Lo que hacemos cada día IV: experiencia

   Lo habitual es que cada uno de nosotros aprendamos a comunicarnos de una manera informal, esto es, en base a nuestras EXPERIENCIAS. En función de como se comunicaban nuestros padres y otros familiares (o personas con las que nos criamos), nuestros maestros, compañeros de estudios, de trabajo, amistades, etc. vamos aprendiendo conductas concretas de comunicación, y las vamos incorporando a nuestro repertorio básico de conductas. Por poner un ejemplo, una persona que se ha criado en un hogar en el que se grita mucho, suele utilizar los gritos como medio de comunicación habitual. Ello no significa que sea el mejor medio para comunicarse, pero es el que más conoce y que, probablemente, en su entorno, tiene más probabilidades de éxito, y por ello lo reproduce.

   Por suerte, las habilidades de comunicación no son innatas: cuando nacemos la matrona no nos coge y dice “este bebé será un gran comunicador” o “este bebé será un desastre comunicándose”, no es una capacidad que sólo poseen unas determinadas personas. La comunicación es un conjunto de conductas específicas que se aprenden, y por lo tanto, se pueden aprender, desaprender, modificar y mejorar.

   En este punto, siempre que he dado un curso, seminario o sesión profesional, ha habido alguien que ha discrepado con la típica frase (o similar) “Es que yo soy muy tímido, y no voy a cambiar”. Sé que es una gran excusa, pero lo siento por los que os aferráis al hábito de ser tímidos (quien dice tímido, dice torpe, o cualquier otro rasgo de personalidad), porque no os sirve. Somos lo que hacemos. Y lo que hacemos repetidamente son hábitos de conducta. Si yo realizo repetidamente y de manera no consciente ni consecuente una conducta comunicativa (por ejemplo, gritar), considero que esa conducta me define (soy una gritona), sin ni siquiera darme cuenta. Sin embargo, si yo voluntariamente decido realizar otras conductas alternativas de manera constante y consciente (hablar en un volumen normalizado), acabarán por consolidarse en mi colección de hábitos y seré de esa “otra” manera. Eso no significa que sea un proceso fácil, ni mucho menos, pero es un proceso posible y real. Si te esfuerzas en repetir un comportamiento las veces suficientes, finalmente será un HÁBITO y formará parte de quien eres y de lo que haces. Y que conste que esto sirve tanto en comunicación, como en cualquier otro aspecto de nuestras vidas.

Lo que hacemos cada día III: ¿aprender?

La comunicación es el rasgo que nos define frente a nosotros mismos y a las otras personas. Parte de nuestra autoestima se crea bebiendo de la fuente de las valoraciones que nosotros nos “comunicamos” a nosotros mismos, y de las que nos comunican los demás. Utilizamos palabras como “simpático” para definir a aquella persona que habitualmente se comunica de forma alegre o divertida, “borde” a aquella que lo hace de manera esquiva o desagradable, “cariñosa” a quien demuestra en su comunicación cercanía y amabilidad.

La amistad se basa en la comunicación. La relación con tus familiares se basa en la comunicación. Tu trabajo y tu relación con tus compañeros se basa en la comunicación. Tu relación de pareja se basa en la comunicación. Si tienes hijos, vuestra relación, y sus futuras relaciones, se basan en la comunicación. El amor, la ciencia, la vida y todo lo que puedas imaginar, se basa en la comunicación.

Por todo ello, el rasgo humano más característico que tenemos es la comunicación. Y, la pregunta del millón es ¿quién nos enseña a comunicarnos? ¿Te enseñaron en el colegio? ¿Te lo explicó algún familiar? ¿Te hicieron un curso específico en el trabajo? Estoy prácticamente segura de que nunca nadie se ha sentado a explicarte qué es la comunicación, cuales son sus rasgos, cómo funciona ni como mejorarla. Y todo eso teniendo en cuenta que es el comportamiento que más vas a realizar a lo largo de tu vida y del que va a depender, desde tu propia autoimagen, hasta la relación con todas y cada una de las personas con las que te encuentres a lo largo de tu vida.

¿Cómo crees que aprendes a comunicarte? ¿Cuales son los pilares del aprendizaje en comunicación?

¡Feliz semana!

Sara

Lo que hacemos cada día II: naturalidad

   La comunicación es el comportamiento humano más importante porque lo realizamos constantemente, por ejemplo, al levantarnos nos comunicamos con las personas que convivimos, en el trabajo con nuestros compañeros, habitualmente hablamos con la familia y los amigos, saludamos a los conocidos, y conversamos hasta con desconocidos, como por ejemplo el cajero o la cajera del supermercado.

