inculcan una educación en la que para “ser alguien” debemos comportarnos de una manera preestablecida, dentro de unas normas estrictas. Debemos ser estudiantes modelo, sacar buenas notas en todo y destacar en una o varias facetas de nuestra vida. Además, nuestro físico debe ser cañón, debemos ir vestidos a la última moda y ser el alma de todo acto social. Y por supuesto, ser parejas ideales (e idealizadas), padres y madres, hijos, hijas, hermanos, hermanas, abuelos, abuelas, nietos y nietas extraordinarios, amigos y amigas fieles, y trabajadores incansables.

   Se supone que todo eso que “debemos” ser nos acerca a la felicidad. Ese YO 2.0 perfecto. Pues espero no decepcionarte en la primera página, pero… ¡Sorpresa! Todo eso lo único que consigue son personas abrumadas por obligaciones y expectativas que les llevan al cansacio físico y emocional, y al aborrecimiento de sí mismos y de los demás.

   Este libro es un contacto con el enemigo, llamémosle y hablemos con él. Que no es más que nosotros mismos y nuestros estereotipos sociales.

   Aquí os dejo el enlace al vídeo de Miguel Gila que inspira el título del libro, para amenizar con un poco de humor las reflexiones importantes de la vida:

 

¡Que hagas un buen día!

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