   Vemos la televisión, o escuchamos música, que nos ofrecen información. Hablamos por teléfono, ponemos y recibimos mensajes, escribimos emails, o chateamos, vivimos inmersos en las redes sociales, y durante todo el día “hablamos” con nosotros mismos mentalmente (sobretodo cuando tratamos de recordar algo u organizar actividades, por ejemplo, ¿quién no ha hecho la lista de la compra mentalmente alguna vez?). Por si fuera poco, nuestro propio cerebro se comunica con nosotros cuando dormimos, mediante los sueños y las ensoñaciones, que no son más que elaboraciones inconexas de imágenes y sonidos que se activan sin nuestro control voluntario.

   Hablar sobre lo que nos acontece, o nuestras preocupaciones, es tan natural para las personas como el respirar. El hecho de hablar sobre nosotros o lo que nos sucede de alguna manera muestra quienes somos y como somos. Al mismo tiempo, también nos permite conocer conocer y poder comprender a los demás y elaborar explicaciones de nuestros comportamientos y los de los otros.

¿Es la comunicación nuestra conducta más natural? ¿Eres como te comunicas? ¿Te ayuda como se comunican los demás a comprenderles?

¡Feliz lunes y ánimo con la semana!

Sara

Lo que hacemos cada día I: ¿quién eres?

¿Quién eres? ¿Cual es tu propósito en la vida? Todos nosotros tenemos una luz interior que nos hace brillar y nos guía y blablabla… Milongas… Lo siento por los clásicos de la autoayuda, pero como he explicado antes, vamos a lo básico. Y lo básico es que todos nosotros somos seres humanos. Y un ser humano no es más que un animal que ha evolucionado en la escala biológica hasta crear una serie de sociedades sumamente complicadas.

Son varios los atributos que nosotros, los humanos, consideramos que nos hacen tan especiales dentro del reino animal. Específicamente hay un rasgo que nos caracteriza, y es una conducta que llevamos a cabo todo el tiempo, todos los días a lo largo de nuestra vida. Lo que hacemos cada día es lo que nos define. Y ahora te pregunto ¿qué crees que es “eso” tan especial que hacemos todo el tiempo y que nos define?

Cada vez que he hecho esta pregunta en un seminario, curso o sesión profesional, me han dado muchísimas respuestas. Tengo que admitir que algunas respuestas han sido predecibles, otras ingeniosas, y muchas divertidas. Sin embargo, muy pocas han sido acertadas. No sé cual habrá sido la tuya, pero aquí tienes nuestra realidad: lo que más hacemos a lo largo de nuestra vida es COMUNICARNOS.

Es cierto que muchos animales, e incluso vegetales o células, disponen de medios de comunicación, pero todos más primitivos o menos elaborados que el nuestro. La comunicación, tal y como nosotros la entendemos, es un proceso privilegiado y único que nos define. Por ejemplo, a diferencia del resto de seres vivos que conocemos, nosotros podemos comunicar ideas, sentimientos e incluso pensamientos de cosas que ni siquiera existen, que sólo podemos imaginar.

¿Estás de acuerdo? ¿Crees que es la comunicación tan importante?

Reflexiona, comenta, comparte, y la semana que viene más 😉

¡Que hagas una buena semana!

Sara

Un título de chiste III: conocernos

Espero que todos los destinatarios de mi trabajo a lo largo de los años hayan aprendido algo útil en su relación conmigo. Lo que sí te puedo asegurar es que yo he aprendido muchísimo de todos y cada uno de ellos.

Lo primero, y más importante, que aprendí es que somos todos tan diferentes, y nuestras experiencias son tan dispares, que cualquier aprendizaje debe empezar por tener una base sólida de conocimientos sobre uno mismo y los demás de la que carecemos en la mayoría de casos.

Y de ahí el título, “¿Es el enemigo?… Que se ponga”, porque en este libro te voy a contar, desde el conocimiento científico y mi propia experiencia, la base sólida para conocerte, conocer a los demás, comprender y aceptar tu YO (a secas, sin puntos-ceros) y comprender y aceptar a los OTROS. Por supuesto, no va a faltar el asesoramiento profesional, las reflexiones psicológicas necesarias, ni las pautas para que tengas la posibilidad de crear una expectativa del YO que deseas ser, y como conseguirlo, pero desde una perspectiva ajustada a la realidad. Y es que ni somos, ni nunca seremos, ni deberíamos aspirar a ser, perfectos.

Este libro es un entrenamiento para la vida. Como todo buen entrenamiento necesita materiales e instrucciones. Para que funcione, toma nota de lo imprescindible (y lo escribo muy en serio):

    • Materiales: un espejo (sí, un espejo, aunque parezca extraño va a ser un buen aliado), una grabadora o un móvil que permita grabar voz, una agenda y un cuaderno para tomar notas, o hacer ejercicios concretos. Por supuesto, hazte con un par de bolígrafos (con uno no te bastará jejejeje).

    • Instrucciones: lee despacio, asimila los conceptos, toma notas de lo que consideres importante o que te genera dudas, haz los ejercicios y, sobretodo, prepara un par (o siete) sacos de paciencia. Paciencia para asimilar la información, paciencia para ponerla en tela en juicio y extraer tus propias conclusiones, paciencia para poner en práctica los ejercicios que te propongo, y paciencia conmigo. Intentaré hacer la lectura lo más amena posible, pero no prometo que siempre lo consiga.

Este libro versa sobre los aprendizajes básicos de las personas y de la vida, y, sobretodo, nuestra actitud hacia ellos. Te voy a contar lo que nunca te han contado. Espero que lo disfrutes tanto leyéndolo como yo escribiendo cada línea.

¡Te deseo que hagas una gran semana!

Sara

Lección de amor

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Extraído de «13 Almas», una lección nacida del fallecimiento de una bella persona.

Cuando nuestro tiempo y esfuerzo es dedicado a las personas que amamos, nos sentimos felices. Su felicidad es nuestra felicidad. Eso es la vida.

Mi Sheriff

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Había perdido toda esperanza. Una dama como yo jamás sobreviviría en el salvaje oeste. Se acumulaban las penurias, los fracasos y las mentiras. Poco a poco se me endurecía el corazón.

Me acostumbré a verme rodeada de esas pequeñas bolas de ramaje seco, que se mecían de un lado a otro a merced del aire y que acompañaban mi soledad.

En la calle hacía frío, y todos me daban miedo.

Cualquiera podía ser un forajido que me robase el alma.

Y en casa se amontonaban los recuerdos tristes y el desorden en los armarios.

Entonces llegaste tú. Habías llegado hace tiempo, pero supiste esperar a que mi ojos pudieran verte. Esperaste a que tus propios fracasos, penurias y miedos hubiesen cicatrizado.

Eres el Sheriff. Impusiste la ley de la confianza, de la amistad, del amor y de la pasión.

Mi mundo ha cambiado. Luces como el sol de mi mundo, desprendes luz y calor. Ya no hay vientos traicioneros. Ya no hay soledades, ni forajidos. Mis armarios están limpios y vacíos, esperando que nuestras vivencias los llenen de recuerdos nuevos y hermosos.

Yo he cambiado. Me siento fuerte y protegida a tu lado. Me siento segura y confiada. Me siento entusiasta y feliz. Sé que ya no tengo nada que temer, ya puedo vivir tranquila porque tú has llegado y nos amamos como nunca habíamos amado.

Juntos podemos con todo.

Eres el Sheriff que se atrevió a poner orden en mi salvaje oeste.

Eres mi Sheriff y te amo.

Un título de chiste II: aprender

   Este libro es un contacto con el enemigo, llamémosle y hablemos con él. Que no es más que nosotros mismos y nuestros estereotipos sociales. Te explico por qué. Porque para enseñarnos matemáticas, sociales, naturales, lengua, etc. tenemos los centros educativos (o eso se supone).

   Para enseñarnos todo lo demás, tenemos a la familia, y al bombardeo social y de los medios como la televisión e internet (o eso se supone). Esto incluye la ética, la moral y las normas de comportamiento.

   Para cuando nos pasa algo concreto (por ejemplo, queremos aprender yoga, o tratar una depresión, o aprender a jugar al tenis) buscamos un especialista que nos ayude (o eso se supone, ambas cosas, que lo buscamos, y que nos ayuda).

  Pero todos estos aprendizajes parten de que todos tenemos las mismas bases de pensamiento y comportamiento. Son estándar. Sin embargo, yo (en mi más limitada modestia), que he trabajado de profesora en la universidad, como psicóloga en salud mental, en urgencias y en paliativos, y he sido docente de cursos para alumnos tan variados como personas discapacitadas, grandes ejecutivos, o colectivos de padres y madres de niños conflictivos, os aseguro que no hay nada estándar.

   Espero que todos los destinatarios de mi trabajo hayan aprendido algo útil en su relación conmigo. Lo que sí te puedo asegurar es que yo he aprendido muchísimo de todos y cada uno de ellos.

  Poco a poco vamos a conocernos a nosotros mismos y  a los demás… ¡Vamos a aprender!

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